Sin duda alguna, el sur de Cali ha sido el más afectado por el terremoto de 7,4 de magnitud sucedido en horas de la mañana del pasado lunes 10 de agosto del 2026.
Varias edificaciones en ese sector colapsaron y se vinieron abajo, haciendo que muchas personas quedaran atrapadas entre los escombros. Uno de los más afectados ha sido el complejo de apartamentos Altos de Santa Elena, ubicado en el barrio Meléndez.
Según pudo conocer El País, son ocho torres las afectadas y, al ser descartadas como habitables, deberán pasar a etapa de demolición. Por lo tanto, son más de 160 familias las que se han quedado sin hogar.
A las afueras de la etapa 4 de Altos de Santa Elena se encuentra instalado un centro de acopio para los habitantes afectados y en donde varios de ellos se han estado refugiando bajo las carpas.
“Aquí nos alimentamos con la comida que nos traen cocinada, pero hoy no nos ha entrado casi. Por lo tanto, no queremos depender de que la gente nos traiga los almuerzos, sino que nosotros mismos los podamos hacer y poder distribuirlos a la gente de aquí”, asegura en diálogo con El País, Jennifer Martínez, una de las líderes del centro de acopio, quien tiene a su cargo entre 150 y 200 personas que reciben las ayudas.
Las ayudas se entregan de día por parte de cualquier ciudadano que voluntariamente desee colaborar y, al llegar la noche, son repartidas por los ocho líderes del centro de acopio. Se puede donar comida para hacer como frijoles o lentejas, jugos, aguas, dulces, pañales, alimentos para mascotas, entre otros.
Otras de las necesidades más prioritarias que claman los habitantes son carpas y alimentación para los perros que también han estado sufriendo por el desalojo.
“Estamos necesitando carpas pequeñas y alimentación para ellos, es una prioridad muy grande. Los cambios de clima les han afectado mucho a ellos tras el sol y las lluvias de estos días. El mío duerme conmigo, pero cuando llueve se me mojan todas las cosas. Aunque gracias a Dios no les ha faltado comida, pero sería muy bueno que nos colaboraran más que todo con carpas.
La Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha hecho un llamado a los alcaldes y gobernadores para que solo se avance en la remoción de escombros cuando exista certeza de que no hay más esperanza de encontrar sobrevivientes tras el movimiento telúrico con magnitud 7,4.