Cuando comienza un Mundial, las miradas suelen centrarse en los artistas invitados, los efectos visuales y los mensajes que acompañan la ceremonia inaugural. Lo que pocas veces se conoce es cuánto dinero se requiere para producir ese espectáculo.

La respuesta no es sencilla. A diferencia de los Juegos Olímpicos, donde algunas sedes han divulgado presupuestos específicos para las ceremonias de apertura, la FIFA no suele presentar un desglose independiente sobre el costo de las inauguraciones de la Copa del Mundo. Los gastos quedan incluidos dentro de los presupuestos generales de operación, entretenimiento, producción y logística del torneo.

Lo que sí se conoce es qué elementos deben financiarse. Una inauguración mundialista involucra escenografía, iluminación, pantallas gigantes, sistemas de sonido, transmisión televisiva global, seguridad, personal técnico, ensayos, efectos especiales, artistas internacionales y cientos de trabajadores detrás de escena.

Los gastos forman parte de los presupuestos multimillonarios destinados a la organización del torneo. | Foto: El País

La dimensión de estas producciones quedó en evidencia para el Mundial de 2026. La FIFA contrató a la firma italiana Balich Wonder Studio para coordinar las ceremonias de apertura que se realizarán en México, Canadá y Estados Unidos. Según agencias de noticias, alrededor de 900 personas participan en el proyecto y el propio director de la compañía reconoció que se trata de una “inversión significativa”, aunque el costo no fue revelado.

La falta de cifras oficiales obliga a mirar el contexto general de cada Mundial. Catar 2022, por ejemplo, es considerado el torneo más costoso de la historia, con inversiones estimadas en unos 220.000 millones de dólares. Sin embargo, la mayor parte de ese dinero no estuvo relacionada con la ceremonia inaugural, sino con obras de infraestructura como estadios, carreteras, hoteles, sistemas de transporte y desarrollos urbanos.

Shakira durante los ensayos para la inauguración del Mundial 2026. | Foto: X: @faderg2_

Los datos históricos muestran diferencias enormes entre los países organizadores. Mientras Estados Unidos invirtió cerca de 500 millones de dólares para albergar el Mundial de 1994, Brasil destinó unos 15.000 millones y Rusia alrededor de 11.600 millones. Catar elevó la vara hasta cifras nunca antes vistas.

Para el Mundial de 2026, diversas estimaciones sitúan la inversión global por encima de los 12.000 millones de dólares, impulsada por la ampliación del torneo a 48 selecciones y 104 partidos. Aunque gran parte de la infraestructura ya existe, el certamen exigirá gastos en transporte, seguridad, operaciones y entretenimiento en 16 ciudades sede.

En otras palabras, aunque nadie conoce el valor exacto de una inauguración mundialista, los expertos señalan en que se trata de una de las producciones deportivas más complejas y costosas del planeta. Lo que el público observa durante unos minutos sobre el césped es apenas la parte visible de una operación que moviliza cientos de trabajadores y recursos millonarios durante meses.