En el corazón del barrio Vipasa, al norte de Cali, la Semana Santa de 2026 no solo marca un tiempo litúrgico, sino también el reflejo de una transformación comunitaria que ha tomado forma en la Parroquia Nuestra Señora de la Providencia.
Lo que comenzó como un cambio físico en octubre del año pasado, hoy se consolida como un proceso de renovación espiritual liderado por la comunidad y su párroco, Andrés Buriticá.
La historia reciente de este templo tiene un punto de partida claro. En octubre, con la llegada del padre Buriticá, se ejecutó la primera intervención visible: la parroquia fue pintada completamente de blanco.
Más que una decisión estética, el acto simbolizó un nuevo comienzo. “Fue el primer cambio, una señal de que algo distinto empezaba a gestarse”, comentan feligreses.
Un mes después, en noviembre, el sacerdote impulsó lo que él mismo denominó “el milagro”: la recuperación del templo de la mano de la comunidad.
Desde entonces, vecinos, voluntarios y creyentes han participado activamente en labores de mejoramiento, limpieza y apropiación del espacio religioso.
Para muchos, este proceso ha trascendido lo material. “Se ha transformado espiritual y físicamente. Todo gracias a la excelente gestión del párroco”, asegura Claudia Patricia Sierra, devota de la parroquia, quien destaca el sentido de pertenencia que hoy se respira en el sector.
Esa misma energía es la que se vive en el marco del Domingo de Ramos, que abre la Semana Santa.
Las calles cercanas a la parroquia se llenan de familias, niños con ramos en mano y adultos que ven en este espacio un punto de encuentro. La iglesia, ahora renovada, se convierte en símbolo de unión y esperanza.
“Desde la comunidad de Nuestra Señora de la Providencia, la invitación ha sido abierta: vivir intensamente la Semana Santa como un tiempo de fe, encuentro y unión familiar”, señala el religioso.
Y agrega: " Pero también como una oportunidad para agradecer el proceso que ha permitido recuperar no solo la infraestructura del templo, sino también el tejido social del barrio".
La agenda de actividades no se limita a los actos litúrgicos. Como parte de este impulso comunitario, se organizó una “Jornada de Amor y Aseo” en el parque principal de Vipasa, con el respaldo de la Alcaldía de Cali.
La iniciativa buscó intervenir no solo el templo, sino también su entorno, fortaleciendo el sentido de corresponsabilidad ciudadana.
Durante esta jornada, los participantes llevaron bolsas, recolectaron residuos y compartieron alimentos con los voluntarios. Un gesto sencillo que, en palabras del párroco, refleja la esencia de la Semana Santa: servicio, solidaridad y comunidad.
Hoy, la parroquia luce completamente remodelada: un espacio digno, acogedor y abierto para todos. Pero más allá de su infraestructura, lo que realmente se ha consolidado es una comunidad activa, comprometida y consciente de su papel en la construcción de su propio entorno.
En Vipasa, la fe no solo se celebra, también se construye. Y en esta Semana Santa, cada palma levantada, cada oración y cada jornada de trabajo colectivo cuentan la historia de un barrio que decidió creer, unirse y transformar su realidad.