Su respaldo a la campaña a la Alcaldía de Alejandro Eder fue decisivo y actualmente reabre un debate incómodo sobre la política caleña. A pesar de que muchas personas daban por hecho que tendría un papel determinante en la Administración, la exconcejal y excandidata a la Alcaldía, Diana Rojas, dijo que no fue tenida en cuenta para hacer parte del gobierno distrital.
En entrevista con El País, Rojas habló sobre lo que ocurrió luego de su apoyo electoral, las señales que recibió desde la campaña e incluso sobre las diferencias entre la percepción ciudadana y la realidad en la política de la ciudad. Dejó reflexiones sobre la gratitud y las dinámicas de las alianzas políticas en la capital vallecaucana.
Usted apoyó la campaña de Alejandro Eder, ¿cómo define su relación hoy con la Administración?
Yo acompañé la campaña de Alejandro; sin duda creo que en ese momento había que tomar una decisión de acuerdo a cómo íbamos en temas de encuesta y en ese momento la decisión de apoyarlo me pareció que era la que había que tomar para efectos prácticos del contexto.
Ambos estábamos empatados en las encuestas y, si hubiésemos llegado los dos hasta el final, seguramente tendríamos a Roberto como alcalde; por eso, faltando un mes, decidí apoyar la campaña de Alejandro y creo que fue decisivo para que él pudiera ganar estas elecciones. Hasta ahí yo sentí que había sido así.
Yo nunca he hecho parte del gabinete y creo que un poco es como la sorpresa de las personas que pensaban que yo sí hacía parte, pero eso fue algo que pasó hace dos años y medio y me di cuenta de que tal vez no fue tan claro.
Muchas personas creían que al unirse con Alejandro Eder iba a tener un papel importante en la Administración, pero ¿cuáles eran sus expectativas?
Uno tiene que conocer los proyectos complementarios, los procesos colectivos y el trabajo de equipo. Creo que poco a poco me fui enterando de que para la campaña y para Alejandro mi apoyo no había sido fundamental; eso siempre me sorprendió y tal vez en ese momento yo sí pensé que el hablar de construir ciudad se refería a un proceso de hacer parte de las decisiones de la Administración.
En el camino me fui dando cuenta de que en este caso no era así. Ayer alguien muy cercano al alcalde tuiteó: ‘Con ella o sin ella hubiéramos ganado’; entonces creo que eso muestra lo que fui sintiendo rápidamente. Esto ya pasó hace dos años y medio; yo no me arrepiento de haber actuado de buena fe porque yo creo que esta ciudad necesita que muchos más actuemos de buena fe, que esta ciudad siga creyendo en el trabajo en equipo y que hay que poder construir en el mediano y largo plazo.
Si él fue una persona agradecida o no, no solamente es conmigo, es con los miles de ciudadanos que creen y que creían en el proceso que se estaba haciendo y eso es una reflexión que él tiene que hacer, pero para mí esto es una página que se pasó hace rato, pero no era tan evidente para las personas. Creo que eran dos mundos paralelos: Uno, lo que yo creo que Alejandro siente, y otro, lo que la ciudadanía siente.
En ese caso creo que la mayoría de las personas pensaban que yo hacía parte de la administración, que yo hacía parte del gabinete o que yo era asesora del alcalde. Y eso todavía me pasa. La gente me dice: ‘¿Usted por qué no le dice al Alcalde? ¿Usted por qué no se encarga de este hueco?’, pero le digo a la gente que yo no hago parte de la Administración, nunca he hecho parte de la Administración y tal vez siento que eso muchas personas no lo habían dimensionado.
¿A usted le sorprendió el no ser tenida en cuenta dentro del gabinete y las actitudes posteriores como la que me comenta de una persona muy cercana al alcalde, aún después de dos años y medio?
No me quisiera quedar en el tema personal. Yo tengo, por supuesto, una amplia reflexión, pero creo que Cali merece que le vaya bien. Yo siento que esto también es una forma de reconocer por qué tenemos que seguir trabajando en poder reconocernos mucho más como valiosos todos los que compartimos el territorio, porque todos tenemos algo para dar, todos tenemos algo para empujar y creo que nos hace muchísimo daño no reconocernos como personas valiosas para construir el territorio.
He pasado por muchas reflexiones en lo personal, pero el haberme ido y poder mirar a Cali y a Colombia desde otros ojos hoy me da la fortaleza de poder dar estas conversaciones de que no se nos puede seguir normalizando que los individualismos son mucho más poderosos que el trabajo que se hace en equipo.
Diana, la vimos en Cali 500, pero hace un tiempo dejamos de ver estas publicaciones. ¿Hace cuánto salió del proyecto?
Yo estuve construyendo mi espacio en Cali 500 hasta entregar el producto, que era la construcción de la visión de ciudad, y eso se entregó en junio del año pasado. Ese fue un proceso de una conversación ciudadana muy linda, una conversación de ciudad que nos permite encontrarnos en los puntos de acuerdo de lo que nos une como ciudad.
Creo que haber recorrido barrios, nuestras comunas, la zona rural, pero no solamente en un recorrido, sino una escucha activa de cómo todos vivimos, sentimos la ciudad, hizo parte de lo que se entregó hace un año en la construcción de visión de futuro. Yo soy economista y planificadora urbana y creo firmemente que uno tiene que hacer una labor de ejecución, pero tiene que también tener procesos de perspectiva para tener la claridad hacia dónde vamos y que todos los planes de desarrollo de las administraciones puedan estar alineados en proyectos estratégicos de mediano y de largo plazo.
Estuvo estudiando en el exterior, ¿cómo fue su experiencia?
