Un nuevo hecho de violencia sacude al suroccidente de Colombia tras confirmarse el asesinato del líder social Álvaro Marín Galeano en zona rural de Florida. El caso, reportado en las últimas horas, vuelve a poner en evidencia los riesgos que enfrentan quienes ejercen liderazgo comunitario en territorios con presencia de estructuras armadas ilegales.
De acuerdo con información confirmada por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, el crimen ocurrió el 2 de abril. La víctima se desempeñaba como presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Los Negros, donde lideraba procesos organizativos y de defensa del territorio, siendo reconocido por su trabajo comunitario.
Además de su rol como dirigente, Marín Galeano participaba activamente en la Asociación Campesina ASOCAMFLOR y en la guardia campesina, espacios desde los cuales impulsaba iniciativas en favor de las comunidades rurales. Su labor estaba enfocada en la protección de derechos y la organización social en una región marcada por la conflictividad.
El asesinato ocurre en un contexto previamente advertido por la Defensoría del Pueblo, que había emitido alertas tempranas sobre el riesgo para líderes sociales en esta zona del Valle del Cauca. Según esos informes, en el territorio hacen presencia grupos armados ilegales que buscan consolidar control territorial, lo que incrementa la vulnerabilidad de las comunidades.
Entre las estructuras señaladas en la región se encuentran frentes como Dagoberto Ramos, Adán Izquierdo y otros grupos de carácter local. Estas dinámicas han derivado en disputas que afectan directamente a los liderazgos sociales, quienes suelen ser blanco de amenazas en medio de este escenario de tensión.
Tras conocerse el crimen, organizaciones sociales como el Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano rechazaron el hecho y destacaron la trayectoria del líder asesinado. También reiteraron la necesidad de garantizar condiciones de seguridad para quienes ejercen defensa de derechos en los territorios.
Con este caso, Indepaz eleva a 34 el número de líderes sociales asesinados en lo corrido de 2026, una cifra que mantiene las alertas en distintos sectores del país. Este panorama se suma a otros indicadores de violencia registrados en el primer trimestre, donde se reportaron 35 masacres con 133 víctimas en diferentes regiones.
Los datos reflejan una tendencia creciente en los hechos violentos, con afectaciones tanto a comunidades como a sus liderazgos. En muchos casos, estos crímenes están asociados a disputas por economías ilegales y control territorial, lo que configura un escenario de riesgo permanente.
Mientras avanzan las investigaciones por parte de la Fiscalía General de la Nación, el asesinato de Álvaro Marín Galeano se suma a una serie de hechos que continúan bajo seguimiento de autoridades y organizaciones sociales, en medio de un contexto nacional marcado por el aumento de la violencia en zonas rurales y urbanas.