Corrupción, el mal que lleva años afectando a Buenaventura

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Además de que son pocos los recursos que llegan al Puerto, buena parte de ellos se pierden sin ser ejecutados.

Corrupción, el mal que lleva años afectando a Buenaventura

Mayo 22, 2017 - 11:55 p.m. Por:
Redacción de El País 
Buenaventura

Inconformismo. Durante los últimos años han sido muchas las oportunidades en los que los habitantes de Buenaventura han salido a marchar reclamando la atención del Gobierno Nacional o frente a hechos de orden público.

EFE

Si bien las protestas de los últimos días en Buenaventura se originan en la poca inversión del Estado para atender las necesidades básicas de la población, líderes sociales reconocen también que la corrupción de sus gobernantes ha sido talanquera para el desarrollo del puerto.

Tanto así, que es casi imposible hallar en Buenaventura un programa de inversión social o una obra de infraestructura que se haya ejecutado en los últimos 15 años sin cuestionamientos por malversación de recursos, retrasos, malos diseños, sobrecostos o por abandono de los contratistas.

El mejor ejemplo de ello es lo que ha pasado con el agua de los bonaverenses, uno de los puntos clave de las protestas. Pese a que el Estado ha invertido en la última década más de $200.000 millones para llevar el líquido a los hogares, hace diez años lo recibían seis horas al día y hoy pasan hasta tres y cinco días sin ver una gota.

Para Leonard Rentería, líder social y representante de la Asociación Rostros Urbanos, las últimas administraciones en Buenaventura han sido las responsables de que la ciudad esté en las condiciones actuales porque se apoderaron de los dineros destinados, desde el nivel nacional y local, para mejorar las condiciones de salud y la educación de los bonaverenses.

“Si bien los corruptos han hecho fiesta con los recursos públicos, no existe tampoco una estrategia del Estado para hacerle seguimiento a la ejecución de esos recursos, al menos en Buenaventura, y mucho menos para perseguir y castigar a quienes se apropian de lo poco que llega. La sensación es que desde Bogotá ven esto como ‘un problema de negros allá y que lo resuelvan como puedan’”, dijo Rentería.

En el Puerto no escampa

Buenaventura es quizá también el único puerto del mundo que no cuenta con un hospital para atender su población; entre otras cosas porque los hospitales públicos fueron convertidos en fortines políticos o caja menor de los mandatarios de turno.

Y ni qué decir de la educación; basta con saber que los últimos alcaldes elegidos popularmente terminaron presos por apoderarse de recursos del programa de ampliación de cobertura educativa, que beneficiaría a la población más pobre de la ciudad.

Narcilo Rosero, miembro de la mesa de negociación del Comité del Paro Cívico, aseguró también que la corrupción ha golpeado fuerte en Buenaventura, pero que no es ese el factor esencial para que el principal puerto del país esté en estas condiciones.

“El problema de la corrupción existe y ha incidido para que no haya desarrollo en Buenaventura, pero no es ese el factor principal. El principal problema es que el Estado ha dejado de hacer obras esenciales y estructurales y lo poco que ha hecho lo ha dejado sin control a merced de dirigentes corruptos que se quedan con lo poco que llega”, aseguró Rosero.

A su turno, el expresidente del Concejo de Buenaventura Jaime Andrés Olaya dio a entender que la corrupción acecha a Buenaventura desde el ámbito local y desde el nivel nacional.

“Ejemplo, las irregularidades en la obra del Malecón, que por desconfianza a los contratistas locales decidieron ejecutarla a través de Findeter, que en un ‘robo a mano armada’ trata de justificar que una amplia loza de cemento con algunos adornos cuesta $27.000 millones”, cuestionó Olaya.

Postal de obras inconclusas

Aunque el nuevo Sistema General de Regalías mostraba un panorama más prometedor para Buenaventura, debido a que la gran mayoría de las obras estaría bajo la batuta del Estado, eso no fue prenda de garantía.

El Megacolegio de San Antonio, que estaba a cargo de Findeter, se suponía que solucionaría en parte el lío de la cobertura educativa y se vencieron los plazos sin que fuera entregado por una firma colomboespañola y debió anexarsen tiempo y dinero.

El Acuaparque fue calificado por la Contraloría General como un ‘elefante blanco’ porque estaba cancelado en un 94% y las obras recién iniciadas estaban ya detenidas.

