Conozca la increíble historia del viaje de la reliquia que contiene una minúscula muestra de sangre del Papa. Un milagro en Cali.
Era mediodía en París. Llevaba más de 12 horas viajando, haciendo trasbordos y con hambre. Estando en el gran aeropuerto de Orly, Francia, tomó el bus de servicio público camino al hotel. Por la distancia y dado el valor del euro, la opción era tomar esa especie de MÍO.Iba con tantas maletas, equipaje de mano, regalos para su mamá y sus hermanas, documentos que hay que tener a la mano y una gran chaqueta para el frío, que no notó que algo le faltaba. Después de un buen trayecto por la Ciudad Luz, llegó al hotel. Al fin respiró tranquilo. Sólo se veía en su habitación descansando. Pero oh sorpresa. Cuando se fue a registrar, buscó el pasaporte y notó que había olvidado un maletín tipo morral. No se trataba de cualquier morral. Era justo ese donde guardaba lo más preciado. Su pasaporte, sus documentos personales, su dinero para los gastos de esta travesía, su IPad, los obsequios familiares, los tiquetes para los otros vuelos restantes y un tesoro invaluable que le había sido encomendado por su gran amigo, César Mauricio Velásquez, embajador de Colombia ante la Santa Sede.Se trataba nada más y nada menos que de la reliquia del beato Juan Pablo II, un obsequio que le envía el Papa Benedicto XVI a