Empleo e informalidad

Febrero 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El desafío es crear fuentes de trabajo para la población entre los 18 y los 28 años, que en el 2011 representó el 41,7% del total de desempleados del país. Infortunadamente, propuestas como la Ley del Primer Empleo aún no despegan..."

El progreso de una sociedad se mide por la calidad de vida de sus integrantes. Cali, donde el desempleo llega a 15,4% y donde una de cada dos personas que trabaja lo hace en la informalidad, tiene motivos para preocuparse. Sobre todo cuando su población joven sigue siendo la más vulnerable a la desocupación y sin perspectivas de que el panorama cambie en el futuro inmediato.Las cifras entregadas esta semana por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, sobre una reducción de 2,4% en las tasas de empleo informal en la capital del Valle no deben generar optimismo. Son 569.000 caleños los que tienen trabajos que no cumplen con la legislación laboral, a veces no reciben ni siquiera un salario mínimo, ni cuentan con seguridad social. La informalidad va desde las ventas ambulantes hasta microempresas personales o de familia que no están debidamente registradas. Sin duda, son el resultado de las crisis que vive la gente, así la economía nacional muestre indicadores crecientes, como ocurre hoy en Colombia. La información del Dane indica que el 84,2% de los trabajadores informales tienen seguridad social en salud, aunque sólo el 9,9% está afiliado a un fondo de pensiones. Y que el 33,1% tiene como sede laboral un local fijo: un salón de belleza, una tienda, una panadería. Es una tendencia al rebusque y la informalidad producto de la urbanización acelerada y desordenada de su población, a la que Colombia parece resignarse. El desafío es crear fuentes de trabajo para la población entre los 18 y los 28 años, que en el 2011 representó el 41,7% del total de desempleados del país. Infortunadamente, propuestas como la Ley del Primer Empleo aún no despegan, a pesar de plantear excepciones tributarias y brindarles incentivos tanto a los jóvenes que creen empresa como a quienes les generen puestos de trabajo. El último Informe de las Naciones Unidas sobre la Juventud Mundial centró su atención sobre el empleo. Las conclusiones, producto de un debate realizado en Internet durante tres meses y en el cual participaron miles de hombres y mujeres menores de 30 años, es que pese a estudiar más y estar más calificados no parecen cumplir los requisitos del mercado laboral. Y son los últimos en ser contratados y los primeros en ser despedidos durante los momentos de crisis, como lo dijo Ban Ki-moon, secretario general del organismo internacional. En el caso de Colombia es necesario revisar si se está impartiendo la formación que requieren los jóvenes para acceder al empleo, o si los incentivos no han sido suficientes para generar más puestos de trabajo sobre todo para la población que empieza a laborar. Y cómo hacer para que el emprendimiento juvenil deje de ser un discurso de gobernantes y políticos para concretarse en realidades que combatan el amenazante desempleo. El reto es cómo bajar los índices de informalidad y de falta de empleo, y cómo asegurarles a los jóvenes un futuro con trabajo y una mejor calidad de vida. Más en Cali, que no sólo supera el promedio nacional sino donde esos índices se traducen en problemas de convivencia.

VER COMENTARIOS
Columnistas