Angie Rodríguez, exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), aseguró que no se retractará de las denuncias y declaraciones que ha hecho públicamente contra el expresidente Gustavo Petro y personas de su entorno.

A través de un comunicado oficial, Rodríguez volvió a hablar de persecución política, de episodios de violencia y tortura psicológica. Además, afirmó tener miedo por su vida y la de su hijo.

En la misiva, la exfuncionaria agradeció estar con vida, resaltando que denunciar le ha traído consecuencias personales y profesionales; no obstante, señaló que no se arrepiente de lo que ha dicho.

“No me retracto de ninguna de las denuncias ni declaraciones que he realizado públicamente. Confío en Dios, en la verdad y en que algún día la justicia esclarecerá lo sucedido”, se lee en la carta.

Rodríguez declaró que ella se atrevió a “denunciar situaciones que muchas personas conocían, pero sobre las cuales guardaron silencio” y, seguido, explicó que “la lealtad a un dirigente político inconsecuente jamás puede estar por encima del genuino ideario de un proyecto político humanista, la constitución, la ley y la dignidad humana”.

Rodríguez explicó que decidió hacer públicas sus denuncias pese al temor que sentía por la concentración de poder; trajo consigo presiones, amenazas y situaciones que considera formas de persecución política y violencia psicológica.

Angie Rodríguez señaló que su salud y tranquilidad se vieron afectadas durante ese periodo.

“No es lo mismo juzgar desde afuera que vivir bajo una profunda asimetría de poder. Yo no estaba enfrentando a cualquier persona. Denunciaba hechos que atribuía a quien ejercía la Presidencia de la República. (...) El entonces presidente me amenazaba, me decía que nadie me creería y que estaba vigilada. También he denunciado amenazas de cárcel, advertencias sobre un supuesto «plan B» y presiones que me hicieron temer por mi integridad. Sabía que también podían intentar destruirme mediante acusaciones falsas”, señaló.

También manifestó que se ha sentido desprotegida y revictimizada: “Primero intentaron presentarme como paramilitar y corrupta; después, como una mujer que estaba loca; posteriormente surgieron señalamientos de supuesto enriquecimiento ilícito. Yo viví lo que considero trampas e intentos de desprestigiarme, pero no me arrepiento de haber denunciado. Yo no necesitaba inventarme nada”.

En el comunicado, la exdirectora del Dapre aseguró que su hijo también habría sido involucrado en las situaciones que denuncia: “Sentí que intentaban silenciarme utilizando el miedo por su vida. Él no tenía absolutamente nada que ver con mis responsabilidades públicas. ¿Por qué tenían que meterse con mi hijo? Ninguna madre merece vivir semejante situación. Pasé noches enteras llorando. Mi salud se deterioró. Incluso mi propia familia me cuestionaba, sin conocer completamente lo que estaba viviendo".

La exfuncionaria también agradeció al presidente Abelardo De La Espriella por el apoyo en materia de seguridad que, según dijo, ha recibido.

“No lo conozco personalmente y nuestras posiciones políticas e ideológicas han sido diferentes. Precisamente por eso, su apoyo me deja una de las reflexiones más importantes de todo este proceso: no vale la pena ser sectarios políticos. Resulta profundamente triste que, en uno de los momentos más difíciles de mi vida, haya encontrado ayuda en personas ideológicamente opuestas a mí, mientras me sentía abandonada por otras con quienes compartí un proyecto político. Hoy comprendo que la solidaridad, la protección de la vida y la dignidad humana no deberían tener partido político”, añadió.

Rodríguez pidió que las autoridades nacionales e internacionales investiguen de manera independiente las amenazas que ha denunciado. | Foto: Colprensa

En la extensa misiva, anunció que no concederá nuevas entrevistas ni continuará pronunciándose sobre el caso en los medios de comunicación.

“Mi decisión de guardar silencio ante los medios no significa retractarme, renunciar a la justicia ni abandonar mis derechos ante las autoridades nacionales o las instancias internacionales. No soy invencible. Soy una mujer, una madre y un ser humano que ha sentido miedo, tristeza, soledad y una profunda decepción. Me pueden juzgar, señalar y criticar, pero nadie conoce completamente lo que he tenido que soportar. Quizás pasen meses o años antes de que la justicia esclarezca lo sucedido”, declaró Rodríguez.