“Perdonar, para que ese rencor no sea una pesada carga, es mejor hablar, dialogar, buscar otras formas de sanar, antes que vivir en la violencia; no es sano para uno, como persona, vivir en el resentimiento, es mucho mejor perdonar; eso nos enseña Jesús, quien optó por cargar esa pesada cruz por nosotros”, este fue una parte del mensaje del padre Óscar Antonio González durante la misa de este Domingo de Ramos en la iglesia o templo San José de la ciudad de Popayán.
Y es que ese poderoso mensaje se dio en medio de la eucaristía que se adelantó este domingo 29 de marzo, luego que cientos y cientos de feligreses se agolparan en este templo y otros de la ciudad, para dar así inicio a las celebraciones de la Semana Santa, una fecha que convierte a la ciudad en una verdadera Jerusalén de América.
Por eso, y bajo el liderazgo del padre González, muchas familias vivieron en toda su intensidad la eucaristía, buscando así revivir las enseñanzas que impartió Jesús al momento de aceptar su papel de hijo de Dios, más cuando decidió cumplir ese momento de cargar la cruz y morir por los pecados de la humanidad.
“Es mejor vivir la tranquilidad del perdón, que cargar esa pesada cruz de la discordia, la envidia, ese es uno de los tantos mensajes que el hijo de Dios nos dejó, luego de aceptar su condición y morir en esa cruz, claro, el no usó las armas, uno el ejemplo del dialogo y el perdón”, recalcó el padre Óscar González al dirigir la homilía durante la Misa del Domingo de Ramos, donde los feligreses reafirmaron la fe al portar con sus manos ramas de eucalipto, pino y otros ejemplares vegetales, esto como forma de participar en ese momento histórico de la entrada triunfante de Jesús a Jerusalén.
De ahí que el templo San José, ubicado en el sector histórico de Popayán, se convirtió por un momento en el escenario de esa entrada triunfal del hijo de Dios, donde las familias expresaron ese compromiso de reconocer a Jesús como El Rey de la paz, el mismo que rechaza toda forma de guerra y división entre las personas, las comunidades o pueblos, y gracias a esta ceremonia, quedó claro que la paz no es un ideal abstracto, sino el corazón del Evangelio y como cristianos está llamados a rechazar la violencia y a construir reconciliación en un mundo herido.
Lentamente, y reviviendo la pasión y muerte de Jesús, los asistentes a este reconocido templo volvieron a vivir esa historia que, a pesar del paso de los años, sigue intacta, viva, como quedó demostrado con la participación de los jóvenes, niños y niñas en el acto religioso, muestra de que la fe católica se mantiene esa energía de integrar comunidades enteras de la capital del Cauca.
Mientras tanto, la fe y la emoción marcaron el cierre del Domingo de Ramos en Popayán con una multitudinaria misa campal frente a la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción de la Ciudad Blanca, donde miles de fieles se unieron en una sola oración.
Durante la celebración, monseñor Ómar Alberto Sánchez Cubillos envió un mensaje profundo a los asistentes, invitándolos a reflexionar sobre el estado de su corazón y a llenarlo de esperanza, destacando la necesidad de fortalecer la unión en el departamento.
La jornada también dejó un momento histórico con el inicio de la procesión encabezada por el Señor del Triunfo, un proyecto que se hizo realidad gracias al trabajo conjunto de la Arquidiócesis de Popayán y la Junta Pro Semana Santa, y que marcó un inicio inolvidable para esta celebración religiosa.