Decisión en Libia

Marzo 21, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...Pronto veremos cómo, de las instalaciones aeronáuticas, los objetivos de los cohetes aliados pasarán a ser las tropas de Gadafi, pues sólo así se podrá detener la matanza en Bengasi. Entonces se cruzará una línea de no retorno pues nada se resolverá hasta sacar a Gadafi y su pandilla del poder...".

Al fin, aunque tarde, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la zona de restricción aérea sobre territorio libio y, además, una cláusula que le permite utilizar “cualquier medio” para detener la masacre de civiles.Las reacciones no se hicieron esperar. De inmediato el cruel dictador Gadafi ordenó el cese al fuego y detuvo la marcha de las tropas hacia Bengasi. La armada estadounidense disparó 110 cohetes Tomahawk contra objetivos militares y la aviación de la coalición destruyó parte de las defensas aéreas de Libia. La dictadura sintió el peso de la fuerza del mundo libre. Y los tiranos de todas partes comenzaron a preocuparse por su suerte. Entre ellos los tropicales, como Hugo Chávez y Evo Morales.Pero el asunto apenas comienza y aún no ha pasado mayor cosa. Gadafi lo sabe y por eso pronto se retractó de la orden de cese al fuego y amenazó a las potencias occidentales con una “guerra prolongada” en el Mediterráneo, lo mismo que con repartir armas a todos los libios que le sean leales. Su hijo, un individuo despreciable que ha usado para mal las ventajas que le brinda la educación en las mejores universidades del mundo, comanda la razzia contra los rebeldes y cínicamente tilda la resolución de la ONU como “un apoyo a terroristas”.Pronto veremos cómo, de las instalaciones aeronáuticas, los objetivos de los cohetes aliados pasarán a ser las tropas de Gadafi, pues sólo así se podrá detener la matanza en Bengasi. Entonces se cruzará una línea de no retorno pues nada se resolverá hasta sacar a Gadafi y su pandilla del poder e instaurar un nuevo gobierno de los opositores. Lo que significa que la solución no llegará pronto y que un nuevo frente de guerra, como siempre incierto, se ha abierto en el mundo.Ha comenzado a suceder lo que temía Ángela Merkel, por lo que Alemania se abstuvo de votar en el Consejo de Seguridad de la ONU, y es una especie de efecto dominó que puede comprometer a las fuerzas de la Otan en un complejo problema militar en el norte de África y el Oriente Medio, pues algo similar a lo sucedido en Libia ya está sucediendo en Yemen y seguramente sucederá en Siria. La perspectiva de la guerra prolongada con la que amenaza Gadafi es probable.Además porque la situación de Libia no se puede resolver sin la caída del dictador. El enfrentamiento entre la gente de Bengasi con la de Tripoli es la representación de una pugna milenaria entre dos regiones históricas del norte de África, la Cirenaica y la Tripolitania, que sólo se unieron, en el marco de un país, por el capricho de Mussolini y los colonizadores italianos en el Siglo XX. Bengasi es la capital de Cirenaica y la cuna de Aristipo de Cirene, padre de la escuela griega del hedonismo.Así, los opositores guarecidos en Bengasi jamás aceptarán el dominio de Gadafi, ni este beduino nada distinto a la completa sumisión, o a la desaparición de la gente de Cirene. Se trata de una lucha a muerte, de fondo milenario, en la que el problema de la democracia o los derechos humanos poco tiene que ver. Hay que prepararse entonces para una ‘solución final’ que no será pronta y que puede tener réplicas en diversas partes.

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