El Oriente de Cali sigue intentando recuperarse luego del terremoto de 7,4 que sacudió el país y que dejó decenas de viviendas afectadas en esa zona de la ciudad, así como el colapso del edificio en el que funcionaba la Notaría 20.
El equipo de El País se desplazó hasta el lugar para conocer de primera mano cómo avanzan las labores de búsqueda y rescate entre los escombros de la estructura mencionada, pero también para hablar con la comunidad y difundir sus necesidades inmediatas.
En el barrio El Poblado II, exactamente en la Carrera 28 B1 con Calle 72 W, hay un edificio de cinco pisos que está en riesgo y ya fue desalojado por las personas que vivían ahí; sin embargo, una empresa funcionaba en uno de los pisos y la comunidad pide ayuda para sacar las máquinas, que son el sustento de varias familias.
La señora María, vecina del lugar, pidió que les colaboren “para evacuar la empresa, porque entre más peso haya en los pisos de arriba, si hay un temblor, pues la casa tiene más posibilidad de desplome. La idea también es salvar lo material, porque ahí habían empleados y ellos dependen de esos objetos”.
“Además, debemos ser muy objetivos y en estos momentos hay mucha gente que quiere colaborar, pero también hay mucha gente que se quiere aprovechar de la situación”, dijo.
Otra vecina, la señora Nilse, vive al lado de esa edificación que está en riesgo de caerse y tiene un hogar comunitario, pero en este momento, debido al posible desplome del edificio, “está incierto el trabajo porque así no puedo atender. Lo que pido es que, por favor, nos den solución, qué van a hacer con la casa, porque en este momento nos prohibieron dormir ahí y de un momento a otro se puede derrumbar”.
La casa del también habitante del sector, Alquileo, no sufrió ningún daño, pero la del vecino sí, y en caso de desplomarse podría afectar su vivienda, donde, además, está su esposa, una mujer mayor que está enferma, por lo que pide que sean reubicados.
En el caso de la Notaría 20, la edificación más afectada en ese sector, continúan las labores por parte de los rescatistas voluntarios, que ya cuentan con el apoyo de maquinaria amarilla, y el primer día de la emergencia pudieron rescatar con vida a cinco personas, y sacar un cuerpo sin vida.
“Aquí nos ha ayudado más la comunidad, nos ha dado agua, gaseosas, comida, nos traen almuerzos, desayunos, y también nos han estado apoyando trayéndonos mucha herramienta para trabajar, para poder sacar a las personas”, dijo Gian Carlo, uno de los rescatistas voluntarios.
También, los habitantes del sector han ayudado a guardar en sus viviendas los libros de la Notaría 20.