Con una misa de desagravio, los miembros de la iglesia católica quisieron reparar espiritual y simbólicamente la ofensa, profanación, el vandalismo y sacrilegio que se perpetuó contra la iglesia La Ermira el miércoles 6 de mayo.

El hecho, que fue cometido por un hombre que decía ser el diablo y quien destruyó siete imágenes, ha sido rechazado de manera enérgica por la ciudadanía en general.

La misa, que buscaba reparar el daño espiritual y público ocasionado por los actos graves contra la fe, contó con la asistencia masiva de la ciudadanía, así como de autoridades eclesiásticas, personal de la Alcaldía de Cali y la Gobernación del Valle.

En el acto religioso se habló del perdón y la reconciliación, se mencionó lo sucedido y también se hizo un llamado para que la fe sea la que limpie y convierta los corazones.

La eucaristía se produjo luego del ataque vandálico ocurrido el miércoles 6 de mayo. | Foto: El País

Promover la paz

El padre Javier Alvarado, encargado de La Ermita de Cali, comentó que la misa de reconciliación tenía como fin ayudar a sanar el evento ocurrido.

“Con la fuerza de Dios, con la fuerza de la pascua nos levantamos y seguimos adelante para promover la paz, el perdón, la comunión y la sana convivencia entre ciudadanos. La Ermita sigue siendo el espacio para todos, abierto, en el que queremos que la gente este aquí y se sienta bien”, señaló.

Alvarado también hizo un llamado a todos los ciudadanos.

“Protejamos La Ermita y protejamos Cali para que todos podamos vivir con esa alegría y esa cordialidad que nos caracteriza”, insistió.

Por su parte, el padre Yerson Marmolejo, de la parroquia Santísima Trinidad, invitó a todo el pueblo caleño para que oren y así “podamos entender de que Dios también transforma los corazones heridos de nuestra vida interior”.

La comunidad asistió puntual a la iglesia La Ermita. | Foto: El País

María Soledad Aguirre, quien participó de este gran homenaje insistió en la necesidad de estar unidos para sacar la iglesia adelante.

“Nuestra hermosa Ermita, la cual es un icono fuera de Colombia y especialmente para Cali, merece seguir adelante. Dolió muchísimo el daño que le hicieron, pero aquí estamos, llenándonos de amor y de misericordia. Todos unidos podemos sacar adelante la iglesia”, recalcó.

A pesar de lo sucedido, hoy en la santa misa, la iglesia brilló con luz propia y fueron los feligreses los que pudieron comprobar una vez más que la iglesia La Ermita sigue siendo el símbolo arquitectónico más icónico de Cali.