La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) confirmó la mañana de este viernes 20 de febrero, el hallazgo y la recuperación de al menos once cuerpos que permanecían inhumados en una zona rural del departamento del Meta.
De acuerdo con la entidad, los restos habrían sido enterrados entre 2004 y 2005, en hechos relacionados con el conflicto armado, y corresponderían a la inhumación colectiva a campo abierto más grande identificada hasta ahora en ese territorio.
El descubrimiento se produjo tras un proceso de investigación humanitaria que incluyó varias visitas previas a un sector ubicado a aproximadamente cinco horas de Villavicencio. En el terreno, los equipos técnicos identificaron hundimientos y alteraciones en la superficie que sugerían la posible existencia de enterramientos clandestinos.
Según explicó Adriana Mercedes Pestana, coordinadora de la Regional Oriente de la UBPD, antes de iniciar las labores fue necesario realizar una evaluación detallada de las condiciones de seguridad, tanto para el equipo forense como para los habitantes del sector, debido a la compleja situación de orden público en la zona. Esta valoración permitió estructurar un plan de intervención que redujera riesgos durante el proceso.
Las tareas de prospección se desarrollaron durante diez días en enero y enfrentaron importantes desafíos logísticos. La antropóloga forense Luisa Ruge Velasco señaló que la geografía del lugar representó uno de los mayores obstáculos, ya que se trataba de un área de difícil acceso.
Para avanzar en el estudio del terreno, fue indispensable la articulación entre profesionales de antropología, topografía, geofísica y criminalística, quienes trabajaron de manera coordinada en el despeje del área y en el reconocimiento de estructuras óseas y elementos asociados.
Juan Camilo Patiño, antropólogo del equipo en el Meta, indicó que hasta el momento se ha determinado que los restos corresponderían al menos a once personas. No obstante, también se encontraron estructuras óseas aisladas que serán analizadas por el Instituto de Medicina Legal con el fin de establecer si el número de víctimas podría aumentar.
El hallazgo reviste especial relevancia por su magnitud. De acuerdo con el histórico de intervenciones forenses en esa región, el equipo considera que podría tratarse de la mayor inhumación colectiva de cuerpos en campo abierto documentada por la entidad en el departamento.
La directora de la Unidad, Luz Janeth Forero Martínez, destacó que la recuperación de los restos no habría sido posible sin la participación activa de la comunidad. Según explicó, fue necesario estructurar un operativo que involucró a la población civil, cuyos integrantes facilitaron el ingreso de los equipos técnicos y actuaron como garantes de un perímetro seguro de trabajo.
Los habitantes blindaron el lugar bajo la figura de espacio humanitario, lo que permitió desarrollar las labores sin interferencias.
La UBPD reiteró que su misión es de carácter humanitario y extrajudicial, orientada a localizar y recuperar personas dadas por desaparecidas en el contexto del conflicto armado.
Actualmente, el registro activo en Colombia supera las 135.000 personas desaparecidas, una cifra que evidencia la dimensión del desafío que enfrenta la entidad.
Con la recuperación de estos restos, se inicia ahora la fase de análisis forense e identificación, un paso clave para avanzar en la entrega digna a las familias y en la reconstrucción de la verdad sobre lo ocurrido en uno de los periodos más dolorosos del conflicto en el país.