El director de la entidad, el presbítero Joaquín Alberto Gómez Rendón, agradeció a los medios de comunicación por su diligencia en la difusión de la noticia e informó que la operación se ejecuta en tiempo real para responder a las necesidades inmediatas de la población afectada.

Las primeras acciones logísticas incluyeron el traslado de siete estibas de agua potable hacia el centro de acopio principal ubicado en el espacio de Varela.

Tras sostener reuniones de evaluación, el vocero de la organización detalló que se requieren con extrema urgencia colchonetas, agua, cobijas y almohadas para los damnificados.

Asimismo, solicitó la donación de linternas, insumos esenciales para los equipos de socorro que todavía trabajan en la remoción de escombros e intentan rescatar a personas atrapadas en estructuras colapsadas. El peligro en el terreno sigue latente; de hecho, durante la jornada, el personal civil y los operarios tuvieron que evacuar los recintos debido a una fuerte réplica sísmica.

La articulación institucional contempla la participación de la empresa privada y de la Iglesia Católica. Se instó a las compañías privadas a sumarse con celeridad ingresando a la plataforma web oficial www.bancodealimentos.org, donde se encuentran habilitadas diferentes líneas telefónicas para resolver dudas y canalizar los aportes económicos o en especie.

Por otra parte, la Arquidiócesis de Cali emitirá un comunicado oficial para convertir a todas las parroquias locales en puntos oficiales de recolección de donaciones, integrando a los municipios vecinos de Yumbo, La Cumbre y Dagua a este gran conglomerado de solidaridad.

La cobertura del Banco de Alimentos se extenderá más allá de Cali para cobijar integralmente al suroccidente del país, fuertemente afectado en su infraestructura rural.

La organización manifestó su profunda preocupación por la situación compleja que atraviesan los habitantes de Buenaventura, Pereira, Istmina y Quibdó, y coordina la distribución logística mediante llamadas telefónicas directas con los directores de otros bancos de alimentos regionales, buscando sortear el cierre o daño estructural de las principales vías de transporte.

Finalmente, el Banco de Alimentos abrió una convocatoria para voluntarios civiles bajo estrictas condiciones legales y operativas. Quienes deseen apoyar en el territorio deben poseer excelente estado físico y fuerza para la movilización de escombros, y es un requisito obligatorio que cuenten con su afiliación al día en la Administradora de Riesgos Laborales (ARL) para prevenir accidentes insalvables.

En su mensaje de cierre, el vocero envió palabras de resiliencia espiritual basadas en el Salmo 23 para mitigar el miedo y la desesperación de las víctimas, confirmando que su familia directa se encuentra a salvo y que continuará al frente de las labores humanitarias pese al dolor generado por las imágenes de la tragedia.

Se recibirá ropa totalmente nueva, linternas, gafas de protección, guantes, por parte de empresas o particulares.

No se aceptará ropa usada, ni medicamentos que requieran fórmula médica, alimentos con fecha de vencimiento a corto plazo.