La doble calzada que conecta a Cali con el municipio de Candelaria es, sobre el papel, una de las vías más modernas del área metropolitana.

Sus cerca de 17 kilómetros cuentan con una calzada amplia, señalización horizontal y vertical, buena parte del corredor iluminado y una infraestructura que, en teoría, debería ofrecer un desplazamiento más seguro para miles de conductores y peatones que la recorren a diario. Sin embargo, esa misma condición ha terminado convirtiéndose, paradójicamente, en uno de sus mayores riesgos.

El exceso de velocidad, las maniobras imprudentes y la falta de cultura vial han hecho de este corredor uno de los más peligrosos de la región.

Motociclistas que atraviesan los separadores para evitar los retornos, otros que circulan por pasos no autorizados, peatones que cruzan la vía en puntos prohibidos y conductores que exceden los límites de velocidad conforman una combinación que, con frecuencia, termina en tragedia.

La más reciente ocurrió el pasado 15 de julio, cuando don Beto y doña Noemí, una pareja de adultos mayores que se dirigía a una cita médica, murieron tras ser atropellados por un motociclista mientras intentaban cruzar la carretera.

Aunque las autoridades y el concesionario adelantan la construcción de nuevos puentes peatonales, la instalación de reductores de velocidad y otras medidas para reforzar la seguridad vial, líderes comunitarios insisten en que las obras, por sí solas, no serán suficientes.

Los motociclistas no hacen el retorno en los lugares establecidos, sino que invaden los puentes peatonales existentes. | Foto: El País

Aseguran que el desafío también pasa por recuperar la cultura ciudadana y el respeto por las normas de tránsito en una vía donde muchas veces la imprudencia termina imponiéndose sobre la infraestructura.

La accidentalidad es tan alta en este corredor que los conductores de las ambulancias ya lo saben y se estacionan en inmediaciones de la vía a la espera de, cuando ocurra el accidente, llegar más rápido y así poder cobrar el Soat.

Con el propósito de conocer las acciones que se están implementando para reducir la accidentalidad en este corredor, El País intentó en repetidas ocasiones entrevistar a la alcaldesa de Candelaria, Jessica Vallejo.

La semana pasada fueron instalados algunos reductores de velocidad en diferentes sectores de la vía que comunica a Cali con Candelaria. | Foto: El País

Las solicitudes fueron realizadas tanto a la Mandataria como a su equipo de prensa; sin embargo, al cierre de esta edición no había sido posible obtener respuesta de ella o de alguno de sus secretarios.

No obstante, la Alcaldía de Candelaria remitió un boletín en el que aseguró que la entrada en funcionamiento de la doble calzada, en 2023, coincidió con una reducción significativa de los siniestros en ese corredor.

Según el consolidado oficial, entre 2018 y 2022 se registró un promedio de 247 accidentes por año, mientras que entre 2023 y 2025 el promedio descendió a 80 casos anuales, lo que representa una disminución aproximada del 68 %.

Además, la Administración indicó que en lo corrido de este año se han reportado 37 accidentes sobre esa vía.

Pese a esa reducción, la misma Alcaldía de Candelaria reconoció que el problema persiste. “Las cifras también muestran que continúan presentándose accidentes con personas lesionadas y fallecidas, especialmente entre usuarios vulnerables, como peatones, motociclistas y ciclistas”, señaló el documento.

Desde esa Administración también manifestaron que la siguiente etapa de su gestión estará enfocada a intervenir los puntos críticos, reforzar el control de la velocidad de los vehículos y exigir el cumplimiento de las obras y medidas que corresponden a las entidades nacionales y departamentales.

A través del mismo comunicado, la Alcaldía de Candelaria informó que, luego del accidente de los dos adultos mayores, instaló una mesa de trabajo con la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), el concesionario Rutas del Valle, la Policía, autoridades de tránsito, representantes de la comunidad y otras entidades competentes, con el propósito de definir medidas para reducir los riesgos en el sector de La Nubia.

Allí se acordó fortalecer la iluminación del corredor vial, disponer de agentes de tránsito en las horas de mayor flujo vehicular, evaluar e instalar dispositivos para controlar la velocidad y hacer seguimiento a las necesidades de los peatones.

Actualmente se están instalando nuevos puentes peatonales. | Foto: El País

Durante un recorrido realizado por El País en este corredor vial fue posible constatar que, en las últimas semanas, fueron instalados varios reductores de velocidad.

Además, continúan los trabajos de construcción de cuatro puentes peatonales que desde hace varias semanas adelanta el concesionario Rutas del Valle. En algunos de ellos ya se observan avances como la instalación de barandas y la presencia permanente de obreros ejecutando las obras.

Para Carlos Andrés Castellanos, comerciante del sector de Juanchito, la situación ha mejorado frente a la que existía antes de la construcción de la doble calzada, aunque considera que todavía quedan tareas pendientes: “La seguridad en la vía mejoró, porque antes era peor. Cuando no estaba sino una sola vía eran accidentes todos los días, dos, tres, hasta cuatro, cinco accidentes con muerte incluido. Ha mejorado sustancialmente, pero falta todavía”.

El líder comunitario confirmó que, tras varias mesas de trabajo con las autoridades y el concesionario, se plantearon nuevas medidas para disminuir el riesgo de accidentes: “Van a colocar unas barreras en los separadores. Yo les dije que, si no pueden ser barreras de tipo físico, que sean barreras naturales”.

Avanzan las labores de instalación de elementos de protección del nuevo puente peatonal. | Foto: El País

Asimismo, destacó que para este mes de agosto está prevista la entrega de los puentes peatonales que aún se encuentran en construcción.

No obstante, Castellanos insistió en que las obras no serán suficientes si no cambia el comportamiento de quienes utilizan el corredor vial.

“Muchas veces se cometen imprudencias por parte del conductor o por parte del peatón”, aseguró.

Y advirtió que “es tanto el caso, que van a colocar los puentes y la gente va a pasar por debajo. Generar educación vial es bastante complejo”.

El País también contactó al concesionario Rutas del Valle para conocer más detalles de las obras que adelantan, pero sus voceros no se pronunciaron.