América de Cali: Tulio Gómez, el tendero que subió al ‘Diablo’ al cielo

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América de Cali: Tulio Gómez, el tendero que subió al ‘Diablo’ al cielo

Diciembre 08, 2019 - 11:55 p. m. Por:
Por César Polanía y Francisco Henao / Reporteros de El País
tulio gomez america de cali

Tulio Gómez, máximo accionista de América.

Jorge Orozco / El País

Antes que asomarse en él algún dejo de vergüenza, lo que asalta su voz es un tono de entereza y orgullo: “Yo soy el tendero que sacó al diablo del infierno y lo puso en el cielo”.

Así resume el empresario caldense Tulio Gómez su gestión durante casi cinco años en el América, adonde llegó primero como un inversor más, luego se hizo propietario de la mayoría de las acciones para sentarse en la silla del presidente y ahora, desde la barrera, maneja los hilos de uno de los equipos más grandes de Colombia.

Fue Tulio Gómez quien apostó grandes sumas de dinero de su propio capital para salvar al América en el momento más crítico de su historia, cuando el equipo escarlata, trece veces campeón y finalista en cuatro oportunidades de la Copa Libertadores, había rodado por el abismo del descenso. Bajo su mando, los rojos regresaron a la primera división y han vuelto a disputar una final después de 11 años de ausencia en los primeros renglones del protagonismo en el fútbol colombiano. La estrella 14, como el ascenso, también se lo deben los americanos a Tulio Gómez.

En los casi cinco años que ha estado prácticamente como el dueño absoluto de la institución escarlata, ‘Don Tulio’, como lo llaman los más cercanos, ha sabido dar en el blanco en muchas ocasiones, pero también reconoce desaciertos que lo han vuelto objeto de fuertes críticas que superan los apelativos de “burro”, “tendero” o “verdulero”, para exigirle que venda el equipo y lo deje en manos de gente con mayor conocimiento. Pero ese es un partido que Tulio Gómez no piensa perder. De hecho, lo sigue ganando.

¿A qué atribuye que América haya vuelto a salir campeón?
En el 2018 cometimos muchos errores, no teníamos un buen equipo de trabajo. Para el 2019 trajimos al ‘Gato’ Pérez para la presidencia, a Álvaro Rius como gerente deportivo, y a mi hija Marcela, que la integramos al comité ejecutivo. Acertamos esta vez en la contratación del cuerpo técnico y de jugadores a los que nadie tenía en su radar o eran poco conocidos en nuestro fútbol. Hubo método y estrategia para ello.

¿En qué fallaban antes como directivos?
En contratar todo lo que los técnicos pedían, sin filtro alguno.

¿Cómo llegan a Guimaraes, un técnico que por acá en Colombia nunca sonó?
Cada que el América tiene malos resultados, me llegan por parte de los empresarios cantidades de hojas de vida de técnicos. Mire, a mí me han ofrecido a Maradona, Passarella, en fin, de todas partes del mundo. Nuestro analista deportivo vio la hoja de Guimaraes, un técnico brasileño con amplio recorrido en Centro América, mundialista con Costa Rica, que dirigió también en la China, y nos dijo que ese era el hombre que se ajustaba a las condiciones e intereses del América. Previamente tuvimos contacto con gente del Saprissa, en Costa Rica, donde fue campeón Guimaraes, y nos dieron muy buenas referencias.

¿Fue real eso de Maradona?
Sí, claro, me lo ofrecieron. De hecho, Maradona ha sido alguien que ha simpatizado con el América. Ahora, les confieso algo, antes de Guimaraes, hicimos los esfuerzos por contratar a Alberto Gamero.

¿Y qué pasó?
Sus vínculos con el Tolima no nos permitieron llegar a un acuerdo.

¿Qué lo ha cautivado a usted de Guimaraes?
El manejo de grupo. Usted puede tener un buen técnico, pero si él no tiene manejo de grupo, las cosas no funcionan.

¿Quiere decir que antes la indisciplina estuvo por encima de los objetivos?
Los técnicos deben saber soltar y apretar a los jugadores, para no perder el manejo del grupo. Y de eso sabe Guimaraes. Es un hombre justo, decente, que le gusta conocer al jugador en todas sus facetas, y los trata siempre como un caballero. Y ustedes lo pueden ver, tiene también buen manejo con la prensa.

Y al final nos tapó la boca a muchos, porque Guimaraes llegó en medio de las dudas que generaba su nombre, pero finalmente se salió con la suya…
América ha tenido a lo largo de la historia muy buenos técnicos y el hincha siempre exige nombres de cartel, de recorrido, pero Guimaraes tiene trayectoria en otros países y demostró que conoce, que sabe y le gusta ganar.

Viene un 2020 de muchos retos, sobre todo la Copa Libertadores, donde América ha dejado la impronta de su grandeza en otras épocas. ¿Va a tener grandes refuerzos el equipo?
Lo primero que queremos hacer es tratar de conservar la columna vertebral del equipo campeón, que son Neto, Segovia, Marlon, Paz, Carrascal y Sierra. Duván Vergara me encanta y me gustaría que jugara la Copa Libertadores con nosotros, pero en cualquier momento se lo llevan. Si fuera jugador nuestro, no lo vendería. A Rangel también quisiéramos mantenerlo, pero tampoco es nuestro. Para adquirirlos tendríamos que desembolsar diez mil millones de pesos y no es fácil. Los derechos de Vergara son de Rosario y los de Rangel, del Junior.

Será complejo reemplazar al goleador del América y la Liga colombiana…
Cuando se fue Martínez Borja, la duda era con quién se reemplazaba, y llegó Aristeguieta. Luego se fue Aristeguieta, y la pregunta era quién llegaba, y llegó Rangel. Y si se va él, toca buscar otro. Es así. Rangel tiene ofertas de Arabia, México y China. Por Duván no hay una oferta concreta.

