Un Código necesario

Un Código necesario

Junio 19, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El nuevo Código de Policía es la oportunidad para organizar la vida urbana y para construir la convivencia, lo que será posible siempre que su contenido forme parte de un esfuerzo por crear cultura ciudadana alrededor de los deberes que deben cumplir los miembros de la sociedad.

Luego de muchas idas y vueltas, el Congreso de la República aprobó el nuevo Código de Policía. Es la oportunidad para organizar la vida urbana y para construir la convivencia, lo que será posible siempre que su contenido forme parte de un esfuerzo por crear cultura ciudadana alrededor de los deberes que deben cumplir los miembros de la sociedad.Uno de los aspectos trascendentales reside en la inclusión de la Convivencia como parte relevante de su contenido, al definirla como “la interacción pacífica, respetuosa y armónica entre las personas, con los bienes y con el medio ambiente”. Es decir la posibilidad de construir relaciones de respeto que evitan el conflicto y promueven valores como la solidaridad, la fraternidad y la colaboración con las autoridades. Esa declaración sirve de entrada a un código que llega al detalle sobre las conductas que deben ser vigiladas por las autoridades de Policía en todo el territorio nacional. En él se establecen sanciones económicas que estaban en mora de aumentarse, ante lo ridículo de las existentes hasta ahora para las contravenciones. Pero lo más importante está en la precisión de nuevas conductas que, como la invasión del espacio público, el consumo de sustancias como el alcohol en sitios públicos y sin control posible, y el abuso de equipos de sonido, son motivo de discordia permanente y generadores de riñas que en no pocas ocasiones dan paso a disputas y a homicidios. El código es una enumeración extensa y en muchas ocasiones detallada. Para algunos comentaristas, esa característica no sería conveniente, en la medida en que se puede convertir en una camisa de fuerza para su aplicación, vista la tendencia al excesivo rigor y el apego a la letra que se presenta en la Justicia colombiana. Desde otro ángulo, la preocupación se dirige hacia la ampliación de funciones a la Policía Nacional, y en especial el aparente poder discrecional que se le confiere. Bien entendidas, esas características son la aplicación de un principio basado en la confianza, y más que necesarias para permitir mayor eficacia en el cumplimiento de su función como entidad creada para mantener la concordia y resolver los conflictos menores entre los ciudadanos. Por supuesto, esa atribución será beneficiosa siempre que sea utilizada con mesura y rectitud, pero causará problemas cuando se abuse de ella. Por ello, la labor que espera ahora al Gobierno y en especial a los Directivos de la Policía Nacional será la de inculcar en el cuerpo de oficiales y miembros de la institución el compromiso con los valores que hacen posible otorgarla. Por último, es necesario recalcar que la ley por sí sola no garantiza los resultados que se esperan. Y que la aprobación del código es apenas un paso en la construcción de la convivencia, porque el gran esfuerzo debe estar dirigido a informar a los ciudadanos sobre su contenido. Y ante todo, hay que hacer énfasis en la cultura ciudadana sobre el acatamiento de una norma que pretende crear conciencia sobre la responsabilidad que le cabe a cada uno de los colombianos en la construcción de una sociedad ordenada y pacífica.

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