En Colombia, la brecha educativa tradicionalmente ha determinado el destino de los jóvenes: mientras unos lo tienen todo, los estudiantes de instituciones públicas suelen enfrentar entornos socioeconómicos complejos que limitan sus aspiraciones. Sin embargo, un modelo pedagógico disruptivo está cambiando las reglas del juego.

Liderado por la organización de educación tecnológica Crack The Code, un ejército de más de 36.000 estudiantes de colegios públicos en el país se está formando en inteligencia artificial, programación y análisis de datos.

Esta iniciativa busca nivelar la cancha de oportunidades, romper el ciclo de pobreza y dotar a la juventud de competencias socioemocionales, ocupacionales y técnicas para competir en igualdad de condiciones en el mercado laboral y la educación superior.

María Vélez, fundadora de Crack The Code, le explicó a El País de Cali, a profundidad. los detalles, retos y el impacto de este ecosistema digital que redefine el significado de la inclusión social a través de la tecnología.

¿Qué es Crack The Code y cuál es el alcance de su programa en Colombia?

Crack The Code es una organización de educación tecnológica enfocada en democratizar el acceso a habilidades digitales para que los niños y jóvenes pasen de ser consumidores a creadores de tecnología.

En Colombia, mediante acuerdos de colaboración con alcaldías y gobernaciones, el programa ya opera en 13 departamentos, 59 municipios y 171 colegios públicos, beneficiando directamente a 36.524 estudiantes. A nivel regional, la organización ha alcanzado a más de 59.000 estudiantes en 17 países.

Crack The Code fue fundada hace 9 años (2017) por María Vélez. | Foto: El País

Detrás de Crack the Code hay una historia de persistencia. Inició este proyecto hace 9 años, cuando una empresa tan masiva hoy como Nubank apenas estaba en sus etapas de formación. ¿Cómo influyó el vivir de cerca ese proceso en su propio camino emprendedor?

Definitivamente ha sido una inspiración total para hacer lo que hago hoy en día. Empecé Crack the Code hace 9 años, justo cuando Nubank estaba en sus primeros años, en plena etapa de formación. Haber podido vivir de cerca esa construcción desde cero fue algo espectacular y supremamente inspirador para mí como emprendedora.

Recientemente, David Vélez, su hermano, ha volcado gran parte de su atención hacia la filantropía y la educación en la región. ¿Cómo se cruzan sus visiones ahora que ambos apuntan al mismo sector?

Sí, de hecho, en los últimos años él se ha metido con mucha fuerza en el mundo de la filantropía y de la educación. Eso ha permitido que tengamos conversaciones bastante interesantes al evaluar cuál es el verdadero futuro de la educación. Nos cuestionamos constantemente cómo lograr un cambio sistémico real y educativo para las poblaciones más vulnerables de nuestra región y, de manera muy especial, en Colombia, que es el país donde nos estamos enfocando con mayor fuerza.

Emprender en educación y buscar un cambio sistémico no es tarea fácil. ¿Cómo definiría la dinámica de apoyo y mentoría entre ustedes al enfrentar estos retos?

Fundadora de Crack the Code: Es una relación donde siempre hay debates, preguntas y consejos, pero sobre todo, hay muchísimo respeto mutuo. Nos motivamos el uno al另 uno a desafiar el estatus quo, a pensar en grande, a ser ambiciosos y, algo muy importante, a no tener miedo. Al final del día, ser emprendedor da miedo. Tener ese respaldo y apoyo mutuo me ayuda muchísimo a mí, particularmente, para recargar energías y seguir adelante con este propósito.

¿Cuál es el panorama social y emocional que enfrentan muchos estudiantes de colegios públicos en entornos complejos?

Muchas veces, los estudiantes de colegios públicos provenientes de poblaciones o ambientes complejos y socioeconómicamente difíciles pierden la esperanza y “tiran la toalla”, pensando que salir del ciclo de pobreza del que vienen será una tarea muy difícil. Incluso, sus propios familiares y padres no encuentran la motivación para impulsarlos debido a que han sido defraudados una y otra vez por múltiples gobiernos en los últimos años.

