La otra inmigración

Abril 14, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Aunque las posibilidades no sean las mismas que las que pueden encontrar en Norteamérica, las fronteras entre Perú y Bolivia con Brasil tienen menos presencia del Estado, son mucho más grandes y porosas, y brindan mayores posibilidades de éxito. Luego, ya en Brasil, hay un vasto territorio por recorrer y buen número de oportunidades.

En el remoto Estado –departamento- de Acre, situado en la región amazónica del Brasil, en la frontera entre este país con Perú y Bolivia, se está presentando un problema mayúsculo.Es una oleada de emigrantes ilegales, procedentes principalmente de Haití, atraídos a las ciudades de Brasileia y Epitaciolandia por los informes de la creciente economía del país y las oportunidades de empleo debido al próximo Mundial del Fútbol 2014. Además, entre ellos hay africanos, dominicanos y ciudadanos de Bangladesh. Desesperados de países muy pobres, que han visto en el gigante suramericano una oportunidad para encontrar oportunidades por una ruta menos controlada y más fácil que la que lleva a los Estados Unidos.Aunque las posibilidades no sean las mismas que las que pueden encontrar en Norteamérica, las fronteras entre Perú y Bolivia con Brasil tienen menos presencia del Estado, son mucho más grandes y porosas, y brindan mayores posibilidades de éxito. Luego, ya en Brasil, hay un vasto territorio por recorrer y buen número de oportunidades. Además, la importancia de la población afrodescendiente en Brasil facilita la integración de haitianos, africanos, dominicanos y poblaciones de similar origen étnico. En las favelas de las grandes ciudades brasileras es muy difícil distinguir entre un haitiano y un nativo.Para el gobernado de Acre, Tiao Viana, “Tenemos una tragedia humanitaria Más de 5.500 inmigrantes pasaron por la frontera de Acre con Perú. Vinieron sobre todo de Haití, todavía oriundos de las consecuencias del terremoto que afectó el país. Y ahora algunos están viniendo de África, Senegal, Nigeria, Bangladesh. Ya recibimos personas de Marruecos y Libia. Y tenemos de la República Dominicana. Lo que es grave es que la estructura del estado no tiene condiciones de tomar decisiones para encaminar esos casos. Dependemos del gobierno federal de Brasil, de Perú, Ecuador y del propio Haití y esos otros países. No han tratado la cuestión como importante, salvo el gobierno brasileño”.Pero tampoco el gobierno brasileño puede hacer mayor cosa. Acre está muy lejos, su infraestructura es incipiente y es un gran territorio, en buena parte cubierto por la selva húmeda tropical. Parte del problema estriba en que los emigrantes pueden circular sin controles por territorio de Ecuador y Perú hasta llegar a la frontera brasilera.Viana agrega que “Una ruta internacional está instalada. Inmigrantes ilegales de Senegal lo dijeron, nuestro país sabe de esa ruta. Otros inmigrantes ilegales de Nigeria hablaron de eso hace más de dos años. De Bangladesh y República Dominicana también. Antes era un problema restricto básicamente a Haití”. Y se pregunta “¿Será que reviviremos una situación de inmigración en base a presión, como tiene México y Estados Unidos?”Y claro, donde hay negocio: los servicios de inteligencia detectaron personas que cobran dinero por conducir a los extranjeros a Brasil. Una red de “coyotes” actúa en esa frontera.Ya no solo Estados Unidos, ahora también Brasil. ¿La pobreza y la desigualdad seguirán extendiendo este grave problema social?

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