Con el objetivo de ir cerrando la brecha entre la institucionalidad y el territorio, la Gobernación del Cauca, a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Económico, puso en marcha un ambicioso plan de transformación campesina para integrar a las comunidades con el desarrollo.
De acuerdo con el jefe de esa dependencia, la estrategia se fundamenta en la creación de políticas públicas diseñadas directamente en las regiones, integrando laboratorios de investigación y tecnología avanzada de las universidades de la región para potenciar la productividad de los suelos caucanos y garantizar la soberanía alimentaria.
“El cambio de paradigma para la gestión agropecuaria del Cauca surge de una premisa clara: la política no se hace desde el escritorio, sino en el terreno, con la gente, campesinos y demás, por eso, a través de las mesas comunitarias, la Secretaría identifica las riquezas y el potencial de cada municipio, permitiendo que los programas se ajusten a la realidad de los microclimas y la vocación del suelo en el Cauca”, explica Miller Hurtado a la hora de dejar claro que esta plan también tiene como objetivo cerrarle el paso a los grupos armados.
Por eso, uno de los pilares de la iniciativa es el laboratorio de investigación. Allí, un equipo de profesionales orienta a los productores en el uso de herramientas tecnológicas para optimizar los recursos naturales que existen en esta región del país, de ahí que el enfoque principal es la producción limpia, un requisito indispensable para competir en mercados modernos y proteger el ecosistema regional.
“Para que la comunidad obtenga el mayor beneficio del gobierno, es necesario un punto de equilibrio que genere confianza entre los campesinos y las instituciones”, agrega Miller Hurtado, quien resalta que su origen campesino le permite entender las necesidades reales de quienes garantizan la comida en las mesas de la región, buscando así fortalecer la paz regional.
Aunque es un tema técnico, la ejecución se divide en proyectos de alto impacto que ya están en marcha en los municipios caucanos, buscando así que los recursos lleguen directamente a las comunidades.
Algunos de estos son: sistemas agrícolas sostenibles, que consiste en el fomento de la productividad rural con respeto al medio ambiente; seguridad y soberanía alimentaria: enfocado en el fortalecimiento de huertas caseras y distribución de insumos.
Asimismo, el laboratorio de suelos que tiene que ver con un análisis técnico para determinar la viabilidad de cultivos según la zona; y el rescate ancestral, relacionado con la conservación de semillas nativas y criollas de origen agroecológico.
Y es que el sector agropecuario caucano ha sido históricamente el motor económico de la región, pero también uno de los más golpeados por la falta de asistencia técnica y la desconexión estatal.
“Este nuevo modelo no solo busca mejorar las cifras de exportación o consumo interno; busca restablecer los derechos del campesinado. Al tecnificar el campo y dar seguridad jurídica y técnica a los proyectos, se garantiza que la producción de alimentos sea una actividad rentable y digna, asegurando el relevo generacional en el campo”, expresó por su parte Octavio Guzmán, la primera autoridad de los caucanos.
Por el momento, entonces, la implementación de este plan integral se encuentra en fase de despliegue territorial, de ahí que por ejemplo, los campesinos de municipio como La Vega recibieron 5.120 colinos de plátano, buscando así reactivar la producción agrícola en esta zona del sur del departamento.