El sector de La Nave de Siloé registra una transformación en sus dinámicas de convivencia y economía a través de la Ruta Isabel Pérez. Este circuito de turismo comunitario, organizado bajo un sistema de reservas y con seguro diario para visitantes, ha recibido a más de 5000 personas desde 2022.
La iniciativa, concebida como un museo a cielos abiertos, se desarrolla junto a Compromiso Valle, alianza colectiva surgida tras el estallido social que enlaza recursos empresariales con saberes locales.
Del dolor a la transformación social
Norma Jimena Cangrejo, líder comunitaria y fundadora de la Fundación Momentos Mágicos Colombia, explica el sentido inicial de su labor en el territorio: “Mi nombre es Norma Jimena Cangrejo y aquí empezamos la historia de Siloe y aquí empieza mi historia”. El origen de este proceso de cambio se remonta al 30 de enero de 2012, cuando su prima Michelle, de 12 años, falleció en el balcón de su residencia debido al disparo de un policía que ingresó al sector.
Jimena, entonces guarda de seguridad, relata el impacto de ese acontecimiento: “Michelle muere, yo era vigilante, guarda de seguridad y entendí que me había fracturado el alma... ahí es donde empiezo y digo, aquí hay que hacer una transformación porque siento que dentro de la comunidad habíamos normalizado el dolor y habíamos normalizado vivir en medio de la droga y en medio del problema y para nosotros ya todo era muy normal”.
La líder comunitaria, criada por su abuela —madre comunitaria por 25 años—, se sumó en 2014 a las iniciativas de reconciliación junto a Nelson Quintero y Nelson Buenaventura, quienes negociaron con los habitantes de El Hueco entre los 14 y 50 años. El esfuerzo colectivo incluyó la instalación de 12 rejas para visibilizar las fronteras invisibles y finalizar las confrontaciones armadas, logrando cero homicidios en el sector desde el año 2019.
A este entorno de pacificación se acopla el testimonio de Carlos Hernando Arboleda, conocido como ‘Mico’. A sus 59 años, Arboleda relata que nació en su propia casa en un Siloé antiguo caracterizado por calles empedradas y viviendas de barro o madera, habitadas por colonias descendientes del Chocó y el Pacífico. Carlos detalla su pasado y su transición hacia su rol actual: “yo tuve un proceso que pagué en la cárcel... por jíbaro, como le llaman, estaba por ahí en otro lado, me quedé sin trabajo, sin empleo... entonces pagué... Pagué ese delito, como se dice. Entonces cuando salí de ese proceso, entonces fue cuando llegué y estaban en lo que ahora se llama la Ruta de San Pérez, ya estaba la transformación”.
Tras recuperar la libertad, Arboleda asumió una función clave dentro del circuito: “Aquí colaboramos, el parque, los niños, los mantenemos limpios como usted ve para que ellos vivan en un ambiente muy fresco, muy confortable y no tengan el deseo de irse por allá a otro lado a hacer cosas que no son”.
Autogestión y erradicación de las brechas sociales
La consolidación de la Ruta Isabel Pérez ha dinamizado de manera directa la economía interna de la Comuna 20. En el sector de La Nave se encuentra el establecimiento comercial de María del Mar Yantén, propietaria de ‘La Ruta del Sabor’. Yantén, quien ejercía previamente como auxiliar de enfermería, explica que abandonó su profesión porque las extensas jornadas laborales le impedían atender adecuadamente a su hijo de 13 años. Siguiendo una recomendación de Jimena Cangrejo, estableció un quiosco donde vende helados, gaseosas y bisutería a los turistas.
María del Mar resalta cómo la seguridad ha transformado el entorno, dejando atrás la época de las balaceras y el estigma. Su visión sobre el futuro del barrio se resume en una perspectiva de equidad: “el sol es tan grande que no es para una sola persona sino que es para todos... podemos como hacer el futuro de que la gente nos vea diferente”.
La sostenibilidad del modelo se apoya en un beneficio mutuo coordinado con Compromiso Valle, donde los aportes económicos se reinvierten en financiar el cambio de techos de los residentes del trayecto. Asimismo, el proceso protege a la infancia a través de la Escuela de Valores Eco Todos; los niños no ejercen como guías turísticos para asegurar que jueguen, estudien y no prioricen las ganancias monetarias por encima de su formación escolar.
La alianza estratégica con el sector empresarial ha permitido consolidar una relación horizontal donde la organización potencia las capacidades locales mediante el ‘palabreo’, un espacio mensual de diálogo de dos horas donde empresarios, fundaciones y líderes comunitarios conversan de igual a igual.
Jimena concluye explicando cómo esta dinámica eliminó las barreras tradicionales. “Compromiso Valle para mí es el todo... nos hemos quitado esa línea de división de pobres, ricos, o ellos y nosotros que es tan dañina y tan perjudicial... nos pusimos a ver que éramos iguales... Hoy sencillamente somos unos caleños trabajando por Cali”.
La líder comunitaria asimila esta evolución a un proceso de renovación colectiva: “esta serpiente significa mucho porque la serpiente cuando se enferma ella muda de piel y se vuelve más grande y eso fue lo que nos pasó... mudarnos de piel, sanarnos... hoy sé que la realidad es totalmente diferente y es gracias a Compromiso Valle”.