Memoria cultural

Marzo 08, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...Interpol, la Policía Internacional contra el Crimen, maneja una base de datos de 17.500 piezas, entre objetos arqueológicos, obras de arte y religiosas e incluso artículos científicos, sacadas clandestinamente de sus 179 países miembros. Cifras que ratifican los alcances de un delito que afecta a todas las naciones...".

En medio de las protestas que llevaron a la caída del régimen de Hosni Mubarack, se levantaron voces de alerta frente a la posibilidad de que el patrimonio cultural de Egipto fuera saqueado en sus piezas milenarias. Es el más reciente capítulo de un delito, el del tráfico ilegal de bienes culturales, catalogado como el cuarto problema mundial, después del tráfico de drogas, armas y especies protegidas. La preocupación se da cuando la Unesco se prepara para celebrar el aniversario 40 de la Convención contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, ratificada por 120 naciones, incluida Colombia. En París se darán cita las representaciones de estos países para analizar los logros en cuatro décadas y los retos que tiene el mundo en la preservación de los patrimonios culturales.El camino recorrido en este tiempo ha permitido centrar la atención en la protección de los bienes culturales y lograr los convenios de intercambio que faciliten la repatriación de los objetos. Pero se está lejos de ponérsele punto final a lo que se convirtió en un negocio muy lucrativo, robarle una parte de su historia y su espíritu a un país.Interpol, la Policía Internacional contra el Crimen, maneja una base de datos de 17.500 piezas, entre objetos arqueológicos, obras de arte y religiosas e incluso artículos científicos, sacadas clandestinamente de sus 179 países miembros. Cifras que ratifican los alcances de un delito que afecta a todas las naciones. Se trata en algunos casos de objetos milenarios, extraídos de sus lugares de origen décadas atrás y que terminaron en museos con los cuales los gobiernos aún se disputan la propiedad. Otros, la mayoría, son artículos robados que terminan en manos de coleccionistas privados o vendidos al mejor postor, en ocasiones sin conocer su valor real e ignorando el daño que se le hace a la memoria cultural de una sociedad. Colombia no ha sido ajena a este tráfico ilícito. Aunque oficialmente hay 51 piezas del patrimonio cultural nacional denunciadas ante la Interpol, se calcula que cada año salen ilegalmente del país 4.000 bienes patrimoniales. La cultura Malagana, del Valle del Cauca, ha sido una de las más saqueadas desde el descubrimiento de sus vestigios en Palmira, hace 20 años. Uno de los casos más recordados es la recuperación de cuatro estatuas de piedra de la cultura San Agustín, cada una de 750 kilos de peso, encontradas en el jardín de un coleccionista francés. Su repatriación duró dos años.El Estado colombiano necesitó de dos décadas, luego de firmarse la Convención contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales de la Unesco, para usar los mecanismos legales que le permitan proteger y recuperar su patrimonio cultural, y para comenzar a blindar sus salidas marítimas, terrestres y aéreas. Con la modificación de la Ley General de Cultura, en el 2008, se le dio énfasis al manejo y protección que requieren estos bienes. Pero las medidas y sanciones serán insuficientes, mientras no se les enseñe a los colombianos por qué es importante preservar la memoria histórica de su cultura y se les inculque que son los primeros llamados a cuidar su patrimonio.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad