De campaña a espectáculo

Noviembre 02, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Así, los seis días que faltan se parecen más al desenlace de una novela de intrigas que al final de una campaña dirigida a conquistar el favor de los votantes. Como van las cosas, serán los abstencionistas silenciosos o un nuevo y definitivo escándalo los factores que decidirán quién sucederá a Barack Obama en la Casa Blanca.

Un candidato cuestionado por su forma de actuar, en especial, por sus escándalos sexistas, su concepto contra las mujeres, los inmigrantes, México, y los medios de comunicación. Y una candidata acosada de nuevo por el manejo que le ha dado a sus correos electrónicos. A seis días de los comicios, ese es el panorama de las elecciones en los Estados Unidos. Sorpresa tras sorpresa, descalificaciones a la orden del día y una comunidad internacional cada vez más intranquila por el resultado que pueda producirse, es el resumen de una campaña donde casi no importan las capacidades de los aspirantes a la presidencia de la superpotencia del mundo.El último de los escándalos es la carta del Director del FBI en la cual le informa al Congreso de su país que reabre la investigación sobre los correos de la señora Hilary Clinton, al encontrar algunos que se relacionan con una asesora de la exsecretaria de Estado y pueden tener vínculos con el desempeño de su cargo. Una actuación que sorprende, porque además de no informar el contenido de los hallazgos y las irregularidades, el mismo funcionario había dicho hace dos meses que lo encontrado no tenía características de delito.La reacción en las encuestas fue inmediata. Y el polémico y cuestionado Donald Trump, que parecía condenado a la derrota por su pasado poco claro, por su campaña errática, sus declaraciones altisonantes y sus amenazas contra todo el mundo, resurgió. Ahora, la opción de quien en uno de los debates calificó a su rival como “mujer despreciable” y la amenazó con meterla a la cárcel si él es elegido, está empatada con la candidata del establecimiento y quien ha mostrado su experiencia y moderación como el gran valor, sin omitir claro está las descalificaciones contra su incómodo rival. El sexo, las mentiras y la desesperación son hasta ahora las protagonistas de la inusual campaña. Sin duda, Trump simboliza el rechazo de muchos estadounidenses a la política tradicional que encarna la señora Clinton. Y es también la irrupción del populismo nacionalista y furioso que promete usar el poder para descalificar a sus vecinos los mexicanos, para amenazar a los musulmanes y a los aliados de los Estados Unidos. Sólo que ahora parece ganar adeptos ante el terremoto que ha significado el anuncio del FBI. Así, los seis días que faltan se parecen más al desenlace de una novela de intrigas que al final de una campaña dirigida a conquistar el favor de los votantes. Como van las cosas, serán los abstencionistas silenciosos o un nuevo y definitivo escándalo los factores que decidirán quién sucederá a Barack Obama en la Casa Blanca. Y de paso, el control del Congreso estadounidense, hasta ahora dominado por el Partido Republicano cuyos dirigentes han abandonado a su candidato Donald Trump porque lo consideraban una derrota asegurada.Cada día que pasa crece la expectativa sobre las elecciones en los Estados Unidos. Pero también se desnuda en toda su extensión la crisis que padece la política, afectada por la profesionalización de sus protagonistas y por la distancia que crece entre los partidos, los candidatos y los problemas, necesidades y pensamientos de los posibles electores.

VER COMENTARIOS
Columnistas