Más de una semana después del terremoto que sacudió a Cali el pasado 10 de agosto, comerciantes del centro comercial San Andresito del Sur, ubicado en la carrera 80 con Pasoancho, buscan alternativas para sacar adelante los negocios con los que llevan el sustento a sus hogares.
Las afectaciones que dejó el movimiento telúrico en las instalaciones del centro comercial obligaron a los comerciantes a retirar sus productos de los locales y trasladar temporalmente sus negocios.
Según reportes preliminares de algunos comerciantes, las reparaciones podrían tardar alrededor de tres meses, por lo que estarán varias semanas sin poder ingresar a sus locales.
Ante esta situación, los vendedores decidieron organizarse y ocupar parte de la calle con carpas, mesas, vehículos y otros espacios improvisados para ofrecer sus productos y servicios a los ciudadanos.
En esta zona se encuentra una hilera de comerciantes que busca reactivar sus negocios pese a las dificultades. Allí hay restaurantes, venta de alimentos, calzado, licor, accesorios para celulares, servicios técnicos, joyería y otros productos.
Luz Dey Sánchez, comerciante que tiene negocios de zapatillas, restaurante y licorera, contó a El País que este miércoles 19 de agosto comenzó a sacar sus productos.
“Nos han dicho que son tres meses porque el centro comercial quedó muy dañado. Desde hoy empecé a sacar todo porque tenemos que trabajar. En la 80 estamos vendiendo almuerzos”, expresó.
Otros comerciantes ya llevan varios días trabajando en la calle. Víctor, quien vende accesorios y ofrece asesoría y servicio técnico para celulares, aseguró que se encuentran allí desde el miércoles de la semana pasada. “Se sigue vendiendo igual, es más duro porque estamos acostumbrados al aire acondicionado, pero el dinero está hecho y hay que salir a buscarlo”, dijo.
El comerciante señaló que todavía no tienen una fecha definida para regresar al centro comercial, pero destacó la organización que han logrado entre los vendedores. “Todavía no tenemos respuesta de cuándo nos entregan el centro comercial, pero todos estamos acá unidos y hemos tenido una gran acogida”.
Para algunos vendedores, trasladar sus negocios a la calle también representa nuevos riesgos. Rodrigo Mosquera, dedicado a la venta de oro laminado y a la revisión de joyería, aseguró que la situación ha sido especialmente complicada por el tipo de mercancía que maneja.
“Bastante afectado porque ahora toca trabajar en la calle y de pronto exponernos a que los dueños de lo ajeno nos hagan daño por la mercancía”, señaló, a la vez que indicó que ninguna autoridad se ha trasladado a este punto para hablar con los afectados.
A pesar de las dificultades, los comerciantes aseguran que continuarán trabajando en este punto para sostener sus negocios y los hogares que dependen de ellos.
Jhon, vendedor de productos de fritanga como papa rellena, empanadas y maduro aborrajado, contó que también tiene un restaurante dentro del centro comercial y que las afectaciones los dejaron sin poder trabajar allí.
“Tengo restaurante adentro y quedamos sin nada, pero mientras haya vida, hay esperanza. Invito a los ciudadanos a que nos colaboren; tenemos familias y necesitamos sacarlas adelante”, señaló.