En la memoria de muchos caleños aún vive el recuerdo del balneario Estambul, un sitio que durante la década de los 70 se convirtió en uno de los planes favoritos para quienes buscaban diversión, música y un día de piscina fuera del ruido de la ciudad.
Ubicado en el sector de La Dolores, en la recta que conecta a Cali con Palmira, el lugar se consolidó como un verdadero centro de recreación que reunía a familias, amigos y parejas que querían pasar una jornada distinta entre agua, baile y ambiente festivo.
En una época en la que Cali comenzaba a consolidar su identidad cultural alrededor de la música y el baile, espacios como este representaban mucho más que un simple balneario. Eran escenarios de encuentro social donde la juventud y las familias compartían al ritmo de los sonidos tropicales y antillanos que dominaban la escena musical del momento.
Un plan que mezclaba piscina y rumba
El balneario Estambul era conocido por su amplia piscina y por el ambiente festivo que se generaba los fines de semana. Muchos caleños recuerdan que el plan comenzaba temprano, con el sol, el agua y la comida típica que acompañaba las jornadas familiares.
Pero a medida que avanzaba el día, el lugar se transformaba en una pista de baile improvisada donde la música se apoderaba del ambiente. Las orquestas tropicales y los sonidos caribeños hacían que el balneario se llenara de ritmo, convirtiéndolo en un espacio que mezclaba descanso con fiesta.
Esta dinámica reflejaba el espíritu de la Cali de los años 60 y 70, una ciudad donde el baile y la música comenzaban a ser parte fundamental de la vida cotidiana y de la construcción de su identidad cultural.
En esa época, antes de la proliferación de discotecas y grandes centros recreativos, lugares como Estambul ofrecían un plan diferente para el fin de semana.
Muchos asistentes llegaban en grupo o en familia para disfrutar de un día completo fuera de la ciudad, aprovechando la cercanía con la recta Cali–Palmira. Allí podían nadar, compartir, bailar y disfrutar de un ambiente que hoy muchos recuerdan con nostalgia.
Para algunos, era el sitio ideal para aprender a bailar o para encontrarse con amigos; para otros, era simplemente un escape del calor de la ciudad.
Aunque con el paso del tiempo muchos de estos espacios desaparecieron o cambiaron su uso, el balneario Estambul permanece en el recuerdo de quienes vivieron esa época dorada de la rumba y la recreación en Cali.
En la memoria colectiva, Estambul no solo fue una piscina: fue un símbolo de una Cali alegre, rumbera y llena de vida.