Los daños que dejó el terremoto del 10 de agosto todavía son evidentes en distintos sectores de Quibdó. En Cabí, específicamente en una zona de invasión, varias familias permanecen a la espera de una evaluación que permita establecer el estado real de las estructuras afectadas y las condiciones de seguridad para quienes continúan ocupándolas.

Uno de los casos expuestos por Blu Radio corresponde al de Yudy Amanda Palacios, quien vive con sus dos hijos. Su vivienda sufrió graves afectaciones en el segundo piso; varios muros se desplomaron y terminaron convertidos en escombros.

Y es que para la familia, el daño material es solo una parte de la preocupación. La falta de una evaluación estructural mantiene la incertidumbre sobre la seguridad de la vivienda y de las personas que permanecen en el sector.

Solicitan ingenieros para revisar las viviendas

La comunidad de Cabí asegura que al menos otras cinco viviendas de la zona también resultaron afectadas por el terremoto. Ante este panorama, una de las principales solicitudes de los habitantes es el envío de ingenieros estructurales que puedan revisar las casas y determinar cuáles presentan condiciones que permitan continuar habitándolas.

La evaluación técnica es considerada por los residentes como un paso necesario para reducir la incertidumbre que persiste entre las familias. Los daños que permanecen visibles generan preocupación, especialmente entre quienes no cuentan todavía con una valoración que les permita saber si sus viviendas ofrecen condiciones adecuadas de seguridad.

A esta petición se suma otra preocupación relacionada con la atención de la emergencia. Los habitantes reclaman que se adelante la caracterización de las familias damnificadas, debido a que el sector corresponde a una zona de invasión.

Según la comunidad, existe temor de que esta condición pueda dificultar su inclusión en los procesos oficiales destinados a identificar a las personas afectadas y facilitar el acceso a las ayudas humanitarias.

El caso de Yudy Amanda Palacios refleja la situación que atraviesan otros habitantes del sector. La afectación de su vivienda, especialmente en el segundo piso, dejó una estructura con muros colapsados y escombros, mientras la familia continúa a la espera de una valoración que determine las condiciones del inmueble.

En Cabí todavía se observan las huellas del terremoto, mientras las familias afectadas reclaman acompañamiento y ayudas humanitarias. Imagen de referencia. | Foto: Suministrado a Semana

La situación de Cabí se presenta en medio de una emergencia de mayores dimensiones en el departamento del Chocó. El último reporte entregado por la Gobernación indica que más de 40.000 personas han resultado damnificadas y cerca de 2.000 viviendas han quedado destruidas.

En Quibdó, los efectos del terremoto continúan presentes en diferentes sectores, donde todavía se observan estructuras afectadas y escombros.

Por ahora, la incertidumbre continúa siendo parte del panorama para los habitantes de esta zona de Quibdó, quienes aseguran que, tras el terremoto, todavía esperan una respuesta que les permita conocer las condiciones reales de los lugares donde viven.