La intervención de una de las zonas más críticas de la ciudad, realizada en el marco de la Operación Cristo Rey, habría provocado, según ciudadanos que reportaron la situación a El País Denuncia, el desplazamiento de habitantes en condición de calle hacia sectores como Guayaquil, Junín, Bretaña y Belalcázar. En estos barrios, los residentes alertan sobre consumo de sustancias psicoactivas, acumulación de residuos, quemas, riñas y robos.

Uno de los vecinos resumió su preocupación al comparar lo ocurrido con experiencias anteriores en otra ciudad. “Está sucediendo lo mismo que en Bogotá con el cartucho: arreglaron un sitio, pero el problema es que simplemente se trasladó”, afirmó.

Los testimonios indican que la situación tiene una incidencia particular en los alrededores de algunos colegios. Uno de los puntos señalados está ubicado en la Carrera 16 con Calle 13, cerca del Instituto Técnico Industrial Antonio José Camacho.

Residuos, consumo y quemas

Los residentes consultados aseguran que en este sector se ha concentrado un número importante de habitantes de calle, con presencia durante buena parte del día. “Ahora es común ver basura y desechos humanos junto a personas consumiendo”, explicaron a este medio.

Como se mencionó antes, la preocupación aumenta por la cercanía de los colegios Santa Librada y Antonio José Camacho. Los ciudadanos sostienen que algunas sustancias consumidas en el sector producen humo y olores que llegan al interior del instituto.

También denunciaron quemas de cables en árboles y muros de la Antonio José Camacho. “El separador de la Calle 13 entre carreras 15 y 19 se está convirtiendo en el botadero de basura de ellos”, señaló otra persona consultada.

La comunidad pide que la situación sea visibilizada, pues aseguran que después de las 4 p.m. el sector se vuelve difícil de transitar. “Hay zonas que están muy oscuras, con luminarias dañadas, y hace que se apoderen más de la zona; es un peligro para uno pasar por ahí”.

Afectaciones a la seguridad del sector

Por otro lado, los residentes también relacionan con la situación un aumento de robos de contadores, puertas y rejas, además de riñas y otros conflictos en el sector. “Aumentan esos robos básicos que uno sabe que son parte de los habitantes de calle, cosa que días atrás no sucedía”.

“Las personas que han denunciado públicamente han recibido amenazas”, dijo una fuente a este medio; sin embargo, al ser consultado por quiénes estarían detrás de esas intimidaciones, reconoció que no existe certeza sobre su origen y que se convirtió en un hecho común para quienes exponen estas situaciones.

Residentes señalan que el separador de la Calle 13, entre carreras 15 y 19, es utilizado para dejar residuos y realizar quemas de cables. Imagen de referencia. | Foto: El País

Frente a la presencia de las autoridades, los ciudadanos reconocieron que la Policía ha realizado controles en los sectores hacia donde se habría desplazado la población de calle.

Uno de los residentes aseguró que los uniformados han actuado con voluntad y que “han hecho todo lo que han podido a manos llenas”, pero consideró que la cantidad de personas en las calles supera la capacidad de respuesta disponible.