Después de entregar Cali 500, participé en una convocatoria de 30 líderes latinoamericanos para estudiar en una beca de Innovación y Liderazgo de Gobierno de la Universidad de Georgetown, un programa anual de formación ejecutiva organizado por el Latin American Leadership Program. Quedé seleccionada entre esos 30 líderes en América Latina, pude estar en ese espacio junto con otros 5 colombianos y los otros líderes en Latinoamérica y estuve en Estados Unidos estudiando este programa y aprendiendo inglés también en Georgetown.
Hablando sobre la gestión de la Administración, ¿hay temas específicos en los que usted cree que está de acuerdo con las actuaciones del Alcalde y otros en los que esté en desacuerdo con el rumbo del actual gobierno?
Por supuesto, yo creo que gobernar no es una tarea fácil y más en una ciudad con tantos problemas en todos los frentes, cuando las prioridades de cada uno de los ciudadanos son distintas.
Si bien en el corto plazo, en el tiempo que lleva la Administración, se han ejecutado en varios frentes, yo lo digo por lo que he visto en las redes sociales y en medios de comunicación, porque no hago parte de la Administración, ni he tomado ninguna decisión. Pero yo podría decir que ahí se ha trabajado para que Cali sea mirada desde lo internacional y desde lo nacional; eso ha sido muy valioso para reconocer y para llenarnos de autoestima como ciudad, de sentir cuáles son nuestras fortalezas, que nos ven en el país y en el mundo.
Pero por el otro lado, siento que hay otras decisiones que se toman que no coinciden con la realidad de la ciudad; por eso es importante seguir avanzando para que la Administración tenga mucha más sensibilidad y cercanía con la ciudadanía y con el territorio.
¿Cree que su apoyo fue capitalizado políticamente y que no fue recíproco, o esto es algo que pasa en las alianzas y en la política?
Esto también me ha llevado a reflexionar porque uno no puede pensar que la política es un espacio donde todo vale. Yo no creo en esa forma de hacer política y siento que las decisiones deben tomarse en pro de objetivos o de propósitos mucho más grandes y valiosos; yo siento que esa es la motivación que en su momento me dio tranquilidad.
Ahora, si esta Administración o Alejandro está haciendo bien o no, yo creo que esa lectura la hemos visto cada uno de los caleños. Cuando estuve con Cali 500, era un proceso de cooperación internacional del sector privado y donde la Administración también hace parte, y era supremamente difícil porque era una alcaldía que estaba empezando. Uno también tiene que tener la responsabilidad política de saber cómo uno está acompañando para que los procesos de ciudad puedan salir adelante.
He sido muy respetuosa, pero también hay momentos en los que me vuelven a preguntar sobre si hago parte del gabinete, aunque no es nuevo para mí porque esto pasó hace dos años y yo no he hecho parte del gabinete.
Alejandro decidió que yo no hiciera parte del gabinete de la administración y esto puede asombrar a muchas personas que me acompañaron, pero fue la realidad. Yo creo que la verdad no le ha hecho daño a nadie, y yo siento que no tengo por qué seguir asumiendo una responsabilidad que no es mía en el ejecutar; el alcalde es Alejandro, ganó Alejandro, y decidió que yo no hiciera parte de la toma de decisiones, y esa responsabilidad es de él.
¿Qué papel quiere jugar ahora Diana en la política de Cali?
Nunca he dejado de ser líder de la ciudad; para ello no necesariamente uno tiene que estar desde un cargo público. Para mí, lo más valioso y lo más importante hoy es escuchar, construir procesos de ciudad de muchas personas que son invisibles, pero que contribuyen al tejido social en Cali.
Aquí tenemos que mirarnos mucho más a los ojos y reconocernos que somos una ciudad con una diversidad y con una multiculturalidad muy grande y que ese es nuestro mayor tesoro. Por un lado, voy a seguir estando en procesos de llegar a acuerdos mínimos y uno no necesariamente tiene que estar en un cargo para acompañar a muchas más personas que quieran meterse en lo público, en política, que puedan acceder a una mejor calidad de educación.
Yo lo viví yéndome a estudiar; era la primera vez que estudiaba por fuera porque nunca estuve en un colegio bilingüe, y es darme cuenta también de que esa oportunidad que yo tuve, ojalá muchas más personas también tengan la oportunidad de cualificarse y de que puedan acceder a una mejor educación.
Siguen siendo muchísimas motivaciones y, como te estoy diciendo, esa es una historia que pasó hace dos años y medio, y cada quien asumirá su responsabilidad de gratitud o ingratitud, pero yo me siento tranquila después de entender que también se construyen ciudades de distintos espacios.
¿Se proyecta nuevamente como una candidata a las próximas o a futuras elecciones en Cali?
Esa decisión no la he tomado todavía; sería bastante anticipado para mí tomar esa decisión. Yo acabo de llegar de estudiar y acabo de pasar también por un proceso de volverme a enamorar y creer en los procesos de ciudad. A veces es muy triste uno sentirse mejor valorado por fuera y estoy trabajando en ese sentimiento, porque uno no se da cuenta del muchísimo cariño que muchas personas le tienen y para mí también fue bonito irme para poder extrañar y darme cuenta de que querer la ciudad y querer trabajar por ella va mucho más allá de la administración de turno.
Es una decisión que tomaré más adelante, pero no solamente desde la política y desde la elección popular como candidata a la Alcaldía, pues no es la única forma de construir esta ciudad tan linda que merece que pasemos por procesos de autorreflexión, tal vez profundos y dolorosos, pero es la única forma en la que podemos seguir construyéndonos mejor como hacedores de territorio.