El robo a Emcali

Febrero 07, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...a los estragos causados por el manejo clientelista que permitió la corrupción, hay que sumarle la sistemática presencia del hurto y el fraude cometido por usuarios ilegales que defraudan a Emcali".

¿Cómo hacer para recuperar las Empresas Municipales, si desde los mismos usuarios se cometen actos que atentan contra su estabilidad financiera, impidiéndole además invertir en los servicios públicos a su cargo?La pregunta surge después de conocer el informe publicado por El País en la edición de ayer lunes. Según datos recogidos de fuentes que merecen entero crédito, más de 513 gigas de energía se pierden cada año en instalaciones ilegales o en alteraciones fraudulentas a los contadores, realizadas por empresas y personas. O, simplemente, existen 30.000 ‘clientes’ clandestinos en Cali, Jamundí, Puerto Tejada, Yumbo. Entre todos ellos se quedan con la energía que Emcali debe pagar cumplidamente y que serviría para encender 5.000 millones de bombillos o atender en forma permanente a una población de 40.000 hogares.El componente de agua no se escapa al fraude: el 49% del líquido tratado y conducido por la empresa se pierde por fugas o es robado por usuarios a quienes les tiene sin cuidado conectarse a un tubo madre y producir una tragedia. O sea que “de cada $100 pesos que se producen sólo se facturan $51”, según lo expresa el Gerente de Acueducto y Alcantarillado de la entidad que supuestamente es patrimonio de todos los habitantes de Cali y todos deberían procurar su estabilidad. Pero no es así, porque cerca de 130 invasiones toman el agua y no pagan por ella. Y según se ha sabido, lujosos condominios residenciales hacen trampa para evadir el pago.A ello hay que sumarle los robos permanentes de los cables de cobre que se usan para las comunicaciones y que son presa de verdaderas organizaciones dedicadas a negociar el metal. Y qué decir de quienes asaltan la buena fe de la entidad al comprar paquetes familiares y usarlos en gran nivel con destinación comercial. Por supuesto, con ello se ahorran unos pesos sin tener en cuenta que están cometiendo un delito.Todo lo anterior se produce contra una empresa que es patrimonio de los usuarios, y se conoce en momentos en los cuales la Administración Municipal pretende recuperar su manejo de una intervención que lleva ya doce años a cargo de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. Es decir, a los estragos causados por el manejo clientelista que permitió la corrupción, hay que sumarle la sistemática presencia del hurto y el fraude cometido por usuarios ilegales que defraudan a Emcali. Y si bien la empresa hace grandes esfuerzos para controlar los robos, existen quienes organizan protestas, algunos con respaldos de sectores políticos que pagan favores protegiendo la evasión y el fraude contra el control y las medidas que sancionan el latrocinio. Y en otros se considera una obligación social regalar el agua tratada a las invasiones, lo que convierte ese obsequio en un incentivo más para las ocupaciones ilegales. El robo a Emcali por los usuarios fraudulentos es todo un contrasentido que hace pensar en la necesidad de que los caleños tomen conciencia y ayuden a cuidarla si de verdad quieren mantenerla como una empresa pública.

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