Por Alejandro Eder, alcalde de Santiago de Cali

Hay sonidos que no solo se escuchan: se sienten. Son capaces de llevarnos a nuestras raíces, de recordarnos quiénes somos y de hacernos sentir orgullosos de la tierra que llamamos hogar. Así suena el Festival Petronio Álvarez. Suena a marimba, a cununo y a bombo.

Suena a memoria, a alegría y al abrazo de nuestros ancestros. Suena al Pacífico y, sobre todo, suena profundamente a Cali.

Afiche de la versión 30 del Petronio Álvarez: El diseño reúne símbolos como las trenzas, la canoa y la marimba para representar el legado cultural que ha tejido el festival durante tres décadas. | Foto: El País

Celebrar la versión número 30 del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez es reconocer a su creador Germán Patiño y las décadas de un legado que retumba, que ha sabido preservar las tradiciones, honrar a sus portadores y mostrar al país y al mundo la inmensa riqueza cultural de los pueblos afrocolombianos.

Es reconocer que esta fiesta trasciende los escenarios para convertirse en una de las expresiones más poderosas de nuestra identidad.

Cali es la Casa Grande del Pacífico. Una ciudad diversa, generosa y profundamente orgullosa de sus raíces.

Aquí han encontrado hogar miles de familias que llegaron desde el litoral con sus sueños, sus saberes, sus sabores y su música. Gracias a ellas, Cali aprendió que su mayor riqueza está en la diversidad, en la mezcla de culturas y en esa capacidad única de abrir los brazos para recibir a quien llega. Porque Cali es donde debes estar, y durante estos días esa frase cobra más sentido que nunca.

El Petronio también demuestra que la cultura transforma territorios. Detrás de cada canción hay una historia de vida; detrás de cada plato, una tradición familiar; detrás de cada artesanía, generaciones enteras preservando un conocimiento invaluable. Pero también hay oportunidades.

En 2025, el Festival reunió a más de 800.000 asistentes, recibió cerca de 100.000 visitantes, alcanzó una ocupación hotelera del 89 % y generó un impacto económico superior a 20 millones de dólares. Cerca de 200 portadoras y portadores de tradición registraron ventas cercanas a los 8.000 millones de pesos.

Son cifras que hablan de turismo, desarrollo y empleo, pero, sobre todo, de familias que encuentran en su cultura una oportunidad para crecer sin renunciar a su identidad. Así seguimos posicionando al Petronio Álvarez como un referente cultural de talla mundial, dinamizando la economía de Cali y de toda la región, y consolidando a nuestra ciudad como la gran capital afro de América Latina.

En esta versión, 47 agrupaciones competirán por el Bombo Golpeador; 183 portadoras y portadores compartirán sus saberes en la Muestra de Expresiones Tradicionales y más de 1.600 personas participarán en Bundeando pa’ la Casa Grande. Cada presentación, cada bebida tradicional, cada receta, cada danza y cada relato serán una invitación para seguir descubriendo la grandeza del Pacífico colombiano.

Este año, además, el Petronio dará un paso histórico hacia el mundo con la realización de la primera Cumbre Global Afrodiaspórica, un espacio que reunirá en Cali a líderes, académicos, empresarios, mandatarios y artistas de África, América, el Caribe y Europa.

El Festival Petronio Álvarez tiene como lema en sus 30 años "La Casa Grande del Pacífico dialoga con el mundo desde la raíz". | Foto: Cortesía de la Secretaría de Cultura de Cali.

A través del Foro Resonancia, el Encuentro de Mandatarios Locales y el Pabellón Internacional, nuestra ciudad se consolidará como escenario de diálogo, cooperación e innovación desde la riqueza de su identidad afrodescendiente.

Porque el Petronio ya no solo le habla a Colombia. Hoy le habla al mundo. Y el mundo tiene mucho que aprender de una ciudad que ha entendido que la cultura no solo preserva la memoria, sino que también impulsa el desarrollo, fortalece la economía y construye futuro.

El Petronio hay que vivirlo para entenderlo. Solo quien ha caminado por la Ciudadela, ha escuchado el sonido de la marimba, ha compartido una bebida tradicional o se ha emocionado con un currulao, comprende por qué este festival es el alma del Pacífico y uno de los mayores orgullos de Cali.

Este Petronio 30 es el homenaje a quienes sembraron el legado y la responsabilidad de quienes tenemos el deber de proyectarlo hacia las nuevas generaciones.

Los invito a vivirlo con respeto, con alegría y con orgullo; a seguir cuidando nuestra ciudad, a hablar bien de ella y a recordar que cuando el Pacífico se encuentra en Cali, el mundo entero escucha.