Con 59.000 empresas afiliadas, cerca de 1,2 millones de personas cubiertas e ingresos por $ 1,4 billones, Comfandi, la caja de compensación más grande del suroccidente colombiano reorienta su propósito hacia la armonía integral de trabajadores y sus familias, para mejorar la productividad del tejido empresarial del Valle del Cauca.

En la Asamblea General celebrada el 30 de abril, Jacobo Tovar, su director general, presentó un balance de solidez financiera y anunció importantes inversiones en infraestructura para los próximos cinco años. Esta es la conversación que sostuvo con El País.

-El 30 de abril se realizó la Asamblea General de Comfandi. ¿Cómo le fue y cuál es el balance que dejó el 2025?

El año 2025 fue un año de muchos retos. Sin embargo Comfandi sigue siendo una empresa muy sólida, y eso lo reflejan los números. Cerramos el año con 59.000 empresas afiliadas. Somos la caja de compensación más grande del suroccidente colombiano. En esas 59.000 empresas hay más de 660.000 trabajadores afiliados, con beneficiarios que suman aproximadamente 560.000 personas. En total, entre trabajadores, sus familias y beneficiarios, cubrimos a cerca de 1.200.000 personas. Cuando hablamos de que el Valle del Cauca tiene alrededor de 4.800.000 habitantes, eso significa que en Comfandi de alguna manera tocamos la vida del 26 % de esa población.

Tuvimos aportes del cuatro por ciento, que son aportes de las empresas afiliadas, llegaron a 785.000 millones de pesos. Pero nuestros ingresos no provienen solo de aportes: tenemos otras líneas como mercadeo social, supermercados y droguerías, salud, crédito, vivienda y construcción. Los ingresos totales de Comfandi sumaron 1,4 billones de pesos, lo que nos convierte también en una de las empresas más grandes del Valle del Cauca. Cerramos con remanentes de 75.000 millones de pesos. Somos una empresa no solo grande, sino productiva. Manejamos muy bien los recursos que recibimos y además de eso con una gran inversión social, que es lo importante, porque lo que estamos haciendo nosotros es invertir en lo social. Somos una empresa sin ánimo de lucro, o sea, que todos esos remanentes que para otras empresas le llaman utilidad, son para reinvertir en proyectos eh de beneficio social para los afiliados de Comfandi.

-Pasemos de los números a la ruta que ahora sigue Comfandi, en la que se habla de armonía, bienestar y lo importantes que son para la productividad, para la competitividad. Háblenos sobre ello.

Uno necesita en la vida ese propósito que es el que lo hace levantarse de la cama incluso en los peores momentos, en los días más difíciles, los días grises, cuando está lloviendo o cuando uno tiene dificultades o retos. Uno debe encontrar el propósito de vida y las organizaciones también deben encontrar cuál es el propósito de la organización.

Hace algunos años adelantamos un proceso muy bonito de identificar cuál era el propósito de la organización. Lo abrimos no solo al grupo directivo si no que lo ampliamos a más de 1000 personas que trabajan en Comfandi. Partimos del propósito personal de cada uno y de ahí llegamos al propósito superior de la organización, que es muy bonito y es vivir apasionados por la armonía de nuestras familias —las familias de los más de 660.000 trabajadores afiliados y sus beneficiarios— y por la productividad de las empresas; no de Comfandi, sino de las 59.000 empresas que depositan su confianza y sus aportes a Comfandi.

La armonía en los trabajadores es sinónimo de productividad | Foto: Comfandi

Entonces, con base en ese propósito superior que habla de la armonía y la productividad nos pusimos en la tarea de pensar nosotros cómo hacemos eso, cómo Comfandi, gran actor social y económico de la región puede impactar tanto la armonía de la familia y la productividad de las empresas.

Cuando uno busca qué une el mundo de la armonía familiar con el mundo de la productividad empresarial, encuentra que hay un elemento que los conecta perfectamente: el bienestar de los trabajadores. En eso nosotros sí sabemos hacer las cosas. Tenemos capacidades en Comfandi para impactar el bienestar desde muchas perspectivas, y ese bienestar se derrama sobre la productividad del entorno: la empresa, el emprendimiento, el tejido social. Una empresa que tiene el bienestar de sus trabajadores en el centro es una empresa donde la gente trabaja a gusto, feliz, trabaja con propósito, y eso la hace más competitiva.

