Hoy en día, la sociedad vive inmersa en la inmediatez, en el aquí y el ahora y en pensar constantemente en el futuro sin apenas poder vivir el presente. La mayoría de la población está acostumbrada a un ritmo de vida demandante, mirando siempre el reloj, estableciendo horarios y siempre con la agenda en la mano.
Es cierto que la era de la digitalización ha sido una de las mayores revoluciones a nivel personal y profesional, porque te permite estar en todos los lugares y en ninguno al mismo tiempo. Puedes estar trabajando desde otro país, incluso desde otro continente, al igual que puedes jugar al casino online desde el sofá de tu casa, en pijama y comiendo palomitas.
Las formas de ocio y entretenimiento han evolucionado, algo que es muy positivo, pero también es cierto, que en ocasiones puede ser agotador. En mitad de esta vorágine de rapidez, es muy importante saber frenar el tiempo. Es decir, hay que aprender a aprovechar al máximo todas las horas del día siendo lo más productivo posible en cada una de sus etapas. Y el descanso y el tiempo libre son dos factores igual de importantes o más que el ámbito laboral; porque de dormir bien y saber despejar la mente es cuando vienen los mejores resultados laborales.
La importancia de saber estar con uno mismo
Estamos acostumbrados a estar hiperconectados y a socializar constantemente, ya sea de manera física o, hoy en día, a través de las videollamadas y las pantallas. Aunque muchas veces no somos conscientes, estar siempre ahí agota y si no se sabe relajarse puede generar una presión constante de querer más.
Por eso, aprender a desconectar con uno mismo se ha convertido en uno de los mejores pasatiempos y el que todo el mundo intenta priorizar en la medida de lo posible; ya sea en el día a día, o un rato los fines de semana.
Una de las prácticas que más ayudan a conectar con uno mismo es el mindfulness, porque te permite tener un espacio para sentir tu respiración, escuchar tus pensamientos, tu mente, tus fortalezas y tus miedos; siempre intentando adivinarla clave de los budistas para meditar.
La sobrecarga de estímulos y el miedo al silencio
En ocasiones se tiende a pensar que cuando estamos solos es aburrido. De hecho, a casi todo el mundo le ha pasado en alguna ocasión que está unos minutos en el sofá sin televisión ni teléfono móvil y se siente abrumado por el silencio.
La sociedad vive acostumbrada a estar todo el rato scrolleando en redes sociales, actualizando el feed de Instagram, buscando la última tendencia en TikTok o chateando con amigos y familiares mediante WhatsApp. Incluso hay quienes sienten que si en el día no tienen un chat o un mensaje directo en Instagram algo va mal.
Las redes sociales son uno de los mayores entretenimientos, además de ser grandes herramientas profesionales y personales. El error está en crear una dependencia a ellas sin necesidad. Esta es la gran pregunta que debes hacerte: cuántas veces has encendido el móvil, te has metido en uno de tus perfiles y después de actualizar durante unos minutos has acabado bloqueando de nuevo la pantalla del teléfono. Parece algo obvio, pero la sociedad es muy dependiente de estímulos y los busca constantemente, en lugar de disfrutar del silencio y el gusto de pasar tiempo con uno mismo.
Pasar tiempo con uno mismo
Pasar tiempo a solas no significa tener el plan más aburrido de la historia, ni tampoco significa que te aíslas de la sociedad y eres una persona diferente; todo lo contrario.
Cuando una persona disfruta pasando tiempo consigo mismo refleja el nivel de seguridad y amor hacia sí mismo. Al fin y al cabo, la única persona con la que nacemos y pasamos todos los días de nuestra vida es con nosotros mismos, ¿qué mejor que disfrutar de eso?
Cree su espacio de calma y paz mental en el día a día
La famosa ‘paz mental’ es un estado de tranquilidad y seguridad que todo el mundo busca y prioriza en el día a día. La vida, por sí misma es muy efímera y todo lo que existe hoy puede no estar mañana; de ahí la importancia de disfrutar al máximo cada día, como defendía Pau Donés: “Móntate la vida para disfrutar lo que te quede, para estar a gusto, lo más feliz que puedas. No tengas miedo y no te preocupes”.
El primer paso es crear un entorno seguro donde sea feliz, donde un viernes después de la oficina salgas cansado y no quieras ir al bar con los amigos y pienses en ese plan contigo mismo y te salga una sonrisa. No hace falta tener un espacio en concreto, eso va en función de las necesidades y prioridades de cada uno: el sofá, una especie de salita, el aire libre, el mar, la montaña…, etcétera.
Lo más importante es poner el modo avión a las redes y al teléfono, aislarse del mundo durante un rato, unas horas para conectar con nuestro propio mundo: nuestra mente. Por supuesto, siempre salvo excepciones mayores.
Actividades para conseguir el bienestar emocional
El tiempo a solas con uno mismo puede aprovecharse y disfrutar de miles de formas: leyendo, viendo una película nueva, yendo al cine, saliendo a pasear, escuchando un podcast, escribiendo un diario, mirando por la ventana o disfrutando de tu café favorito en tu cafetería favorita. No importa el cómo, sino el sentir que has disfrutado contigo.
Además, está verificado por estudios y profesionales, que es necesario estar lejos del mundo para poder seguir socializando cada día. Es como si el cerebro y el alma necesiten llegar a casa con uno mismo para cargar la batería; un poco parecido a cuando estamos agotados del trabajo, las actividades de por la tarde, las compras, las comidas, y solo pensamos en abrir la puerta de casa, darnos una ducha y dormir. Son dos situaciones similares, donde en una recargamos las pilas físicas y en otra las mentales.