Seis vehículos escalera, conocidos popularmente como ‘chivas’, ingresaron uno tras otro al resguardo indígena de Tacueyó cargados de productos agrícolas, artesanías y esperanza. Poco antes de las 8:00 de la mañana, más de 4.000 personas provenientes de distintos territorios del norte del Cauca se fueron reuniendo en la cancha principal, convirtiendo el lugar en un gran espacio de intercambio, música, saberes ancestrales y diálogo intercultural.
El evento, el primer Trueque de Integración y Reconciliación por la Paz, fue liderado por las y los firmantes de paz del municipio de Toribío y se realizó en el marco del VIII Encuentro de Pensamiento, Tradición y Armonía Nasa. Mientras unas delegaciones descargaban yuca, plátano, piña, cuyes, gallinas y tejidos, otras se dirigían directamente hacia la tarima principal o colaboraban en las cocinas comunitarias.
Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando Álvaro, representante de los firmantes de paz de Toribío, tomó el micrófono. Con voz pausada pero firme, compartió el significado profundo del encuentro:
“Para nosotros este primer trueque no es solo intercambiar productos. Es un espacio para reencontrarnos, reconocernos y reconstruir lazos de unidad, reciprocidad y hermandad. Cada fruto, cada animal o artesanía que hoy compartimos representa el esfuerzo de familias que trabajan diariamente por salir adelante”, afirmó en nombre de quienes firmaron el Acuerdo de Paz hace diez años y hoy adelantan su proceso de reincorporación en esta región del Cauca.
Álvaro también hizo énfasis en el camino de reconciliación que se está tejiendo:
“Queremos seguir construyendo confianza, derribando estigmas y mostrando que los firmantes de paz somos parte de estas comunidades. La paz se construye trabajando la tierra, produciendo y compartiendo con las familias del territorio”.
Una reincorporación con identidad étnica
Para las comunidades Nasa del norte del Cauca, este trueque representa mucho más que un evento comercial. Julián Ciclos, consejero de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), destacó la importancia de la articulación lograda:
“Ha sido muy valioso el proceso de articulación con los firmantes de paz. Lo más importante es que ellos se sientan realmente recibidos por la comunidad, que regresen con su cultura y su cosmovisión, pero sobre todo que se sientan parte de este territorio”.
Entre los productos que circulaban se encontraban plátanos, yucas, naranjas, limones, piñas, artesanías, tejidos, conejos, cuyes, cerdos, gallinas, tilapias, derivados lácteos y flores. El trueque no solo fortaleció los circuitos económicos propios de las iniciativas productivas de los firmantes con pertinencia étnica, sino que facilitó el reencuentro humano entre personas que en el pasado compartieron espacios de conflicto y que hoy apuestan por la vida campesina y la construcción colectiva de paz.
Luis Alejandro Delgado, coordinador de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) en Cauca, valoró el rol protagónico de las comunidades indígenas en este proceso.
“Los pueblos indígenas nos han enseñado históricamente cómo construir paz. Su experiencia se suma a los esfuerzos que se vienen desarrollando en el territorio. Estos procesos comunitarios son los que realmente aportan y contribuyen a que la reincorporación se viva de manera colectiva, evitando estigmatizaciones”.
A una década de la firma del Acuerdo de Paz, iniciativas como este primer trueque evidencian caminos concretos de reconciliación territorial. Al cierre del evento, Víctor Hugo Castro, firmante de paz procedente de Caloto, agradeció el acompañamiento de la ARN y de las autoridades indígenas:
“Nosotros trajimos piña, mandarina y limón, productos que hemos cultivado junto con las comunidades. Este apoyo nos permite fortalecer nuestra relación con el territorio y sentirnos parte de él”.
La ARN continuará acompañando a los firmantes con pertinencia étnica para consolidar su reincorporación comunitaria y contribuir a la paz duradera en el norte del Cauca.