Yo creo que hoy en día hay una conciencia muy clara de las empresas y los empresarios de que deben de abordar y poner en el centro de atención el bienestar de sus personas.

-Comfandi habla de siete dimensiones del desarrollo humano que permiten estar en armonía. ¿Cuáles son?

La armonía no es un concepto abstracto para nosotros. Es un conjunto de indicadores medibles a lo largo de ejes fundamentales. Las dimensiones son: la salud física y mental —y aquí la pandemia fue un punto de inflexión, porque antes hablar de salud mental era casi un tabú y hoy es un fundamento de la salud holística—, el relacionamiento con el entorno y el medio ambiente, la salud financiera, el propósito de vida, el nivel educativo y de formación, el esparcimiento y el sentido de comunidad. Todas esas dimensiones cambian a lo largo de la vida: cuando uno es joven, lo más urgente es la estabilidad financiera y el éxito laboral; a medida que madura, pesan más la salud, el propósito, el sentido. Y en Comfandi diseñamos programas específicos según en qué momento de vida está el afiliado y cuál es su nivel de armonía en cada una de esas dimensiones.

-¿Cómo miden eso dentro de las empresas?

Muchas veces arrancamos con una encuesta dentro de la empresa para saber cuál es el nivel de armonía de sus trabajadores, cómo están en cada uno de esos siete elementos. Con esa información, diseñamos en conjunto con el empresario una ruta de abordaje para mejorar la armonía colectiva. El empresario sabe que eso redundará en productividad, competitividad y sostenibilidad.

-¿Cuáles son las líneas estratégicas en las que está apostando Comfandi hoy?

Hemos trazado tres caminos. El primero es el aprendizaje para la vida productiva. Tenemos colegios desde Jamundí hasta Tuluá, con cerca de 10.000 estudiantes, todos en categoría A o A+. Graduamos entre 650 y 660 estudiantes al año, de los cuales el 93 por ciento tiene lo que llamamos una transición efectiva a una vida productiva: van a la universidad, a una carrera técnica o tecnológica, salen a trabajar o a emprender. La mitad de ellos obtienen alguna forma de beca en instituciones de educación superior del Valle del Cauca. Pero ya no basta con eso. Hoy el conocimiento que uno adquiere en el colegio o en la universidad le dura en promedio cinco años. Las personas tienen que estar saliendo y entrando de la educación formal para desaprender y aprender. Por eso nuestra apuesta es el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

-¿Y el segundo camino?

El cuidado integral del individuo y su entorno. Ahí entra Salud Comfandi. Tenemos IPS desde el sur hasta el norte del departamento y atendemos a una población muy grande en todos sus temas de salud física. Pero también estamos abordando con seriedad el tema de salud mental, porque es vital para que las personas sigan siendo productivas. Y el tercer camino es la estabilidad financiera. Hemos identificado que una de las principales causas de desmotivación, ausentismo y accidentes laborales es el sobreendeudamiento. Hay personas que al recibir su quincena ven desaparecer el 80 por ciento de su ingreso pagando intereses a tasas muy dañinas. Ahí es donde entramos con Crédito Comfandi, con subsidios y, sobre todo, con educación financiera.

-¿Qué resultados tiene esa gestión de educación financiera?

Es un dato que me parece muy revelador. De cada diez personas que abordamos en esos talleres —afiliados que están endeudados y no ven la salida—, ocho necesitan un refinanciamiento. Con Crédito Comfandi les recogemos esas obligaciones a tasas subsidiadas, mucho más amigables, y quedan tranquilos. Pero dos de cada diez ni siquiera necesitan refinanciarse. Lo que necesitan son ajustes en su forma de vida, en sus gastos, en cómo presupuestan. Al final del taller esas dos personas dicen: ‘No necesito el crédito, ya sé cómo hacerlo.’ La meta nuestra no es colocar crédito; es que la gente tenga una relación sana con su endeudamiento, para que la deuda no se convierta en estrés ni en pérdida de ganas de salir adelante.

