El pasado 24 de marzo, El País Denuncia dio a conocer las inquietudes de habitantes del barrio Cañaveralejo Seguros Patria II sobre la intervención que se adelanta en la Carrera 63A entre calles 6A y 9. En ese momento, los residentes aseguraban que la pavimentación que habían solicitado terminó convirtiendo el corredor en un paso peatonal, mientras la Administración explicó que la ejecución obedecía a una decisión judicial que ratificaba el carácter peatonal de ese tramo.
Como parte del seguimiento al caso, se pudo ver que las obras han avanzado favorablemente. Sin embargo, los vecinos afirman que persisten dudas sobre el resultado final de la intervención y sostienen que existen aspectos de la obra que, a su juicio, no corresponden a lo pactado en el proceso.
Sobre esto, Nancy Reyes, presidenta de la Junta de Acción Comunal y residente del sector desde hace 27 años, dijo en diálogo con El País que la comunidad esperaba una mayor socialización antes de la entrega de la obra, que aparentemente está lista.
Comunidad dice que la obra no es lo que esperaban
“Queremos hacer una denuncia pública todos los residentes y vecinos sobre el tema de esta vía que fue ganada en una acción popular. Apenas en este año fue terminada la intervención. No han venido a socializar, no han informado por qué nos han dejado estas cuatro curvas”, expresó.
Y es que los residentes también cuestionan algunos elementos construidos durante la intervención. Entre las observaciones mencionan la presencia de curvas en el corredor, diferencias en la proyección de los antejardines, una rampa que, días atrás, no tenía continuidad para el desplazamiento de personas con movilidad reducida y desniveles que consideran inconvenientes para el tránsito de peatones.
Frente a los cuestionamientos, Infraestructura explicó que las obras ejecutadas corresponden al cumplimiento de la sentencia de la Acción Popular No. 76001333300520210005100, la cual ordena la adecuación de la vía peatonal ubicada en la Carrera 63A entre calles 6A y 9.
Como resultado del reporte realizado por El País, el sábado 11 de julio la dependencia acudió nuevamente al lugar para realizar una modificación sobre un muro ubicado en el andén destinado al paso de personas con movilidad reducida.
Por otro lado, Nancy Reyes indicó que la comunidad considera que el ancho de la vía fue reducido respecto al que históricamente tenía el corredor.
“Esta vía toda la vida, desde el año 1971 y desde que fue fundado el barrio, fue de cuatro metros. En cambio, ahora nos la redujeron a tres metros”, afirmó.
Por su parte, Infraestructura aclaró que, en el concepto expedido por Planeación en junio de 2026, el tramo está clasificado como una vía local con tráfico restringido (VL-1), condición que permite la circulación de un solo vehículo en sentido único, compartiendo nivel y textura con el andén.
La Secretaría también explicó que el corredor conserva un ancho libre de tres metros para la circulación mixta y señaló que las variaciones en el trazado obedecen a la necesidad de preservar una ceiba protegida por el Dagma con más de 40 años de existencia.
Finalmente, la entidad informó que actualmente se adelantan ajustes finales en los acabados del espacio público y de la vía, labores que no modificarían la funcionalidad del corredor y hacen parte del proceso previo a la entrega oficial de la intervención.