Hoy 10 de septiembre del 2026, en Cali, por iniciativa de la Alcaldía, se hicieron distintos eventos en conmemoración del primer mes del terremoto de 7.4 de magnitud que afectó profundamente a esta ciudad y que ha dejado 154 víctimas mortales.

Asimismo, varias personas perdieron sus hogares, ya sea porque el sismo los colapsó o generó daños graves en su infraestructura. Entre las más de 45.000 familias damnificadas en la capital vallecaucana, hace parte una reconocida periodista.

Se trata de Valentina Gallego, una de las reporteras de Noticias Caracol en Cali, quien hoy, un mes después de la tragedia, reveló que perdió su hogar. Tras estar casi doce horas en la calle informando acerca de la tragedia, cerca de las 6:00 de la tarde de aquel 10 de agosto regresó al edificio donde vivía para descansar.

La periodista estuvo en un intenso cubrimiento periodístico del terremoto el pasado 10 de agosto. | Foto: El País

Sin embargo, una vez llegó al condominio, se dio cuenta de que la portería estaba vacía y las estructuras lucían como si fueran un desierto. Al instante, el vigilante de turno le impidió que siguiera el camino rumbo a su inmueble.

“Yo llegué a mi casa después de las 6 de la tarde y el portero me dice: ‘Valentina, ¿para dónde va?’. Y yo: ‘Para mi casa’. Y me dice: ‘¿Usted no ve alrededor?’”, recordó Gallego en diálogo con su jefe Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol.

Y es que, tras el afán que vivió aquel trágico día con el intenso cubrimiento periodístico en la Sultana del Valle, no tuvo tiempo para enterarse de que tanto su unidad residencial como otros dos edificios contiguos fueron desalojados porque fueron declarados como riesgo inminente de colapso.

Además, contó que dejó pasar algunos días para informarles a sus compañeros de trabajo que no tenía a dónde regresar al terminar sus jornadas laborales. De hecho, al apartamento desalojado se había mudado dos meses atrás, en los que comenzó a comprar artículos como comedor, mesa y sofá que hoy permanecen intactos.

“En este momento, gracias a la empresa, yo estoy alojada en un apartaestudio bajo unas condiciones que agradezco infinitamente, porque levantarse sin la preocupación de dónde voy a dormir el día de mañana, pues es un alivio gigantesco”.

A pesar de lo difícil que ha sido esta situación en lo personal, la comunicadora social mira el lado positivo cada vez que debe entrevistar a otros ciudadanos afectados.

“Me solidarizo con las familias que dicen que pedir ayuda no es fácil. Y no es fácil porque nunca imaginamos que en un abrir y cerrar de ojos, en un minuto que duró el terremoto, va a cambiar la vida para siempre. Uno muchas veces duda, uno muchas veces flaquea, se le parte el corazón, le salen las lágrimas”, señaló la periodista.