La Alcaldía de Cali inició operativos de inspección, vigilancia y control en expendios de alimentos de la ciudad con motivo de la Semana Santa, con el objetivo de prevenir intoxicaciones y garantizar condiciones sanitarias adecuadas para los consumidores.
Las acciones, lideradas por la Secretaría de Salud, contemplan la visita de más de 50 técnicos a supermercados, grandes superficies e hipermercados, así como a las principales plazas de mercado: Alameda, Porvenir, La Floresta, Alfonso López y Siloé.
Verificaciones en puntos de alta demanda
Durante los operativos se revisan aspectos como la higiene en los lugares de manipulación de alimentos, las condiciones de almacenamiento y la correcta cadena de frío, especialmente en productos de alto consumo en esta temporada como pescados, mariscos y alimentos enlatados.
Según explicó el secretario de Salud de Cali, Germán Escobar Morales, las inspecciones incluyen mediciones con termómetros digitales en refrigeradores y congeladores, así como revisiones físicas de los productos.
Las primeras visitas se realizaron en expendios de pescados y mariscos ubicados en los alrededores de la Galería Alameda, uno de los puntos con mayor afluencia en la ciudad.
“Si durante la visita encontramos que los establecimientos no cumplen con las condiciones sanitarias adecuadas, como autoridades de salud podemos tomar medidas como la suspensión parcial o total del establecimiento y el decomiso de productos que pongan en riesgo la salud de los caleños”, explicó James González, técnico de alimentos de la Secretaría de Salud de Cali.
En Cali operan actualmente 461 supermercados y 247 grandes superficies e hipermercados.
Recomendaciones para los consumidores
La Secretaría de Salud también emitió una serie de recomendaciones para la compra segura de alimentos, en especial pescados y mariscos.
Entre las principales sugerencias está adquirir productos en establecimientos confiables, verificar que los manipuladores usen elementos de protección y comprobar la frescura del pescado: ojos brillantes, agallas de color rojo o rosado, olor suave y característico a mar, y carne firme al tacto. También es importante observar que la piel esté brillante, húmeda y con escamas bien adheridas, evitando productos con textura pegajosa o presencia de baba.
Asimismo, se recomienda asegurarse de que el pescado se conserve en una adecuada cadena de frío, sobre hielo limpio y en buenas condiciones de almacenamiento.
También se invita a revisar las fechas de captura o llegada, evitar olores fuertes o a amoníaco, no comprar en lugares con presencia de suciedad o insectos y transportar los productos en bolsas térmicas si no se consumirán de inmediato.
En el caso del pescado seco, se debe verificar que tenga un color amarillo uniforme, sin manchas rojizas o verdosas ni olor a amoníaco. Siempre debe estar empacado, debidamente rotulado y contar con registro sanitario. Para los mariscos, se debe comprobar que tanto la carne interior como la corteza exterior no presenten manchas negras y que se mantengan húmedas, suaves y ligeramente firmes, evitando aquellas que resulten resbaladizas al tacto.
En el caso de productos con caparazón, como la langosta, la jaiba y el camarón, estos deben ser duros y flexibles al manipularlos.