David y Goliat

editorial: David y Goliat

En lo ocurrido allí está reflejada la diferencia de estilos. Es el tono adoptado por Capriles para tratar de crear confianza sobre su proyecto, alejándose de la confrontación que tanto conviene a su rival y tratando de convencer que su triunfo no significará la venganza de media Venezuela contra el régimen y sus partidarios.

David y Goliat

Septiembre 10, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

En lo ocurrido allí está reflejada la diferencia de estilos. Es el tono adoptado por Capriles para tratar de crear confianza sobre su proyecto, alejándose de la confrontación que tanto conviene a su rival y tratando de convencer que su triunfo no significará la venganza de media Venezuela contra el régimen y sus partidarios.

A menos de un mes de celebrarse, las elecciones para escoger presidente de la república bolivariana de Venezuela empiezan a escalar de nuevo la radicalización cercana al amedrentamiento con el cual el chavismo impone su poder. Es el enfrentamiento entre un joven candidato que apela al lenguaje sobrio que llama a analizar los problemas de su país y proponer soluciones, y el lenguaje agresivo acompañado de demostraciones de fuerza y repartición de dádivas con que gobierna su contrincante, el presidente Hugo Chávez. Ayer, las amenazas proferidas por pandillas de hombres armados que creó el régimen llevaron a suspender la presencia del candidato de la Mesa de la Unidad Democrática, MUD, en La Pastora, zona densamente poblada de Caracas. Fue la respuesta cauta de Henrique Capriles Radonski a las provocaciones que a toda costa pretenden elevar la contienda electoral y en apariencia civilizada a una batalla en la cual el lenguaje guerrerista de Chávez encuentra el escenario ideal. En lo ocurrido allí está reflejada la diferencia de estilos. Es el tono adoptado por Capriles para tratar de crear confianza sobre su proyecto, alejándose de la confrontación que tanto conviene a su rival y tratando de convencer que su triunfo no significará la venganza de media Venezuela contra el régimen y sus partidarios.Con ese discurso, el candidato del MUD recorre la geografía de su país, haciendo propuestas y recalcando su propósito reconciliador, sin que ello signifique ser blando o mostrarse temeroso ante la apabullante estrategia de su adversario. Al otro lado está el Chávez decidido a hacer todo para continuar en el poder que detenta hace doce años. Es el Presidente dueño del sistema electoral y que usa los recursos del Estado para perpetuar su hegemonía. Para el Mandatario, las derrotas que ha padecido en las lecciones regionales no son síntoma de inconformidad sino de oposición que debe ser aplastada a como dé lugar. Con lo cual podrá continuar usando el erario para alimentar la clientela, mientras compra las conciencias con dádivas y subsidios.Faltan 28 días para que los venezolanos escojan a quien los gobernará durante los próximos seis años. Por lo que se puede observar más allá de la confusa guerra de encuestas, el candidato Capriles ha logrado audiencias y canalizar el descontento causado por la violencia que azota a su país, por el desgobierno que consume sus más preciadas riquezas, el petróleo y Pdvsa hoy convertida en caja menor de Chávez, y por las carencias que se disfrazan con subsidios y propaganda. Es claro ya que su mensaje ha logrado superar la barrera creada por el chavismo en los medios de comunicación.La pregunta es si le alcanzará para derrotar al Presidente que sin escrúpulos, usa su poder para reelegirse. Curiosamente, la enfermedad terminal de Chávez ya no es tema principal de campaña, pese a que Venezuela está en riesgo de perder a su gobernante en poco tiempo si el teniente coronel continúa en la Presidencia. No caer en la provocación y no usar la enfermedad terminal son sacrificios que Capriles hace para derrotar al régimen encabezado por Hugo Chávez. Es David contra Goliat.

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