El fenómeno de El Niño no solo trajo altas temperaturas, la disminución de las lluvias y aumento de incendios forestales, y desde el Hospital Infantil Universitario de San José advierten de otras consecuencias que se pueden generar a raíz de este evento climático.
De acuerdo con un informe de la entidad de salud, durante las temporadas secas, la menor presencia de lluvias puede favorecer la acumulación de polvo, humo y otros contaminantes en el ambiente que pueden derivar en riesgos para la salud respiratoria.
A propósito del Día del Terapeuta Respiratorio, que se conmemora este 7 de octubre, Dipsella Hernández, coordinadora de Terapia Respiratoria del Hospital Infantil Universitario de San José, resalta que estas condiciones afectan el aire que respiramos, en especial en ciertos grupos de personas.
“Los más vulnerables en estas situaciones siempre son los niños, los adultos mayores, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares”, añadió Hernández.
Esta situación cobra especial relevancia ante las condiciones climáticas previstas para los próximos meses, ya que el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) informó que en los próximos meses se esperan disminuciones de las lluvias en diferentes zonas del país, especialmente en las regiones Andina y Caribe.
Seguido, la institución recordó que a mediados de septiembre, el Ideam reportó 279 municipios bajo algún nivel de amenaza: 36 en alerta roja, 101 en naranja y 142 en amarilla.
Frente a esta situación, recomendó prestar atención a los reportes sobre calidad del aire y adoptar medidas para disminuir la exposición a los contaminantes.
Uno de los principales riesgos está relacionado con el tamaño de las partículas presentes en el humo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 90 % de la masa de las partículas que liberan los incendios corresponde a material tan pequeño que puede llegar hasta las zonas más profundas de los pulmones.
“Inhalar ese humo puede provocar tos, falta de aire y crisis de asma, además de agravar enfermedades crónicas como la bronquitis o la EPOC. El humo de un incendio forestal puede permanecer en el aire incluso después de que las llamas se apaguen. Además, recorre grandes distancias, por lo que una persona puede terminar respirándolo aun estando lejos del lugar de la emergencia”, aseveró la institución.
El Hospital Infantil Universitario de San José afirmó que los niños pequeños hacen parte de los grupos que requieren mayor protección frente a estos episodios. Hernández explicó que sus pulmones todavía se encuentran en desarrollo, por lo que la exposición a contaminantes puede representar un riesgo mayor.
Entre las afecciones por una mala calidad del aire se pueden presentar tos, ardor de garganta, falta de aire y crisis de asma. Ante este panorama, las autoridades sanitarias del país han fortalecido las medidas de prevención.
En julio se ordenó preparar al sistema frente a los posibles efectos de El Niño y, el 24 de septiembre, el Ministerio de Salud emitió nuevas instrucciones ante incendios forestales, contaminación atmosférica y deterioro de la calidad del aire. }
Las medidas contemplan una mayor vigilancia de las enfermedades respiratorias y piden a hospitales y centros médicos prepararse ante un eventual aumento de consultas.
Quienes tengan asma u otra enfermedad respiratoria deben mantener el tratamiento formulado y revisar con el personal de salud que estén usando correctamente sus inhaladores. “Síntomas como tos persistente, falta de aire, silbidos en el pecho, irritación de garganta y ojos, mareos o fatiga deben llamar la atención”, explicó Hernández.
Finalmente, el organismo recomendó que, antes de realizar actividades al aire libre, es recomendable consultar los reportes de calidad del aire de cada ciudad.