Millones de colombianos disfrutarán este lunes 13 de julio de un nuevo día festivo, una fecha que para muchos representa un puente para descansar, viajar o compartir en familia y así mejorar así la calidad de vida.
Sin embargo, detrás de esta jornada existe una profunda tradición religiosa ligada a la devoción por la Virgen de Chiquinquirá, considerada la patrona de Colombia, país profundamente católico, apostálico y romano.
“Declárase el Día de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, que se conmemora el 9 de julio de cada año, como día festivo de carácter nacional, de obligatorio cumplimiento en todo el territorio de la República de Colombia... Se aplicarán las disposiciones de la Ley 51 de 1983 para efectos de determinar el día en el cual se disfrute del descanso remunerado en el calendario”, reza la norma.
Aunque la festividad religiosa de la Virgen de Chiquinquirá se conmemora oficialmente el 9 de julio, en el país el descanso se traslada al lunes siguiente en cumplimiento de la Ley 51 de 1983, conocida como la Ley Emiliani. Esta norma permitió mover varios festivos religiosos al lunes más cercano con el propósito de fomentar el turismo interno y facilitar los fines de semana largos.
Hay que indicaron que la historia de la Virgen de Chiquinquirá se remonta al siglo XVI. De acuerdo con la tradición católica, hacia 1562 el pintor español Alonso de Narváez elaboró una imagen de la Virgen María con el Niño Jesús y San Antonio de Padua. Con el paso de los años, el lienzo se deterioró hasta quedar prácticamente ilegible.
Según la Iglesia Católica, el 26 de diciembre de 1586 ocurrió el denominado Milagro de la Renovación. Mientras la imagen permanecía en una capilla del municipio de Chiquinquirá, en el departamento de Boyacá, recuperó de manera inesperada sus colores y figuras ante varios testigos. Desde entonces, la devoción comenzó a extenderse por todo el territorio nacional y el santuario se convirtió en uno de los principales centros de peregrinación religiosa del país.
Con el paso de los siglos, la imagen adquirió un enorme significado para los creyentes. En 1919, el papa Benedicto XV proclamó oficialmente a la Virgen de Chiquinquirá como Patrona de Colombia, reconocimiento que fortaleció aún más la tradición religiosa y convirtió su santuario en un lugar de referencia para miles de peregrinos que cada año llegan para agradecer favores o elevar peticiones.
Durante la celebración se realizan eucaristías, procesiones y actividades religiosas en diferentes municipios del país, especialmente en Boyacá, donde se concentra la mayor parte de los actos litúrgicos. La Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá recibe cada año a miles de visitantes provenientes de distintas regiones de Colombia y del exterior.
Además de su significado espiritual, el puente festivo representa un importante movimiento económico para sectores como el turismo, el transporte y el comercio. Las autoridades de movilidad suelen implementar planes especiales en las principales carreteras del país debido al incremento en el número de viajeros que aprovechan el fin de semana largo.
Colombia cuenta con 18 días festivos oficiales al año, uno de los calendarios con más jornadas de descanso en América Latina. Gran parte de estas fechas están relacionadas con celebraciones religiosas que hacen parte de la tradición católica y que, gracias a la Ley Emiliani, se convierten en puentes festivos que dinamizan la economía y promueven el turismo interno.
De esta manera, el festivo de este lunes 13 de julio no solo ofrece un espacio para el descanso, sino que también recuerda una de las devociones marianas más importantes de la historia colombiana y el legado cultural y religioso que durante más de cuatro siglos ha acompañado a millones de creyentes en la nación cafetera.