A Sebastián Trujillo las matemáticas no le empezaron a gustar de un día para otro. No hubo una clase específica, ni un profesor que lo convenciera, ni una fórmula que le cambiara la vida. Cuando intenta explicarlo, vuelve siempre a la misma idea: la curiosidad.
“Más que tener un inicio, se remonta a cómo he sido yo desde siempre: alguien curioso, alguien inquieto, alguien que no se queda con lo que le dan, sino que quiere ir más allá”.
Tiene 14 años, cursa séptimo y en un año pasó de participar a nivel local a prepararse para representar a Colombia en Singapur.
En el camino acumuló un primer puesto nacional, una medalla de bronce internacional en México y una medalla de plata en una competencia asiática. Pero cuando habla de los problemas matemáticos que enfrenta en esas pruebas, no usa palabras solemnes. Dice, simplemente, que se divierte.
“Un momento que marcó un antes y un después fue en las Olimpiadas Regionales. Luego de tomar la prueba final, empecé a divertirme. Se sentía chévere y resolvía los ejercicios casi que de una. Me desafiaba, pero me gustaba”.
Todo comenzó en 2025, cuando su colegio invitó a algunos estudiantes destacados a participar en esa competencia y Sebastián aceptó sin pensar demasiado en lo que podía pasar.
“Yo dije, sí, ¿qué más? ¿Qué puede pasar? Y pues nunca me esperé que llegaría tan lejos”.
En las regionales ocupó el primer lugar de su grado. Luego vino la clasificación a las Olimpiadas Nacionales, donde volvió a quedar primero representando al Valle del Cauca. Ese resultado lo llevó a integrar la delegación colombiana en Olimpri, una competencia internacional realizada virtualmente desde México, en la que obtuvo medalla de bronce. Después llegó Sasmo, una olimpiada asiática de matemáticas que también se realizó de manera virtual y en la que consiguió medalla de plata.
Ahora se prepara para el Singapore International Mathematics Olympiad Challenge (Simoc 2026), que se realizará presencialmente en Singapur entre el 17 y el 21 de julio. La invitación oficial llegó tras su desempeño en las competencias anteriores.
Las pruebas que enfrenta no tienen mucho que ver con las operaciones mecánicas que suelen asociarse a las matemáticas escolares.
“Normalmente nos dan dos horas de tiempo y tenemos que resolver problemas. Pero nunca son del tipo ‘encuentra la X’, sino que desafían nuestro pensamiento crítico. Son problemas sin una fórmula estable, que uno tiene que crear o a la que uno tiene que adaptarse”.
En medio de la conversación, su mamá, Mireya Cárdenas, complementa con detalles y recuerda las estrictas condiciones de vigilancia durante los exámenes virtuales: cámaras encendidas, micrófonos abiertos, pantallas compartidas y supervisión constante para evitar cualquier tipo de ayuda externa. Cuenta incluso que algunos participantes fueron descalificados por terminar pruebas demasiado rápido y con resultados perfectos.
Pero cuando habla de su hijo, deja de lado las medallas y vuelve a otra palabra: pasión.
“Como madre de Sebastián, lo que más me emociona no es solo su talento, sino la pasión y la disciplina con que hace las cosas. Más allá de sus logros, yo veo a un niño que disfruta lo que hace, que se emociona resolviendo los problemas, que es curioso y que le pone amor a cada cosa que hace, y eso para mí vale más que todas las medallas o reconocimientos que ha tenido”.
Porque además de las matemáticas, también entrena básquetbol en el Club Leones de Cali.
“En mi día a día, después del colegio y antes de salir a entrenar, hago lo que pueda en el tablero. Busco los ejercicios que hayan salido en la prueba en años pasados, o ejercicios que tengan que ver con lo que tengo que mejorar, y los resuelvo como pueda. Luego veo cuál es la solución real y voy ajustándome para poder llegar a ella”.
Aunque disfruta las matemáticas y estas ocupan buena parte de su rutina, todavía no las asume como una sentencia definitiva sobre su futuro.
“Aún no he profundizado mucho en qué quiero trabajar de grande, pero si sigo en este camino, probablemente sí sea algo relacionado”.
En su casa intentan que el proceso no se reduzca únicamente a competir o ganar.
“Como familia tratamos de acompañarlo, de estar ahí, de escucharlo y de celebrarle sus esfuerzos más que sus resultados, porque al final lo más importante es la persona en la que él se está formando. Y nosotros creemos profundamente que cuando un niño tiene un talento y esa ilusión tan bonita de seguir aprendiendo, uno como padre solo quiere ayudarle a que ese camino sea posible y que no se le apague ese sueño”.
La familia abrió una Vaki y habilitó diferentes medios de apoyo económico para cubrir parte de los gastos del viaje a Singapur, entre ellos tiquetes y estadía. La intención es lograr que Sebastián pueda representar presencialmente a Colombia.
“Quiero que este proceso, además de ser algo muy grande para mí, pueda ser algo aún más grande para los demás niños del Valle, para que todos puedan saber que con esfuerzo y dedicación, inclusive en esta región, pueden ser todo lo que se propongan”.
Para quienes deseen apoyar a Sebastián en este camino, se pueden realizar aportes a través de:
- Nequi / Bre-B: 3186083885
- Cuenta Corriente Bancolombia: 752-390653-51