Crack The Code tiene presencia en 13 departamentos, 59 municipios y 171 colegios públicos, beneficiando a 36.524 estudiantes. | Foto: El País

¿Cómo pretende Crack The Code cambiar esta realidad a través de la tecnología?

El objetivo principal es demostrar que la tecnología tiene la capacidad de “nivelar la cancha” de oportunidades. Si un niño de un colegio público recibe las herramientas adecuadas —como una computadora, internet, un docente debidamente formado y una currícula actualizada— puede competir por la misma beca o por un puesto en el mercado laboral desde el mismo punto de partida que un niño o niña de un colegio privado que siempre ha tenido acceso a estos recursos.

¿Qué acciones concretas puede realizar un joven cuando se convierte en creador de tecnología?

Convertirse en creador de tecnología se traduce en la capacidad de construir, innovar y transformar sus entornos de forma inmediata. Significa, por ejemplo: crear un canal de comercio electrónico (e-commerce) para la panadería del vecino con el fin de hacer crecer su negocio de panes; diseñar y ejecutar una campaña de marketing digital para expandir un negocio local a nivel de toda la ciudad; o transformar y optimizar un proceso interno dentro de una empresa para que opere de manera más eficiente.

¿Qué perfil de egresado busca construir este programa educativo?

Se busca formar jóvenes con pensamiento crítico y altas habilidades de autoaprendizaje. La meta es que, al salir del colegio, posean conocimientos y herramientas que les permitan agregar un valor diferenciado a la sociedad y a sus propios entornos, logrando salir adelante y competir eficazmente contra estudiantes que siempre lo han tenido todo.

Háblenos de un caso de éxito: Juan Camilo Rivera, de Barranquilla....

Juan Camilo es un estudiante de la Escuela Normal Superior del Distrito de Barranquilla que se integró al programa Más Educación Más Innovación de la Alcaldía de Barranquilla. Posteriormente, accedió al programa de empleabilidad de Crack The Code y obtuvo un patrocinio por parte de la empresa Olímpica. Actualmente cursa un técnico laboral recibiendo un apoyo económico equivalente al 70 % de un salario mínimo mientras estudia. Al pasar a su fase de prácticas en la empresa patrocinadora, recibirá el 100 % de un salario mínimo, permitiéndole estudiar, generar ingresos y ganar experiencia laboral al mismo tiempo.

¿Cómo ha evolucionado el impacto del programa específicamente en Barranquilla?

Barranquilla es uno de los ejemplos más significativos de la consolidación de esta estrategia de ciudad: 2024 inició con 3300 estudiantes en 7 colegios. 2025 se expandió a 8.000 estudiantes en 21 instituciones. Y este 2026 alcanza a 13.500 estudiantes en 51 colegios públicos.

¿En qué otros territorios nacionales se está implementando este modelo?

Además de Barranquilla, el modelo de alianza público-privada se implementa en Antioquia, Cali, Tolima, Medellín, Soacha y Leticia, entre otros.

¿Cómo se redefine el concepto de “cerrar la brecha digital” según la organización?

Durante años, el cierre de la brecha digital consistió simplemente en llevar computadoras y conectividad a las escuelas. Hoy, ante el avance de la inteligencia artificial y los cambios del mercado, el verdadero desafío es que los jóvenes aprendan a usar esa tecnología para resolver problemas, crear proyectos y acceder a opciones reales de empleo, estudio o emprendimiento. Un computador por sí solo no cambia vidas; lo que transforma el futuro es lo que el estudiante aprende a hacer con él.

¿Cuántos recursos tecnológicos se han movilizado y cómo se adecúan las aulas?

La organización ha movilizado recursos del sector privado que permitieron la donación de 4288 computadores de última generación para colegios públicos. Antes de cualquier entrega, Crack The Code realiza una evaluación técnica de cada institución para dotarla con lo necesario (computadores de escritorio o portátiles, sistemas de alimentación ininterrumpida - UPS y conectividad) para asegurar que las salas se conviertan en verdaderos entornos de aprendizaje.