Hace casi cinco años, usted llegó al América como salvador. Efectivamente, lo sacó de la B y ahora le dio una nueva estrella. ¿Cuál es su máxima aspiración con América?
Nunca pensé que compraría al América y cuando lo hice, me fijé varios objetivos: sacarlo de la B, llevarlo a la Copa Libertadores y sacarlo campeón nuevamente, después de tantos años sin protagonismo. Gracias a Dios las cosas se fueron dando, una por una, y ahora el reto es que vuelva a ser protagonista en la Libertadores, como en los viejos tiempos. Pero con la caja que tengo no es fácil, competir con clubes de la caja de River, Boca, Flamengo, es duro. Haremos todo el esfuerzo por competir bien y ser protagonistas.

Pero mire lo que acaba de pasar en la Liga, se quedaron en el camino equipos de mejor nómina que el América…
Pero la nómina del América no es tan barata como muchos creen, puede ser la tercera o cuarta del país. Este es un buen equipo, pero mucha gente no lo valora. Tenemos jugadores muy profesionales y de categoría, como acabamos de demostrarlo. Además, este grupo es muy disciplinado, aquí no hay borrachos, ni mercenarios, ni sindicatos, como en el pasado. Aquí no hay roscas, hay una sola rosca.

Usted habló hace algún tiempo de atraer un fondo internacional de inversión para inyectarle más dinero al América, ¿en qué quedó eso?
América es un equipo grande y necesita un bolsillo grande. Hay gente que se me ha acercado, pero yo no puedo tener un socio más pobre que yo, necesitamos inyectarle buen dinero al equipo, porque América es muy atractivo y necesita trabajar más en las inferiores. Lo estamos haciendo y se han visto los resultados, pero hace falta mucho trabajo. Necesitamos una sede deportiva mucho mejor de la que tenemos. Y si hablamos de la plata que yo le he invertido al América, imagínese, para recuperar ese dinero tendría que vender el equipo. La meta es invertir mejor en el América, que aún tiene deudas por más 20 mil millones de pesos. Haber clasificado a la final y la Copa Libertadores ha sido un alivio. Por eso necesitamos que las taquillas sean mejores, es que hubo asistencias de tres mil personas para un partido en este torneo.

¿Usted cree que el hincha se alejó del estadio por Tulio Gómez?
Infortunadamente hay periodistas nocivos, dañinos. Hubo un periodista que dijo que Cali y América eran un circo, que iban a quedar en la cola, y mire adónde llegaron. El ‘calibalismo’ en esta ciudad es tremendo. Y las redes sociales hacen mucho daño también, inventan historias y la gente se las cree.

¿Cuál es la peor historia que han inventado contra Tulio Gómez?
Alguien dijo que yo quería regresar el equipo a la B, ¡por Dios!, a quién le cabe eso en la cabeza, si subir al América a la A nos costó muchísimos millones. Eso solo lo piensa un imbécil, pero así es el odio, ciega a las personas.

¿Lee mucho las redes sociales?
Soy muy selectivo, leo El Tiempo, El País, Semana, El Espectador.

Cuando ve que lo tratan de burro, verdulero, y que le piden que se vaya del equipo, ¿cómo lo asume?
A eso no le pongo atención, las personas que están detrás del teclado para escribir eso son unos pobres imbéciles que escriben chulo sin hache. Yo he cogido lomo para soportar los insultos de los hinchas y para tomar las decisiones que necesita el equipo.

¿Cuál es la decisión más difícil que ha tomado en todo este tiempo en el América?
Cuando tuvimos que sacar al ‘Pecoso’, porque él es un hombre trabajador y serio. Pero había que hacerlo. A mí me vendieron al ‘Pecoso’ como un problemático, y nunca vi eso. Es un señor, un caballero.

¿Qué programas deportivos ve?
Los de Win Sports. Y escucho El Pulso del Fútbol, de Caracol.

¿Cuál es ese jugador que quiso tener y no pudo?
Traté de tener a Jarlan Barrera y Daniel Muñoz, pero no se pudo. Nos faltaron unos milloncitos. Jarlan quería venirse de Argentina para el América con Duván. Solo pudimos traer a Duván. Y me encanta como juega Muñoz.

¿Es verdad que alguna vez pensó en construir un estadio propio para el América?
No, yo no me metería en esa ‘vacaloca’. Un estadio cuesta mucho. En cambio, el Pascual podría tener una inversión externa, ampliarlo, es que el Pascual es genial, queda muy bien ubicado. Si tuviera cien mil asientos, el América lo llenaba en una final.

Honestamente, ¿le tenía fe a este América?
Sí, porque fue un equipo armado a conciencia. Estudiamos muy bien la contratación de cada jugador. Sabía que teníamos un equipo para pelear y ser campeón.

¿Pensó alguna vez, en serio, abandonar el barco?
Cada rato, pero vuelvo y cojo lomo, eso no lo voy a hacer. Es que el fútbol es un tema muy complejo, mire usted, todo el mundo gana plata, los jugadores, los empresarios, los técnicos, menos el dueño.

¿Haber hecho esta campaña tan exitosa es una revancha?
No, yo no puedo pensar de esa manera. El odio es el ácido que destruye el recipiente que lo contiene. Y yo no soy ese tipo de persona. Yo las ofensas las recibo en la arena y los halagos me los llevo al mar. Y me siento orgulloso de haber sido verdulero o frutero o lo que quieran, porque gracias a ello pude hacer empresa y darles trabajo a otras personas. Y bueno, también darles alegría a los americanos.

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