La llegada a la Laguna de Chimbusa, en zona rural del municipio de Roberto Payán, en el departamento de Nariño, refleja el ambiente de incertidumbre que viven sus habitantes.
En este territorio, donde se proyecta la posible instalación de una zona de ubicación temporal y capacitación de integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, el temor se ha vuelto parte del día a día ante el momento crítico que atraviesan los diálogos de paz con el gobierno de Gustavo Petro Urrego.
Así lo expresó Óscar Preciado, representante del Consejo Comunitario de la Unión del Río Chagüí, en el municipio de Tumaco, quien junto a decenas de líderes sociales y comunitarios de cinco municipios del Pacífico nariñense llegó hasta este punto con un objetivo claro: respaldar la continuidad del proceso de diálogo y evitar una nueva escalada de violencia en la región.
“Estamos trabajando fuertemente como Consejo Comunitario, en alianza con diferentes procesos, para lograr que este diálogo de paz no se rompa, especialmente en lo que tiene que ver con nuestros territorios”, expresó el líder social.
Las comunidades reconocen que, desde el inicio de los acercamientos entre el Gobierno del presidente Gustavo Petro y este grupo armado, se ha registrado una relativa calma en sus zonas. Sin embargo, advierten que esa tranquilidad es frágil y podría desaparecer si las conversaciones se suspenden.
“Es importante mantener este momento de paz. El mayor temor que tenemos como comunidades es volver a la guerra. Siempre hay promesas, pero muchas veces se quedan inconclusas”, agregó Preciado, buscando que ese anhelo de paz llegue hasta la capital del país para que así se fortalezca en la región.
Como es de recordar los diálogos entre el Gobierno Nacional y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano hacen parte de la política de “paz total” y han tenido avances, pero también múltiples tensiones, en medio de actos de paz que dan esperanza de que este proceso avance, como fue la entregada de toneladas de material de guerra para su destrucción, producto de los compromisos.
En medio de este panorama, los habitantes del Pacífico nariñense continúan con sus labores cotidianas, aunque con preocupación frente al futuro. La cercanía de los procesos electorales y las dificultades que enfrentan los diálogos generan incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir en los próximos meses.
Desde la vereda La Laguna de Chimbusa, líderes sociales reiteraron el llamado a las partes para que mantengan los canales de diálogo y prioricen la protección de las comunidades, que históricamente han sido las más afectadas por el conflicto armado en esta región del país.