La Alcaldía de Cali, a través del Plan Jarillón, inició una serie de operativos para restringir el tránsito de vehículos y el acceso ilegal a la estructura del dique que protege a la ciudad. Con el cierre de dos pasos no autorizados, las autoridades buscan frenar el deterioro de esta barrera de protección contra inundaciones del río Cauca.
Las intervenciones comenzaron este jueves 12 de marzo de 2026 en los sectores de Calimio Norte y Petecuy. En estos puntos, el paso de automotores no solo debilitaba la infraestructura, sino que facilitaba el arrojo indiscriminado de escombros, basuras y la quema de llantas en la franja protectora.
La acción fue coordinada por el Plan Jarillón junto a las secretarías de Gestión del Riesgo, Seguridad, Infraestructura y Movilidad, con apoyo de la Policía Nacional. Según las visitas técnicas, estos accesos ilegales se habían convertido en focos de delitos ambientales que impactan directamente la salud del afluente.
Infraestructura vital para la seguridad de Cali
El jarillón tiene como función principal actuar como una barrera física para evitar que el río Cauca inunde a Cali durante las temporadas de lluvias. Ricardo Peñuela, secretario de Gestión del Riesgo de Emergencias y Desastres, enfatizó que esta estructura es vital para la protección de la ciudad y no debe ser usada como vía.
Actualmente, el reforzamiento del dique presenta un avance del 98 %, lo que equivale a 25,3 kilómetros recuperados de los 26,1 kilómetros totales. El objetivo de la administración del alcalde Alejandro Eder es transformar este espacio en uno de los parques lineales más extensos del país para el uso recreativo.
Juan Diego Saa Tafurt, gerente del Plan Jarillón, advirtió que los operativos de vigilancia y control se mantendrán de forma permanente. El funcionario subrayó que la infraestructura debe estar completamente libre de ocupaciones y usos indebidos para garantizar su estabilidad y el bienestar de los caleños.
“El jarillón debe estar libre de todo tipo de ocupaciones. Continuaremos los operativos de vigilancia y control, pero esto no es solo responsabilidad de las instituciones: aquí al jarillón lo protegemos todos”, enfatizó Tafurt.
Un corredor ecológico en construcción
La recuperación de estos tramos en el oriente de la ciudad también apunta a fortalecer el potencial ambiental y turístico del sector. La visión distrital es consolidar una alameda verde que permita el tránsito peatonal y el disfrute familiar, alejando las prácticas contaminantes que han afectado la zona por décadas.
Vecinos de los barrios intervenidos, como Mariela Barona, manifestaron que el control sobre el tránsito vehicular es necesario para evitar que el jarillón siga siendo utilizado como botadero. No obstante, los habitantes solicitan que estas medidas sean acompañadas por una vigilancia constante para evitar la reapertura de accesos.
“Me imagino este jarillón como una alameda verde muy hermosa, en donde podamos salir a caminar con los perros y la familia. Vivo hace más de 30 años en el sector y me parece muy buena la intervención de hoy, pero creo que se debe acompañar con otras medidas más drásticas”, expresó Barona, habitante de la zona.
Por último, la Alcaldía hizo un llamado a la ciudadanía para que denuncie cualquier actividad que atente contra el dique. La sostenibilidad de esta barrera depende de una gobernanza compartida, donde la comunidad actúe como el primer anillo de protección frente a quienes insisten en invadir la franja ambiental.
Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.