Las proyecciones climáticas indican que Colombia podría mantener condiciones lluviosas hasta abril o mayo de 2026, pero posteriormente enfrentaría un aumento sostenido de temperaturas que se prolongaría hasta finales de año.

De acuerdo con un informe del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad, de la Universidad de Columbia, el fenómeno de La Niña ha venido perdiendo intensidad y su probabilidad es baja para el periodo entre febrero y abril.

El reporte, publicado el 19 de febrero de 2026, señala que la probabilidad de La Niña para el periodo entre febrero y abril es apenas del 4 %, mientras que las condiciones neutrales del fenómeno ENSO, sigla en inglés de El Niño-Oscilación del Sur, tienen una probabilidad cercana al 96 % en ese mismo trimestre.

El fenómeno de La Niña se estaría debilitando y el escenario dominante sería uno neutral hasta mayo. | Foto: Jorge Orozco/El País

Entre marzo y mayo, y abril y junio, el escenario neutral sigue siendo dominante, aunque aumentan rápidamente las probabilidades de que se configure un evento de El Niño.

Según el pronóstico, a partir del trimestre de mayo a julio, las probabilidades de El Niño superan a las de condiciones neutrales, ubicándose entre el 58 % y el 61 %.

De acuerdo con el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad, los eventos de El Niño y La Niña suelen desarrollarse entre abril y junio, alcanzan su máxima intensidad entre octubre y febrero y, por lo general, se extienden entre nueve y doce meses, aunque en algunos casos pueden prolongarse hasta dos años. Además, estos fenómenos tienden a repetirse en ciclos que van de dos a siete años.

Impacto en el sistema energético

El comportamiento del clima no solo tiene efectos ambientales, sino también económicos. En Colombia, las condiciones climáticas inciden directamente en el sistema energético, especialmente en el precio de bolsa de la energía y en la generación hidráulica.

Para los caleños, el mejor aliado es la sombrilla este 18 de septiembre. | Foto: Raúl Palacios / El País

Cuando los embalses registran niveles altos gracias a las lluvias, la generación hidroeléctrica aumenta y los precios en bolsa tienden a disminuir, lo que contribuye a estabilizar las tarifas para los usuarios. Por el contrario, en escenarios de sequía o disminución de aportes hídricos, los precios pueden presentar mayor presión.

En este contexto, la Comisión de Regulación de Energía y Gas anunció que trabaja en un mecanismo para reducir la volatilidad de los precios de bolsa y su impacto en las tarifas. La propuesta contempla que la compra y venta de energía en el mercado mayorista se realice de forma anónima.

Se espera que esta medida quede en firme durante el primer trimestre de 2026.