El ministro del Interior, Armando Benedetti, se pasaría por alto la decisión adoptada por la Alcaldía de Bogotá sobre el horario de la ley seca con motivo de la segunda vuelta presidencial, al anunciar que la medida será definida por el Gobierno Nacional y tendrá aplicación en todo el territorio colombiano.
La controversia surgió luego de que el Ejecutivo informara que la restricción para la venta y consumo de bebidas alcohólicas comenzará el sábado 20 de junio a las 6:00 p. m., como parte de las medidas de seguridad previstas para la jornada electoral del domingo.
El anuncio fue realizado por Benedetti durante una rueda de prensa en la que también presentó las disposiciones que acompañarán el desarrollo de las elecciones presidenciales.
“El decreto del Gobierno está por encima de cualquier norma de un alcalde”, indicó el jefe de la cartera Política.
La declaración del alto funcionario se produjo después de que el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, anunciara una modificación al horario inicialmente previsto para la capital del país tras varias reuniones con representantes de distintos sectores económicos.
Horas antes, el mandatario distrital había informado que la ley seca en Bogotá comenzaría el viernes 19 de junio a las 12:00 de la medianoche y no a las 6:00 de la tarde, como se había contemplado inicialmente.
“La ley seca para la segunda vuelta empezará el viernes a las 12 de la noche, no a las 6 de la tarde. Esto, luego de acordarlo con varios sectores comerciales de la ciudad”, sostuvo Galán.
La modificación representaba seis horas más de funcionamiento para establecimientos dedicados a la venta y consumo de bebidas alcohólicas antes de la entrada en vigor de la restricción.
Sin embargo, la postura anunciada por el Gobierno Nacional dejó sin efecto la medida adoptada por la administración distrital y fijó un horario único para todo el país.
“Todos los bares en cualquier parte pueden estar abiertos el viernes y deben cerrar el sábado a las 6:00 p. m.”, reafirmó Benedetti.
La decisión había sido solicitada por diferentes representantes del comercio nocturno de la capital colombiana, quienes manifestaron preocupación por los efectos que una restricción más prolongada podría generar sobre la actividad económica durante el fin de semana electoral.
Desde Asobares Bogotá habían pedido ajustar el horario inicialmente planteado, argumentando que miles de empleos dependen de las actividades gastronómicas, turísticas y de entretenimiento que operan en toda la ciudad.