¿Cómo se integra esta formación en las instituciones y qué materias abarca?

El programa está plenamente incorporado de forma obligatoria en el currículo escolar de los grados 9.º, 10.º y 11.º, con una intensidad de 80 horas anuales. Las materias principales incluyen inteligencia artificial, programación, análisis de datos, emprendimiento y preparación específica para el empleo y la búsqueda de becas.

¿Qué rol juegan los profesores de los colegios públicos en esta transformación?

Los docentes de las instituciones no quedan rezagados; reciben 40 horas de formación al año con el objetivo de transferirles capacidades técnicas y metodológicas. La meta a largo plazo es dejar una capacidad instalada para que los profesores se apropien del currículo y dicten las clases de manera 100 % autónoma. Actualmente, cada sesión cuenta con el apoyo de un docente presencial del colegio y un docente virtual especializado en tecnología.

¿Qué es ‘Pixie’ y cómo ayuda a los estudiantes?

Pixie es un asistente docente basado en inteligencia artificial integrado en la plataforma de aprendizaje. Su función es acompañar a los estudiantes en la resolución de problemas académicos y guiarlos paso a paso en sus tareas, con la particularidad de que nunca les entrega las respuestas de forma directa, incentivando así el autoaprendizaje. La plataforma también permite registrar la asistencia, tareas y el desempeño general.

¿Cuáles son los resultados estadísticos medibles del programa en los estudiantes?

Las mediciones oficiales de Crack The Code muestran un impacto directo y positivo en los jóvenes participantes frente a aquellos que no forman parte de la iniciativa: un aumento del 16,4% en las calificaciones de Matemáticas en las pruebas Saber 11; un incremento del 6,3% en la tasa de transición hacia la educación superior; un 16,9% de mayores conocimientos comprobados en tecnología; y un 50% de mayor claridad sobre las rutas y metodologías para buscar trabajo.

Crack The Code está presente en varias regiones del país. | Foto: El País

¿En qué empresas aliadas están realizando sus prácticas los egresados del programa?

Los estudiantes que finalizan su formación han logrado vincularse al mercado laboral mediante pasantías y prácticas en destacadas compañías del sector privado como Olímpica, Serfinanza, Bancolombia y Davibank, entre otras organizaciones.

Si tuviera que presentarle una propuesta de una sola página al Ministerio de Educación para transformar la educación pública, ¿cuál sería el núcleo de esa propuesta?

El núcleo sería atacar de raíz tres de los problemas más cruciales que enfrentamos hoy en día: el desempleo juvenil, la deserción escolar y la informalidad en los jóvenes. Nuestro objetivo central es empezar a trabajar directamente con los adolescentes que están a punto de salir del colegio. Aunque lo ideal es intervenir desde que son más chiquitos, la urgencia actual nos exige priorizar a los que están en los últimos grados. Queremos darles las herramientas y los conocimientos necesarios para que tengan una transición possecundaria exitosa, ya sea hacia un trabajo formal, una práctica, una carrera técnica o la educación superior tradicional.

¿Qué impacto real tendría este enfoque en las familias y en la economía del país?

Si logramos asegurar esa transición exitosa, vamos a reducir drásticamente las tasas de desempleo juvenil, deserción e informalidad. Esto genera un efecto dominó muy potente: cuando una familia logra formalizarse, gana acceso a crédito y puede empezar a construir una vida financiera sólida dentro de nuestra economía. La formalidad les abre un abanico enorme de posibilidades que antes tenían vetadas.

Para ejecutar un plan de esta magnitud en la escuela pública se necesitan recursos técnicos. ¿Qué es lo más urgente en ese sentido y cómo puede aportar el sector privado?

Lo más urgente para que esto funcione es el equipamiento y la conectividad en las instituciones. Ahí es justamente donde el sector privado puede y debe entrar a ayudar. De nuestro lado, es un componente con el que ya venimos comprometidos; de hecho, lo demostramos activamente con la donación de casi 5000 computadoras y el despliegue de conectividad en diversos colegios. La transformación pública requiere de este modelo de cooperación.