El Concejo Distrital rindió un homenaje a María Antonia Cuero Rentería, una mujer de 124 años que, según la corporación, figura en los registros de la Registraduría Nacional del Estado Civil como la persona más longeva de Colombia.
La iniciativa fue presentada por el concejal Marlon Cubillos, quien destacó a Cuero como un símbolo de la memoria viva de Cali y del Valle del Cauca.
“Estamos en el cumpleaños de Cali, estamos en el mes en que nuestra ciudad ha demostrado que es posible, después de 489, poder llegar a cumplir 490 años y avanzar. Pero ese avance solo es entre todos y mi forma de desearle un feliz cumpleaños a Cali es decirle: reconozcamos a las mujeres. En estos días de dolor, esta conmemoración en vida que le hacemos a la señora María Antonia Cuero es reconocer a la mujer, pero también, en este cumpleaños de Cali, es reconocer la cultura, la tradición y la historia de una mujer que hoy nos acompaña con 124 años de vida”, expresó Cubillos durante la plenaria.
El cabildante resaltó que el homenaje busca reconocer en vida a una mujer que ha sido testigo de más de un siglo de transformaciones del país.
“Esta Corporación, el Concejo de Cali, no quería hacer un reconocimiento cuando doña María Antonia ya no esté, sino decirle gracias por el aporte que le viene dando y que le ha dado durante 124 años a Cali, a Buenaventura y al Valle del Cauca. Entonces, Cali, feliz cumpleaños, pero feliz cumpleaños reconociendo al adulto mayor, entendiendo que nuestros adultos mayores no solamente son para tenerlos ahí bonitos, sino que son la razón del existir”, afirmó.
Una vida de más de un siglo
Durante la ceremonia también fue leída la Resolución 230 de 2026, mediante la cual el Concejo concedió la exaltación de honor al testimonio de vida de María Antonia Cuero Rentería como “símbolo de la memoria viva de la ciudad”, en el marco de los 490 años de Santiago de Cali.
El documento señala que Cuero nació el 18 de octubre de 1901 en Mayorquín, Buenaventura, y que actualmente reside en Cali. Asimismo, indica que “es considerada la mujer más longeva de Colombia y una de las personas de mayor edad en el mundo, despertando el interés de investigadores, gerontólogos y medios de comunicación nacionales e internacionales”.
La resolución también destaca que durante más de un siglo ha sido testigo de los acontecimientos que transformaron a Colombia y al mundo, sobreviviendo a conflictos, pandemias y profundas crisis sociales, “convirtiéndose en un puente viviente entre generaciones”.
Además, recuerda que dedicó gran parte de su vida a labores propias del Pacífico colombiano, como la agricultura, la pesca artesanal, el transporte en canoa, el tejido de canastos y “otras actividades que reflejan la fortaleza, la dignidad y la riqueza cultural de las comunidades afrodescendientes”.
“Reír mucho y preocuparse poco”
Durante su intervención, el concejal Cubillos compartió algunas de las conversaciones que sostuvo con la homenajeada durante un desayuno previo a la ceremonia.
“Uno puede pensar que una persona que tiene 124 años de lo que menos sufre es de timidez, pero en su conversación entendí que se expresa es con la sonrisa y que el secreto de ser feliz es reír y sonreír”, relató.
El cabildante contó que María Antonia le habló de los cambios que ha visto a lo largo de su vida, desde la transformación de la pesca hasta las costumbres actuales.
“Me contaba que el pescado de hace cien años no es el mismo de ahora, que está cansada del pescado congelado y que ya no puede pescar; que ahora le gusta la Coca-Cola; que la galleta negra ya no le sabe igual, pero que se la sigue comiendo”, comentó entre sonrisas.
También destacó que, pese a su edad, continúa llevando una vida activa. “Antes de venirse para acá ayer, cocinó y lavó su ropa, porque ella sigue activa y completa”, aseguró.
La resolución resalta precisamente que María Antonia atribuye su longevidad a una alimentación basada principalmente en plátano verde, pescado fresco y productos del campo, además de una filosofía de vida resumida en una frase que hoy inspira a su familia y a quienes la conocen: “Reír mucho y preocuparse poco”.