Cada mañana, antes de salir hacia el trabajo, la escuela o para hacer deporte, miles de habitantes del suroccidente colombiano se hacen la misma pregunta: ¿llevar abrigo, sombrilla o simplemente confiar en el sol que a veces asoma entre las montañas?

Hoy, la respuesta parece inclinarse hacia la precaución, aunque no descarta el calor intenso que caracteriza a esta zona del suroccidente del país.

Un transeúnte camina con paraguas abierto y gafas oscuras por una avenida caleña, preparado tanto para la lluvia como para la radiación solar moderada. | Foto: El País.

Según los reportes meteorológicos actualizados para las próximas horas en Cali, el termómetro escalará hasta alcanzar los 29,1 grados centígrados como temperatura máxima del día.

Sin embargo, el calor no llegará acompañado de cielos despejados. Por el contrario, la previsión de lluvia se sitúa en un elevado 91 por ciento, acompañada de una nubosidad que cubre prácticamente todo el firmamento, con un registro del 99 por ciento.

Las corrientes de aire, aunque presentes, no serán particularmente intensas: las ráfagas de viento alcanzarán los 5,6 kilómetros por hora, una brisa ligera que apenas aliviará la sensación térmica en las calles.

Un detalle que no debe pasar desapercibido es la radiación ultravioleta. A pesar de la densa capa de nubes, los rayos UV podrían llegar a un nivel 5, considerado moderado. Esto significa que la protección solar sigue siendo necesaria, incluso cuando el cielo parece ofrecer una sombrilla natural que engaña a más de un transeúnte.

Con la llegada del anochecer, las condiciones no cambiarán drásticamente en cuanto a la cobertura nubosa, que se mantendrá en ese mismo 99 por ciento. Sí lo hará la temperatura, que descenderá hasta los 21,4 grados centígrados, ofreciendo un respiro térmico típico de las noches vallecaucanas. El viento también disminuirá su intensidad, registrando ráfagas de apenas 3,7 kilómetros por hora, lo que generará un ambiente más quieto, húmedo y propicio para que las precipitaciones se mantengan latentes.

Este comportamiento no es excepcional para la ciudad. Ubicada al norte del Valle del Cauca, Cali posee un clima predominantemente tropical, caracterizado por ser cálido y relativamente seco. De acuerdo con datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), la temperatura media anual ronda los 24 grados centígrados. Durante el día, los termómetros suelen oscilar entre los 30 y 31 grados, mientras que en la madrugada y las primeras horas de la noche descienden hasta situarse entre los 19 y 20 grados, creando un contraste térmico que define el ritmo diario de sus habitantes.

Las precipitaciones, lejos de ser esporádicas, forman parte del pulso anual de la capital del Valle. Existen dos temporadas claramente definidas donde la lluvia se hace más abundante: la primera se extiende de marzo a mayo, y la segunda de octubre a diciembre.

Un cielo gris cubre los cerros occidentales de Cali al amanecer, reflejando la nubosidad del 99 por ciento que acompaña la jornada. | Foto: El País

Dentro de ese calendario, abril y noviembre destacan como los meses más lluviosos, con aguaceros que pueden alterar la movilidad, inundar vías secundarias y condicionar las actividades al aire libre. En contraste, el período más seco se concentra a mitad de año, específicamente en junio, julio y agosto, cuando los días soleados ganan protagonismo, la humedad baja levemente y las temperaturas mantienen su tendencia cálida sin el acompañamiento constante del agua.

Pero hablar del clima en esta región es apenas una ventana hacia la complejidad atmosférica del país. Colombia, debido a su posición geográfica y su diversidad territorial —que incluye costas sobre el Mar Caribe y el Océano Pacífico, además de tres cordilleras que atraviesan el territorio de norte a sur—, presenta un mosaico de condiciones meteorológicas difícil de encontrar en otras latitudes. El IDEAM identifica al menos cuatro grandes categorías climáticas: tropical, seco, templado y frío de alta montaña.

Dentro del clima tropical, que cubre amplias zonas del territorio nacional, se distinguen cuatro subtipos específicos. El primero es el lluvioso de selva o ecuatorial, presente en el centro y norte de la Amazonia, en la totalidad de la Región Pacífica, en sectores de Antioquia, en el occidente de Santander, en Boyacá, en Cundinamarca, en la zona del Catatumbo y en el piedemonte amazónico. El segundo, conocido como lluvioso de bosque o monzónico, se percibe principalmente en el piedemonte llanero y en los extremos sur de la región Caribe, donde la humedad y la vegetación densa marcan el paisaje.

Los otros dos subtipos tropicales corresponden a las sabanas. Una presenta invierno seco y abarca la mayor parte del Caribe, la Orinoquia y los sectores bajos de Santander y Antioquia, zonas donde las lluvias se concentran en una época del año y luego ceden paso a largos períodos de sequía relativa.

La otra, con verano seco, incluye los valles interandinos de Tolima, Huila, Valle del Cauca, Cauca y Nariño, precisamente el escenario donde se desarrolla la vida cotidiana de los caleños y donde hoy se registran estas altas probabilidades de precipitación.

Fuera del ámbito tropical, el país registra climas secos, principalmente en La Guajira, donde se percibe tanto la variante árida muy caliente o desértica —en la parte alta del departamento— como la semiárida muy caliente o estepa, visible en la zona media y baja, así como en algunos sectores del litoral Caribe, donde la escasez de lluvias moldea tanto la economía como los ecosistemas locales.

El clima templado, por su parte, domina las zonas medias y bajas de las tres cordilleras, ofreciendo temperaturas más suaves y estables que las de la costa o del altiplano. Finalmente, el frío de alta montaña se reserva para los niveles superiores de estas mismas cadenas montañosas, donde la temperatura desciende notablemente y los páramos se convierten en reservas naturales de agua.

En ese contexto nacional, la jornada de hoy en Cali no es solo un reporte de cifras aisladas, sino una muestra viva de cómo una ciudad se adapta a un entorno tropical que, aunque cálido, nunca es monótono.

Para quienes transiten hoy por sus calles, la recomendación es clara: no confiar ciegamente en la ausencia de sol para prescindir de la protección UV, y tener a mano un paraguas o un impermeable ligero, porque con un 91 por ciento de probabilidad, la lluvia parece más una certeza que una simple posibilidad.

Un termómetro digital en la zona céntrica de la ciudad registra una temperatura cercana a los 29 grados, confirmando la máxima prevista para las próximas horas. | Foto: El País