Las heridas de los Farallones

Julio 11, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Los problemas que han aparecido con la minería ilegal en el Parque Nacional Farallones van desde el desvío del cauce de las quebradas y los túneles con los que rompen las montañas, hasta los males sociales que causa un negocio que es tan ilícito como lucrativo"

La fórmula para acabar con la minería ilegal en los Farallones y detener el daño que ocasiona, sigue sin encontrarse. El deterioro de la reserva natural avanza, y sólo queda militarizar la zona mientras se erradica un negocio que les provoca heridas a la tierra y sociales a las comunidades de su entorno. Los informes sobre el Parque Nacional, donde nace la mayoría de ríos que abastecen a Cali y a la región, revelan su desgaste en los últimos años. En su reciente visita a la zona, el Ministro del Medio Ambiente confirmó que los nacimientos y quebradas presentan contaminación por mercurio y cianuro, producidos por los químicos que se usan para la explotación minera. Los efectos no serán solo sobre este ecosistema sino sobre la salud pública de la ciudad.Hace pocas semanas se comprobó que el número de hectáreas intervenidas por la minería ilegal ha aumentado un 152% este año. Hoy son 622 las afectadas, mientras en el 2014 se detectaron 255 con daños graves, y es bosque alto andino, donde nacen los ríos y está la mayor reserva de fauna y flora del Parque, la que presenta el peor deterioro. También se hallaron 148 socavones frente a 61 encontrados hasta diciembre pasado, un incremento que confirma la ineficiencia de las medidas adoptadas hasta ahora.Por eso es importante el anuncio del Ministro sobre los dos puestos de control que se instalarán en los Farallones, la llegada de un grupo de carabineros de la Policía para realizar labores de vigilancia y la presencia del Batallón de Alta Montaña para garantizar la seguridad. Los problemas que han aparecido con la minería ilegal en el Parque Nacional van desde el desvío del cauce de las quebradas y los túneles con los que rompen las montañas, hasta los males sociales que causa un negocio que es tan ilícito como lucrativo.Las comunidades que habitan en cercanía de los Farallones han sido testigos de las mafias detrás de la actividad, de cómo con ellas arriban las amenazas, la muerte y la violencia, y de la desintegración de hogares porque sus integrantes se van tras la oportunidad de obtener dinero fácil. Ellas que deberían ser las guardianas naturales de su más grande riqueza, sucumben ante el miedo, la indiferencia y la escaza presencia del Estado. Evitar todo ello, así como impedir que si se desmantela un campamento minero al día siguiente aparezcan cuatro más con retroexcavadoras y tecnologías más modernas, es el trabajo que deberá hacerse con la presencia de las autoridades, en un lugar que no es de fácil acceso y vigilancia por sus condiciones y tamaño. Fallos como el emitido ayer por el Consejo de Estado, que prohíbe la venta de tierras en la reserva y ordena la recuperación de las que han caído en manos de los tramposos, son pasos importantes para rescatar los Farallones de las acciones de la ilegalidad y el daño ambiental que conllevan. Ahora se necesita más firmeza y vehemencia para quitarle el Parque a los tentáculos de la minería ilegal y garantizar su preservación por el bien de su riqueza natural así como del futuro de caleños y vallecaucanos.

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