La segunda oportunidad

Junio 21, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Los miles de colombianos que han dado un paso adelante para dejar atrás las armas, salir del conflicto y darle el sí a la reintegración, son la clave para saber que, en caso de firmarse los acuerdos con la guerrilla, sí será posible recibir de nuevo en comunidad a quienes hoy hacen parte de ella".

Son muchos los desafíos que se deben asumir si se desea una paz estable y duradera para Colombia. Entre ellos, reintegrar a quienes han hecho la guerra es una tarea que implica esfuerzos de las instituciones del Estado así como de la sociedad, uno de los mayores retos que le esperan al país si se firman los acuerdos de La Habana entre el Gobierno y las Farc.En ese objetivo ha sido esencial la labor que desde hace cinco años adelanta la Agencia Colombiana para la Reintegración, ACR, entidad que ha logrado avances significativos al abrir un camino diferente a las armas para los desmovilizados. En la práctica, los programas de reinserción comenzaron desde el 2003, momento en el cual el crecimiento de la población desmovilizada planteó nuevas exigencias, como la necesidad de contar con programas a largo plazo y hacer un acompañamiento integral a quienes decidieran dejar de participar en la guerra. Ahora, de las 59.000 personas que se han desmovilizado en estos 13 años, 49.000 han ingresado voluntariamente al proceso de reinserción en el cual se ofrece apoyo psicosocial, educación, formación para el trabajo y desarrollo de habilidades y competencias para impulsar proyectos productivos. En el Valle del Cauca son 2.667 personas las reintegradas a la sociedad, de las cuales 1.492 lo han hecho en Cali.Son cifras que muestran la importancia de acompañar a quienes toman la decisión voluntaria de dejar las armas y transitar un camino diferente para rehacer su vida y convertirse en un ciudadano alejado de la violencia. Una segunda oportunidad que implica un proceso que puede demandar entre seis y siete años para alcanzar la estabilidad económica y estar integrado totalmente a la sociedad. Hoy lo han culminado de manera exitosa 13.000 personas, 379 de ellas en el Valle del Cauca.El esfuerzo no puede recaer exclusivamente en el Gobierno. El apoyo del sector empresarial y de la sociedad en su conjunto es indispensable para su éxito y para abrir las puertas a los reinsertados. Son varias las compañías que se han hecho partícipes en estos años, apoyan el propósito del programa, reconocen las capacidades que han desarrollado quienes decidieron reintegrarse a la comunidad y les han brindado empleo.Mientras la paz ha sido y es hoy objeto de diferencias e incluso de disputas, esta resulta ser la mejor estrategia de materializar la reconciliación en el país, en la cotidianidad de los colombianos que se esfuerzan por brindarles un mejor futuro a sus hijos y nietos. Esos miles de colombianos que han dado un paso adelante para dejar atrás las armas, salir del conflicto y darle el sí a la reintegración, son la clave para saber que, en caso de firmarse los acuerdos con la guerrilla, sí será posible recibir de nuevo en comunidad a quienes hoy hacen parte de ella.Soluciones como estas, que involucran a todos los sectores de la sociedad a trabajar por verdaderos resultados, son las que necesita Colombia para avanzar en el propósito nacional de alcanzar la paz, que debe trascender a cualquier gobierno o ambición electoral. Ahora hay muestras de voluntad, y es momento de sumarse a estas iniciativas que le dan la oportunidad a cada colombiano de aportar a la tranquilidad y la convivencia de nuestra Nación.

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