Dos meses después del terremoto, la Fundación Herencia de Timbiquí ya está reconstruyendo junto a las comunidades del litoral Pacífico colombiano, esto como muestra que el compromiso social va más allá de los escenario.

El balance de cinco comunidades atendidas, deja más de 236 viviendas y cuatro instituciones educativas impactadas, afectando a por lo menos 727 personas y 763 estudiantes.

La Fundación Herencia de Timbiquí ha acompañado durante estos dos meses la entrega de ayudas, alimentos e insumos para la reconstrucción, en un proceso que hoy avanza hombro a hombro con las familias y que incluye la recuperación de algunos de estos espacios.

La Fundación Herencia de Timbiquí continúa acompañando a las comunidades del litoral Pacífico colombiano afectadas por el terremoto del 10 de agosto de 2026, con la entrega de ayudas humanitarias, alimentos y materiales para reconstruir viviendas e instituciones educativas. | Foto: Fundacón Herencia de Timbiquí

El 10 de agosto de 2026, la tierra se estremeció y dejó profundas huellas en la vida de miles de familias del litoral Pacífico colombiano.

El terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, sacudió viviendas, afectó instituciones educativas y puso a prueba la capacidad de comunidades enteras para sobreponerse a la adversidad. Dos meses después, mientras muchas familias siguen enfrentando las consecuencias de la emergencia, la reconstrucción ya está en marcha.

Desde entonces, la Fundación Herencia de Timbiquí ha permanecido en el territorio, acompañando a las personas afectadas, movilizando ayudas y sumando esfuerzos para que la recuperación sea una realidad.

Durante estas semanas, el trabajo no se ha limitado a atender las necesidades más urgentes: también ha consistido en entregar materiales e insumos de construcción a las personas que se han unido a esta causa para reconstruir sus propias viviendas y ayudar a recuperar los hogares de sus vecinos y los planteles educativos. Porque en el Pacífico, donde la solidaridad se convierte en una fuerza colectiva, reconstruir también significa tenderle la mano a quien camina al lado.

Con más de dos décadas de presencia en el litoral Pacífico colombiano, desde 2005, la Fundación conoce de cerca las capacidades, los saberes y los desafíos de sus comunidades.

Hoy, ese compromiso se expresa en el acompañamiento a cinco comunidades: Santa María de Pángala, Munguidó, Los Perea, Taparalito y Cabeceras, zona rural de Buenaventura en el Valle del Cauca y Chocó, territorios donde las dificultades de acceso, los recorridos fluviales y las condiciones geográficas hacen que la llegada de las ayudas y los materiales de construcción represente un desafío adicional. Por ello, inicialmente hemos priorizado 7 viviendas y 4 instituciones educativas para reconstruir.

Este esfuerzo colectivo reconoce que las comunidades no son únicamente receptoras de ayuda: son protagonistas de su propia recuperación, con la fuerza, el conocimiento del territorio y la voluntad de quienes se niegan a dejar de construir futuro.

En el más reciente ingreso al territorio, en el marco de nuestro proyecto Escuelitas con amor, la Fundación Herencia de Timbiquí llegó nuevamente con víveres, alimentos y materiales de construcción destinados a acompañar la recuperación de las dos aulas escolares de la comunidad indígena Santa María de Pángala. Esta acción representa un paso fundamental para avanzar en la recuperación de espacios educativos y proteger las oportunidades de aprendizaje de niñas, niños y jóvenes que también han tenido que enfrentar las consecuencias del terremoto.

El objetivo es recuperar los espacios donde convergen nuestros niños, niñas y adolescentes para aprender, pero también sus viviendas, comedores comunitarios y escolares, con el objetivo de garantizar su seguridad y dignificar sus condiciones de vida.

“Llevamos ayuda humanitaria, les llevamos colchones, les llevamos alimentación, les llevamos víveres, pero también llevamos algo que es clave para nosotros y fueron los materiales para iniciar la construcción, en este caso de la Institución Educativa de Santa María de Pángala, 2 aulas escolares. Llevamos más de 300 bultos de cemento, varillas, faroles y llevamos todos aquellos materiales que sirven para iniciar la construcción. Eso fue clave porque nos comprometimos y la comunidad lo estaba esperando. ¿Qué es lo que queda faltando?”, dijo Jady Ferney Loango, director ejecutivo de la Fundación Herencia de Timbiquí.

