Con el pasar de los días muchas historias se han dado a conocer alrededor del fuerte terremoto que azotó el occidente del país el pasado 10 agosto, el cual ha causado cientos de muertes y miles de afectaciones.

Una de ellas es la de Carlos Esteban Rebolledo, quien residía en la hoy extinta unidad residencial de Torres de Limonar en el sur de la ciudad de Cali, la cual colapsó totalmente por el sismo.

En un diálogo con la Secretaría de Deporte y la Recreación de la capital vallecaucana, Carlos afirmó que se aferró al amor que le tiene a su familia y al deporte, especialmente al América de Cali y el baloncesto, para poder sobrevivir y salir con vida de los escombros.

El edificio de Torres de Limonar, en el sur de Cali, se derrumbó tras el terremoto. | Foto: El País

“Pensé mucho en el América de Cali en esos momentos que estuve bajo los escombros, porque mi gran sueño es ver al equipo en la Copa Libertadores y que se corone campeón” indicó en un primer apartado de la entrevista.

Luego agregó que “como me gusta mucho jugar baloncesto, siempre soy una persona muy competitiva desde pequeño y dije que yo no me voy a dejar vencer por la muerte de esta forma ¡Yo no me quiero morir aquí!”.

Más adelante indicó que con el pasar de los minutos y las horas le “entró una angustia obviamente, una ansiedad muy fuerte, entonces empecé a buscar espacios, mi brazo derecho estaba supremamente atrapado, casi por nada lo pierdo, por nada. O sea, si la placa me cae un poco más a la derecha seguramente lo puede mutilar o alguna cosa así”.

Después explicó un poco de cómo fue el rescate: ”la sensación es terrorífica. Estar a oscuras, casi no podía respirar, entonces empiezan a trabajar en mi rescate, me empiezan a hablar los bomberos de Bogotá. Recuerdo que me decían “Carlos, háblanos, háblanos; qué te gusta, Carlos”. Les dije que “yo soy Carlos Esteban Rebolledo y me gusta el América de Cali””.

Posteriormente añadió a su relato que “cuando me van subiendo obviamente me raspo la espalda contra la estructura, por que voy de espalda, la camilla subiendo, todos subiendome entre varias personas. Cuando ya veo la salida, el aire, el viento, todo oscuro porque ya era de noche y pregunto qué hora es, pensando que eran las 8:00 o 9:00 y me dicen que las 4:00 de la mañana y dije “Dios mío” mientras todo mundo aplaudía”.

Organismos de socorro realizan labores de silencio y rastreo acústico entre los escombros de Torres del Limonar tras el terremoto. | Foto: José L. Guzmán / El País

En ese momento empezó a preguntar por su abuela, la persona que lo había acompañado desde su infancia, pero infortunadamente no pudo ser rescatada con vida.

“Me levanto preguntando dónde está mi abuela y no me respondieron, pero pues mi abuela y mi tío fallecieron, desgraciadamente, y enterarme que mi abuela, la persona con la que estuve de pequeño, había muerto, y mi tío, eso fue lo que me más me ha colapsado”, dijo casi entre lágrimas.

“Porque no es el dolor de las heridas, es perder a los seres queridos lo que más me duele porque eso no lo volvemos a ver. Apartamentos uno vuelve y compra, propiedades uno vuelve y compra, estos se mantienen haciendo constantemente, como la ropa y por todos lados celulares, pero no poder volver a ver una película con tu abuela, que tanto le gustaba todas las noches… eso es difícil, ya no lo voy a poder volver a vivir”, comentó.

Por último le envió un mensaje a la gente para que aprovechen cada momento que tienen con sus familiares.

“Disfruten cada momento de su vida, con sus seres queridos, no se entreguen tanto a las cosas materiales”, manifestó Carlos.