-Para todo esto se necesita infraestructura. ¿Cuáles son los grandes proyectos de inversión anunciados en la Asamblea?

La primera gran apuesta son los Campus E Comfandi. Son espacios donde confluye todo: colegios, formación para adultos y empresarios, emprendimiento, esparcimiento. Ya tenemos campus en plena expansión —Campus E Centro, Campus E Arroyohondo, y anunciamos nuevos campus en el sur de Cali, en Jamundí, en el oriente de la ciudad, en Palmira, en Buga y en Cartago. La idea es que podamos decir que estamos desde Jamundí hasta Cartago a lo largo del Valle geográfico del río Cauca. Esos campus no son solo para afiliados; también sirven a la comunidad alrededor, y eso me parece muy importante. La inversión en estos campus para los próximos cinco años es de aproximadamente 250.000 millones de pesos.

Jacobo Tovar, director general, de la caja de compensación Comfandi, dijo que los ingresos totales de Comfandi sumaron 1,4 billones de pesos, lo que nos convierte también en una de las empresas más grandes del Valle del Cauca. | Foto: El País

-¿Y en recreación?

También tenemos un plan de 150.000 millones de pesos para los próximos tres años en nuestros centros recreativos. La inversión más grande es en Calima, nuestro centro insignia, donde vamos a duplicar la capacidad de hospedaje. Pero también estamos interviniendo Pance, Arroyohondo, Tuluá y Buga. La idea es que el afiliado sienta que ese es su club, el lugar donde puede hacer ejercicio, encontrarse con amigos, llevar a la familia. El esparcimiento no es un lujo: es una dimensión fundamental de la armonía. Si sumamos los $250.000 millones de Campus E, los $150.000 de recreación y los subsidios que entregamos cada año, estamos hablando de una inversión total enorme. Y todo eso sale del trabajo que hacemos con los empresarios y de sus aportes.

-Mencionó los subsidios. ¿Cuáles son los más importantes?

Los subsidios vienen de los aportes de las empresas, no del gobierno. Eso es algo que muchos no saben y vale la pena resaltar: aquí no hay un peso público; son recursos de privados para sus trabajadores. El subsidio monetario, que se paga en efectivo a quienes tienen hijos o dependientes a cargo, superó los 260.000 millones de pesos el año pasado. Otro muy poderoso es el subsidio de vivienda: entregamos subsidio a más de 3000 familias al año. Ese subsidio, combinado con ahorro programado y eventualmente un crédito, le permite a una familia acceder a su casa. El impacto en la vida de esa familia es sustancial. Yo lo vi antes de llegar a Comfandi, en una entrega de llaves en el norte del Valle, y me preguntaba de dónde salían esos recursos. Cuando me dijeron que eran plata de los empresarios, se me cambió completamente la mirada sobre el modelo.

-¿Ha sido fácil llegarle a las 59.000 empresas afiliadas con este mensaje de Armonía para la productividad?

Estamos en ese camino, y con mucha apertura. La empresa moderna sabe que su productividad pasa por el bienestar de su gente. Alguien me decía hace años que hay temas que ningún CEO puede delegar: la reputación de la empresa y el bienestar de sus trabajadores. Son de atención directa y personal de quien sea la máxima cabeza. Y eso lo entienden cada vez más los empresarios del Valle. Es un tema tripartito: la empresa, el trabajador con su familia y la caja de compensación. Cuando esa mesa de tres patas funciona, las cosas marchan.

-¿Con qué mensaje cierra usted esta conversación para empresarios, trabajadores y sus familias?

El mensaje más importante es que aquí las cosas pasan y se transforman cuando pensamos y actuamos juntos. Es un trabajo de tres partes, una mesa de tres patas. Por un lado, la empresa afiliada con sus aportes, que son el recurso básico para poder hacer todo lo que hacemos. Por otro, la caja de compensación como articuladora y habilitadora, a través de los subsidios, los espacios y las formaciones. Y muy importante la participación del trabajador y su familia. Nosotros habilitamos las rutas, pero tiene que ser decisión personal de cada trabajador usarlas, aprovecharlas y trabajar en su propio bienestar. Armonía para la productividad y la competitividad: ese es nuestro norte.