“Yo estaba en el monte. Ese susto fue allá, eso fue un temblor que movió todos los árboles y eso, vea, las quebradas se movían y nosotros asustados. Pero acá es mi hogar. Nosotros vivimos 7 personas y cuando llegué acá, todo estaba caído y mi casa también. Entonces, al mirar eso, pues en este momento le agradezco a la Fundación. Nosotros vivimos de los cultivos de pancoger y no hemos podido movilizador a ninguna parte a la pesca, ni a la cacería. Antes estábamos en confinamiento y luego llegó el sismo y quedamos peor”, manifestó Alcides Chocho, habitante priorizado de Santa María de Pángala.

La reconstrucción de estos territorios exige tiempo, recursos y alianzas. Las distancias, el transporte de materiales y las dificultades de acceso hacen que cada avance requiera un esfuerzo adicional. Por eso, cada entrega de alimentos, cada insumo de construcción y cada persona que decide ayudar representa mucho más que un aporte material: significa decirles a las comunidades que no están solas y que su recuperación también es una responsabilidad compartida.

. Los habitantes de Santa María de Pángala participan activamente en las labores de recuperación de sus territorios. La entrega de cemento, varillas y otros insumos busca facilitar la reconstrucción y fortalecer la solidaridad entre las familias afectadas. | Foto: Fundacón Herencia de Timbiquí

“Hoy nos sentimos gratamente sorprendidos y muy comprometidos al mirar que la Fundación Herencia de Timbiquí ha regresado al territorio para concretar las actividades de reconstrucción que habíamos hablado la anterior ocasión. Para nosotros es muy serio lo que ellos están haciendo y como comunidad nos vamos a comprometer a dar todo de nosotros para que esta reconstrucción sea un hecho y nuestros muchachos regresen al territorio a sus clases. Entonces, el hecho de ellos estar presencial les da mucha alegría, más garantía de aprendizaje, pueden estar en contacto con sus docentes y es más caluroso el aprendizaje”, indicó Elmer Posso, Rector de la IE. San Pedro Claver de Cabeceras.

”Los profesores nos dan clases virtuales pero así no podemos compartir con nuestros compañeros, especialmente los que viven en otras comunidades”, agregó Saulo Gacía, estudiante de este plantel.

Jady Ferney Loango, director ejecutivo de la Fundación Herencia de Timbiquí, destacó el trabajo conjunto entre la organización, las autoridades municipales y las comunidades para impulsar la reconstrucción de viviendas y espacios educativos afectados por el sismo. | Foto: Fundacón Herencia de Timbiquí

La Fundación mantiene activa la estrategia Banco de Materiales, una iniciativa que convoca a empresas, instituciones, organizaciones y personas solidarias a aportar cemento, madera, tejas, herramientas y otros elementos necesarios para reconstruir viviendas e instituciones educativas. También recibe donaciones económicas para continuar acompañando las acciones de recuperación en el territorio.

“A partir de ese momento, pues gracias a Dios, por aquí hay una casita que nos la arrendaron y nos hemos quedado ahí, con bastante pánico porque ha seguido temblando y pues hemos quedado con esa zozobra y entonces pues cada vez que sentimos que está temblando nos tiramos al suelo porque pensamos que esa también se va a ir al piso. Sin embargo, nos sentimos muy agradecidos en lo que han hecho por nosotros y con la ayuda de Dios y de ellos Pues nos hemos sentido muy bien y ojalá que así como van, ayuden másí”, indicó Jacobo, habitante priorizado de Los Perea.

Hoy, el llamado es a no dejar que la atención sobre esta emergencia desaparezca antes de que las familias puedan recuperar sus hogares y las comunidades sus espacios educativos. La solidaridad que se activó después del terremoto debe mantenerse viva durante el tiempo que tome reconstruir los espacios donde se protege la vida, se cultivan los sueños y se construye el futuro.