Otra obra clave que se realiza con dineros de las regalías es la ampliación y renovación del Sena de Buenaventura que por errores en la planeación, no se tuvo en cuenta que por debajo de la obra pasaba un sistema de alcantarillado, se vio frenada su ejecución para realizar unos nuevos diseños.

Y aunque ya están terminados el Bulevar y el Polideportivo de la Independencia, que costaron más de $20.000 millones, enfrentaron numerosos líos jurídicos y retrasos durante su ejecución.

Entre más dinero, menos agua

El gran proyecto que solucionaría el problema del agua en Buenaventura apareció en 1996 y su costo era de US$17 millones, pero el agua antes disminuyó. Muchas de las obras que fueron contratadas jamás entraron en funcionamiento y otras fueron desmanteladas por la misma comunidad antes de que se estrenaran.

En la última década el Gobierno Nacional destinó más de $200.000 millones en contratos de obra que permitirían ampliar y mejora la distribución del líquido desde la planta de Escalerete, pero reinó el incumplimiento de los contratos y posteriores sobrecostos.

Recientemente, y a través del Sistema General de Regalías, el Gobierno Nacional contrató obras para ampliar y mejorar la distribución del líquido, pero también hubo retrasos, problemas en los diseños y sobrecostos, como lo denunció el Comité del Agua en su momento.

Según Narcilo Rosero, del Comité del Paro, se aprobaron los planes para mejorar el servicio de acueducto y no se tuvo en cuenta que los tubos tenían dimensiones distintas en dos tramos y no había forma de conectarlos a los tanques, por lo que debe solucionarse mediante otrosí.

Una educación fantasma

La ‘caja menor’ de las últimas administraciones en Buenaventura ha sido el programa de Ampliación de Cobertura Educativa, a través del cual se busca brindar estudio de calidad a los niños de escasos recursos en la ciudad.

La indolencia de los últimos mandatarios llevaron a Buenaventura a ocupar el último lugar en calidad educativa en el Valle y a los alcaldes tras las rejas.

A Saulo Quiñones la Fiscalía le imputó cargos por presunto peculado en la celebración de 190 contratos por $11.600 millones que firmó un diciembre para construir, reparar y adecuar sedes escolares.

En el gobierno de José Félix Ocoró, el Ministerio de Educación denunció que el 36% de los estudiantes de cobertura, unos 40.600 alumnos, eran fantasma. No existían.

Y durante la administración de Bartolo Valencia Ramos, lo que se hizo fue contratar la educación con fundaciones que no tenían colegios, se denunció el cobro de ‘vacunas’ por estudiante que se adjudicaba a algunas de esas escuelas y se alteró el Sistema de Matrículas (Simat) con alumnos que no eran beneficiarios de cobertura para cobrar por ellos.

El Puerto no tiene hospital

Los referente de la salud en Buenaventura no son otros que los escándalos que han involucrado al Hospital Departamental y el Hospital Luis Ablanque de la Plata.

“El hospital fue liquidado porque era inviable supuestamente y se supone que iba a ser entregado a la ciudad, pero eso es un caos absoluto y se encuentra en unas condiciones deplorables. La política acabó con la salud porque vemos unas personas que no cumplen con sus funciones y permanecen en el cargo sencillamente porque tienen un padrino político”, aseguró Leonard Rentería, representante de la Asociación Rostros Urbanos.

En el caso del hospital Luis Ablanque de la Plata, la Fiscalía General de la Nación realiza una investigación que apunta a que habría sido por una puja política y el control de ese hospital que fue asesinado el concejal liberal Stalin Ortiz, en hecho ocurridos en la ciudad de Cali.

Recientemente, su exgerente Pedro Pablo Cortés denunció además que se vio obligado a renunciar al cargo por presión del actual alcalde, Eliécer Arboleda, y uno de sus hijos, y que fue obligado a firmar cartas anticipadas de renuncia y letras de cambio antes de posesionarse.

Historial polémico

Exceptuando a Bernardino Abad Quiñones y Édinson Delgado, los otros seis alcaldes populares de Buenaventura han terminado en líos legales.
Édgar Roberto Carabalí por supuesta malversación de impuestos de Colpuertos.

En su primer mandato, José Félix Ocoró también estuvo preso por presunta apropiación, falsedad en documento público y una supuesta nómina paralela.

Freddy Salas asumió la alcaldía en 1998 y fue el primer alcalde elegido por voto popular asesinado en Buenaventura.

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